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El Congreso contra Bush (primer asalto)

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Bush amenaza como de costumbre. Ahora advierte que vetará la decisión del Congreso si el Senado finalmente se suma a la decisión de la Cámara de Representantes. La política exterior es cosa suya. Como si así pudiera corregir este magnífico estropicio. También afirmó que “una joven democracia como Irak merece el pleno apoyo de nuestro Congreso”. Ni le pasa por la cabeza que con esos modos sólo conseguirá desprestigiar el concepto de democracia. Mientras este neoconservador iluso defendía su disparate sin despeinarse, el presidente iraquí Talabani, un cipayo sin máscara de los gringos, declaraba en Riad (durante la cumbre de la Liga Árabe) que la presencia de las tropas extranjeras dificulta la consecución de la paz. Tampoco se quedó corto el principal aliado árabe de Washington en la región. El rey Abdulah de Arabia Saudí declaró, también en Riad, que “en nuestro amado Irak se está derramando sangre entre hermanos a la sombra de una ocupación extranjera ilegítima, y los conflictos religiosos amenazan con desencadenar una guerra civil”. A buenas horas, mangas verdes. Los jeques están apostando por los demócratas gringos, por miedo a la expansión del chiísmo en Oriente Medio, aunque tampoco pretenden que los estadounidenses desaparezcan de mala manera. Necesitan su paraguas militar y poco más. El deterioro de Estados Unidos ante los ojos de los súbditos les perjudica porque alimenta crisis internas. Prefieren, pues, la opción de Hillary Clinton. Que Washington afloje su odiosa presencia en el maltratado Irak. Lo del control gringo del petróleo tendrá arreglo de una u otra manera, o eso suponen estos jerifaltes medievales. Más madera. El general McCaffrey combatió en Vietnam. Dirigió una división en 1991 durante la primera Guerra del Golfo. En 1998 pasó a retiro. Los altos jefes del ejército estadounidense suelen expresar su pensamiento libremente sólo cuando dejan de ejercer funciones directas en el aparato del Pentágono. McCaffrey mantuvo una reunión con Bush el pasado mes de diciembre. Visitó en Bagdad al general H. Petraeus y a 16 comandantes de las unidades principales desplegadas en aquel país. Pues bien, este general declaró en un informe reciente que “la población iraquí está desesperada”. McCaffrey no está preocupado por el sufrimiento del pueblo iraquí, sino porque esa “desesperación” multiplica los ataques de la población civil contra su ejército. Concluyendo que la presencia estadounidense constituye “un peligro estratégico”`para Estados Unidos. Sumen ustedes, si les parece bien, que la guerra ha costado hasta ahora en torno a un tercio de la riqueza que genera España en el curso de un año. George Walker Bush agoniza políticamente, pero los coletazos causan daño. Espero, eso sí, que alguna vez este personaje comparezca ante un tribunal acusado de crímenes de guerra en compañía de sus aliados. Aunque no haya manera de pagar esta catástrofe provocada contra el conjunto de la humanidad. Irak merece sobrevivir, recuperar el pulso de la sociedad y la convivencia. Costará tiempo porque el país está destruido. La cuna de la civilización debe alzarse sobre las ruinas que jamás merecieron contemplar ni padecer, gracias a la ambición política y económica de los más detestables y crueles reaccionarios vivos de principios de este siglo.

Rafael Morales

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