eldiario.es

Menú

Carta a los ciudadanos de Canarias por Juan Fernando López Aguilar

- PUBLICIDAD -

La propuesta de cambio político hecha por el PSC-PSOE fue refrendada por la ciudadanía con la mayoría en votos y diputados más amplia de los últimos veinte años. Las cifras de ese pronunciamiento son rotundas: el PSOE gana más de 80.000 votos respecto a 2003, Coalición Canaria pierde 90.000 y el Partido Popular más de 60.000. Éramos la tercera fuerza política y ahora somos la primera, con una diferencia de más de 100.000 votos respecto a CC y el Partido Popular. Los socialistas canarios hemos aumentado en votos y hemos incrementado posiciones en todas las islas. El resto de fuerzas han retrocedido. Una fuerza equilibrada en todo el Archipiélago Junto a la claridad del triunfo global, considero conveniente también resaltar que somos fuertes en Canarias porque lo somos en cada una de las siete islas. En cuatro de ellas hemos sido primera fuerza, y en las tres restantes, segundos. En ninguna hemos sido terceros en las preferencias de los electores. Tampoco eso lo puede decir ninguna de las restantes fuerzas políticas. Esa fortaleza general demuestra también la capacidad equilibradora del Archipiélago que nos otorgan los ciudadanos. Canarias es la integración de siete islas, y nosotros somos la suma más equilibrada de todo el Archipiélago. Nadie que esté comprometido con toda Canarias debería obviar esa realidad. Si nos situamos en las dos islas más pobladas, la visión equilibrada de nuestra fuerza y apoyos, respecto a las demás, se hace aún más evidente. En Tenerife, aumentamos en votos y somos la segunda fuerza política. Nos separan 25.000 votos de la primera, Coalición Canaria, que retrocede respecto a 2003. En Gran Canaria, somos primera fuerza y Coalición Canaria, la cuarta, con 128.000 votos menos que nosotros. En ambas islas, el Partido Socialista alcanza los 272.000 sufragios frente a los 169.000 de Coalición Canaria, obteniendo 12 diputados frente a los ocho de CC. Como siempre hemos creído que la cohesión de Canarias debe hacerse evitando las hegemonías insulares, nuestro esfuerzo y deseo de cambio se ha visualizado de forma parecida en todo el Archipiélago. No ha sido así en el resto de formaciones políticas. Ante tal evidencia estadística, es obvio concluir que los ciudadanos también han penalizado claramente las alianzas políticas del pasado. La hipótesis de que haya más de lo mismo ha sido desaprobada. No les gustaba cómo estaban siendo gobernados. Para cambiar las cosas, a los que éramos la tercera fuerza política de las Islas nos dieron la confianza necesaria para ser los primeros, con un número de votos y diputados jamás alcanzado por ninguna otra fuerza política en Canarias. Insisto en este extremo: ninguna otra formación política ha obtenido nunca en Canarias los 26 diputados alcanzados el domingo por el PSC-PSOE. Siete diputados más que Coalición Canaria y once más que el Partido Popular. Nadie puede hacerse el sordo, las cifras no permiten relativizar nuestro triunfo. Quien pretenda minusvalorarlo debe hacerse antes una pregunta. ¿Qué estarían diciendo si fueran ellos los que hubieran obtenido esos 26 diputados que jamás las urnas les han otorgado? Un deseo de cambio que no puede ser desoído. Con menor número de diputados de los que nosotros hemos obtenido, nunca le discutimos a Coalición Canaria, mientras fue primera fuerza política, su derecho a nuclear el Gobierno que debía regir los destinos de la región. ¿Se puede realmente negar nuestro derecho y legitimidad para dirigir el próximo Gobierno de todos los canarios? ¿Alguien puede, sin escucharnos, desoír a esa mayoría de canarios que han optado por un cambio de rumbo en la dirección política del Archipiélago? Nosotros sabemos muy bien lo que han dicho los ciudadanos, y estoy seguro de que el mensaje ha sido lo suficientemente claro como para que nadie pueda no darse por aludido. De todas estas evidencias fui consciente en la misma noche electoral, cuando el recuento era ya lo suficientemente concluyente. Por eso, desde el peso que otorga tal responsabilidad, anuncié desde ese momento mi determinación para hacer cumplir ese mandato, y presidir el próximo Gobierno de Canarias. Me comprometí a dar paso a un tiempo nuevo en Canarias. Entonces, y