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Dar cobertura a la razón

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Y es que resulta cuando menos extraño que, en un país donde se están tomando medidas de profundo calado para prevenir los accidentes en carretera o las consecuencias derivadas de hábitos nocivos para la salud como el fumar, ningún gobierno se haya planteado con igual celo una actuación similar para despejar todas las incógnitas y la alarma social existente ante la proliferación incontrolada y tímidamente regulada de antenas de telefonía móvil en los núcleos urbanos. No parece de recibo, que el mismo Estado que incorpora a su código penal y tipifica como delito, el uso irresponsable de un vehículo por la posibilidad o certeza de que, en determinadas circunstancias, se pueden causar daños irreparables con él, pase de puntillas y condene a un limbo legal injustificable y ya improrrogable un tema que genera tanta sensibilidad social como este. No parece lógico que una administración pública, como es el Estado, con las máximas competencias en un asunto de esta trascendencia, mire hacia otro lado y se refugie en una perpetua inconcreción cuando las recomendaciones y consejos que la Organización Mundial de la Salud son tremendamente claros al respecto. Aún es de triste recuerdo la lentitud del gobierno de entonces para poner freno a lo que después se convertiría en el drama del aceite de colza o por el contrario fue de agradecer la rapidez preventiva con que se actuó en el caso del llamado mal de las vacas locas.

El gobierno de Telde ha solicitado al Ministerio ser informado de todo lo concerniente a las antenas ya instaladas en nuestra ciudad o en trámite administrativo para ello para, a partir de la información que nos sea dada, articular las medidas necesarias para hacer recaer todo el peso de la ley sobre quienes, sabiéndose en una ilegalidad patente, en una práctica que debería contar con conocimiento y autorización expresa de su ayuntamiento, obligados a someterse a unos controles adecuados y la supervisión técnica precisa, ningunean a toda una comunidad y desprecian derechos de otros ciudadanos. Pero pretendemos ir más allá, porque este es un tema que trasciende la existencia misma de una ordenanza, que demanda actuaciones coordinadas concretas y que al mismo tiempo exige también una actuación más sensible y ética por parte de las operadoras, salvo que quieran asumir otros costos más cuantiosos desde todo punto de vista.

El progreso está ahí y no hay nadie que ponga en duda el papel relevante que juegan en él las nuevas tecnologías de la información y comunicación, pero por encima de todo hay quienes seguimos apostando porque las personas, su salud, su bienestar y sus derechos, sigan siendo lo más importante y al parecer en éste, como en otros temas, hay quienes siguen sin tener claro cual es el orden correcto de prioridades. El gobierno de esta ciudad está dispuesto a dar la batalla en todos los foros que haga falta para que este tema salga de una vez del vacío donde al parecer algunos quieren mantenerlo. Vamos a llevar nuestra preocupación y nuestras propuestas al seno mismo donde se toman las decisiones en esta materia, pero si aún así esto se encontrara con el silencio administrativo o el ninguneo por única respuesta, tomaremos todas las medidas que estén a nuestro alcance para denunciar esta situación y señalar a sus responsables, crear las condiciones propicias para ponerle freno desde nuestro propio ámbito de actuación y colocar a cada uno en su justo lugar, incluso ante la justicia.

* Alcalde de Telde

Aureliano Francisco Santiago Castellano*

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