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Debacle en el partido socialista

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Desde hace meses se venía fraguando una conspiración contra el secretario general del partido socialista, PSOE. No respetaron siquiera las campañas electorales de Galicia y Euskadi. Determinados presidentes autonómicos vociferaran sus desacuerdos contra el legítimo órgano del partido y sus decisiones políticas. No tuvieron el decoro de no emitir juicio ni valores hasta pasado ese corto periodo electoral. Estaba programada para que hubiera una debacle, por desconfianza de los votantes ante las disputas. Una vez vistos los pésimos resultados y la pérdida de diputados en ambas comunidades, que va en decrecimiento desde hace años, no de ahora. Las hienas, con sus afiladas fauces, salieron en tromba a dar el zarpazo mortal contra el secretario general y su órgano de dirección.

La pérdida de votos no es nueva en el PSOE, se viene sucediendo desde hace años. Mucho han contribuido con sus políticas negativas, o han acallado, o han sido comparsa de los poderes económicos de este país o del poder económico de Europa, especialmente de las políticas antisociales inducida por la canciller alemana o de los tecnócratas dirigentes de Bruselas y sus troicas. O propiamente, han callado con las políticas de recortes y privatizaciones del PP (o hechas por ellos cuando ocuparon la Moncloa y el gobierno del país), con las políticas antisociales y de paulatina pérdida del Estado de Bienestar, anteriormente conseguido, por mor de años de demandas y derechos adquiridos. Todos, todos, han hecho volatizar los votos de su centenario partido. No culpen tramposamente, a Sánchez. Sean honestos, aunque no comulguen con sus ideas. Respeten. Tiene el amparo de sus votantes a Secretario General.

A nadie se le esconde que en el PSOE, aunque lo nieguen de cara a la galería, hay una derivada corriente hacia un neoliberalismo. El socialismo o la socialdemocracia son para algunos dirigentes ‘socialistas’ solo para pregonar en campaña. De hecho muchas de sus políticas han perdido esa esencia de carácter protector y de favorecer en la equivalencia de derechos sociales e igualación en las clases menos pudientes en nuestra sociedad, cada vez más antagónica en igualdades de oportunidades y derechos. Hoy día, entre ricos y gentes en el umbral de la pobreza hay una equidistancia insalvable. Esta tendencia tiene como tridente: al actual empresario Felipe González, al gerente Juan Luis Cebrián y al ultraliberal Vargas Llosa. Pregoneros de las políticas globales del liberalismo más injusto e inhumano.

Esa conspiración contra el secretario general, en este septiembre negro para el PSOE, la han urdido con la farsante excusa, que desde el órgano central del partido querían pactar “con los que quieren romper España”. Ese es el falso argumento para su tropelía, porque nunca les gustó que Sánchez hubiera ganado por la decisión democrática de los afiliados con sus votos. Y mucho menos la forma de gestionar el partido, cargándose a todos los corruptos, que los hay, en el seno de su facción política. Ahora, aunque no les guste, y como en todos los colectivos hay bando y bandas; filias y fobias entre todos y sobremanera, en las rivalidades por los repartos de la tarta de los cargos.

Desde el sur, cabalga otra de las aspirantes al codiciado cargo, no lo hace al trote, galopa en su alazán, que sin lanza, pero sí con su aguja en ristre para coser los rotos que ella y ellos han desgarrado. Su fariseica alocución fue de buenas y nobles palabras de púlpito. Hay que recordarle que los cosidos son peligrosos porque se usa para ellos un arma blanca. Menudo ejemplo el de los socialistas andaluces con su ERE. Toda una trama de podridas corrupciones. Ahí sí que tenía que haber suturado desde hace años.

Esta tropelía hacia todos los votantes, afiliados o no, al partido socialista, tendrá sus agónicas consecuencias en largo tiempo. No pisarán moqueta presidencial ni llevarán las riendas de la nación hasta que pase esta feroz tormenta, que no tiene atisbos de remitir, ni los votantes olvidarán este despotismo a sus ingenuos votos a los que creían honrados y eficaces y respetuosos socialistas, que solo se acuerdan de ellos cada cuatro años. Las heridas abiertas no se pueden curar nunca con sal.

La fuga de votos de los militantes y votantes de los socialistas ha sido despiadada desde hace años, hacia otros partidos más afines con sus ideologías de izquierdas, como la actual Unidos Podemos, que ha desangrado al PSOE (que está por palpar y ver su eficacia en los derechos sociales y las anticorrupciones que predican). Otra vez ha ocurrido el añejo vicio de la izquierda, que siempre se desintegra con las avaras discusiones por la imposición de ideas, caprichos, disputas, diatribas o riñas pueriles anodinas, por diferencias en las posturas encontradas. No ocurre jamás en la derecha, que por pésimamente que se lleven o discutan o enfrenten, llegan siempre a acuerdos por sus viles intereses en las elecciones o partidos.

Las peleas o enfrentamientos habidos en el partido socialista, hacen de memos pagafantas en la inesperada fiesta creada en el PP y sus monigotes de la corrupción más escandalosa. Ahora le han puesto en bandeja de plata, a don ‘Recortajoy’ la trágica presidencia de cuatro años más, de dolor y angustia para desfavor de las clases trabajadoras y menos pudientes del país, con este vergonzante golpe de mano de los recelosos e insurrectos, autodenominados socialistas.

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