ahora, soy consciente de que ante la ausencia de mayorías absolutas, ese tiempo nuevo también nos exige diálogo y voluntad para llegar a acuerdos sólidos y estables con otras formaciones políticas. Y en esa tarea me encuentro en estos momentos. Es la hora de Canarias, y es el momento de construir los puentes de confianza que garanticen cuatro años de mejoras y prosperidad para las Islas. El necesario diálogo debe basarse en la construcción de un programa de Gobierno para que Canarias gane su futuro, no en un reparto de sillones. Es el momento de que las dos grandes fuerzas políticas de Canarias aúnen esfuerzos para afrontar los retos de un mundo global que nos obliga a adaptarnos a una nueva realidad. Canarias necesita encontrar nuevas vías para el progreso futuro, y debemos hacerlo unidos, sin desconfianzas entre islas, elevándonos del localismo y pensando que las soluciones, y los beneficios que ellos reporten, deben alcanzar a todos los canarios por igual, independientemente de dónde vivan y de su nivel de renta. Es el momento, también, para trabajar por la transparencia de nuestras acciones, para conciliarnos con todos esos ciudadanos que se han alejado de la política, hartos de no sentirse escuchados. Una oportunidad para construir futuro Es el momento de hablar seriamente, para alcanzar grandes pactos, sobre cómo acabar con las listas de espera en la Sanidad, sobre cómo atender las necesidades de vivienda a precios asequibles para los jóvenes y los trabajadores que no pueden costearla en la actualidad. Es el momento de diseñar las necesidades de formación educativa, de investigación universitaria, de incrementar el apoyo a la innovación y la emprendeduría. Es el momento de mejorar los servicios públicos y aumentar las prestaciones sociales. Es el momento para que nuestros empresarios encuentren un marco tranquilo y diáfano, unas reglas de juego claras y equitativas que permitan el empuje de nuestra economía. Es el momento de que Canarias diseñe el papel que debe jugar ante el desafío de la inmigración. Es el momento para un gran pacto de concertación social real y eficaz, que mejore las condiciones laborales de los trabajadores, para que las mujeres encuentren un escenario laboral y social de igualdad. Es el momento de aunar esfuerzos para conseguir la aprobación de nuestro Estatuto de Autonomía en las Cortes Generales y, posteriormente, desarrollar su contenido a lo largo de la legislatura, para establecer una base sólida de cooperación y entendimiento con el Gobierno de España. De todas estas cosas me dispongo a hablar en estos días con el resto de fuerzas políticas. Mientras eso ocurre, los medios de comunicación reflejan un rosario de rumores sobre pactos ya firmados. Se sigue hablando mucho de repartos de poder, de lo que obtendrá cada uno. Muchas soluciones personales para los derrotados, pero nada de soluciones para los ciudadanos. Ni una sola línea en la que se hable de cosas que tengan que ver con los canarios que no disponen de coche oficial. Quiero pensar que son los estertores finales de una época que los canarios han querido dar por terminada. Quiero pensar que eso es el final y no un equivocado principio que nos lleva nuevamente al pasado. Quiero pensar en el futuro y estar a la altura del mandato emanado por las urnas. De ahí, mi empeño en que no se frustre la voluntad de cambio de quienes me encomendaron el liderazgo electoral el pasado 27 de mayo. Confío en la responsabilidad de todos, en que seamos capaces de percibir el reto que tenemos por delante, y los beneficios que para las Islas reportaría un acuerdo entre las dos principales fuerzas políticas canarias. Es una oportunidad fantástica para acercar la política al deseo ciudadano, para ocuparnos decididamente de sus problemas y no de los nuestros. Es el momento de tener altura de miras, de abandonar el pasado y encarar el futuro. Nadie puede defraudar este deseo de cambio. Lo necesita Canarias, y también sus políticos, pues, quienes ahora no quieran mirar a lo lejos, estarán borrando el hueco que les tiene reservada la historia de Canarias. * Juan Fernando López Aguilar (PSC-PSOE) fue el candidato más votado en las elecciones autonómicas canarias del 27-M

Juan Fernando López Aguilar *

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha