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Ecuador ilusiona y asusta

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La derecha instalada en la “partidocracia” y en la corrupción había encontrado refugio en el Congreso, pero finalmente tuvo que ceder ante la presión de los ecuatorianos en las calles. Ellos quieren refundar políticamente el país (tras derrotar en varias ocasiones al neoliberalismo y a sus presidentes), y modificar todas las instituciones sin excepción. La medida aprobada, el referéndum para decidir si habrá elecciones a la Constituyente, se logró sin los votos del Partido Renovador Institucional de Acción Nacional (PRIAN) y del Partido Social Cristiano (PSC), cuyos miembros abandonaron la sede parlamentaria. La consulta popular ganó con 54 votos a favor, uno en contra y dos abstenciones de los 57 diputados presentes en una Cámara compuesta por 100 escaños. La derecha del portazo parlamentario alegó que Ecuador marchará hacia un régimen totalitario, algo difícil de digerir porque la convocatoria goza de garantías democráticas. También para los social cristianos. El horizonte inmediato promete serias dificultades para las reformas porque los todavía amos de Ecuador y sus socios internacionales intentarán boicotear cada una de ellas. Por su parte, las organizaciones populares mantendrán, afortunadamente, su independencia del Gobierno. Y el presidente Rafael Correa deberá introducir pronto modificaciones en la economía nacional (deuda externa, la cuestión de la tierra, salarios, empleo…) que otorgue contenido a una frase suya: “No estamos ante una época de cambios sino que asistimos a un cambio de época”. Incluso descontando la emigración masiva, Ecuador cuenta con un 58% de desempleo y subempleo, además de un 65% de ciudadanos pobres. También en este terreno requiere traducción urgente el tan famoso como desconocido socialismo del siglo XXI pregonado por Correa. La agenda política aparece muy apretada. Referéndum el 15 de abril, de resultado previsible puesto que la idea refundadora tiene el apoyo del 77% de los ciudadanos. Elecciones de 130 miembros de la Constituyente en junio o julio e instalación de ese organismo encargado de elaborar una nueva Carta Magna entre agosto y septiembre. La elaboración del proyecto terminará entre marzo y mayo de 2008 y posteriormente se someterá a referéndum. El debate tendrá alcance nacional aunque todavía no hay sobre la mesa ningún borrador de la nueva Constitución. Los distintos sectores presentarán propuestas. La participación y la movilización de la sociedad parecen aseguradas, condiciones para frenar cualquier involución reaccionaria que pretenda la derecha ecuatoriana. Como escribe con acierto Guido Proaño, “no más democracia de brazos cruzados. No más una caricatura de democracia en la que el pueblo es sometido a la voluntad de quienes ostentan el poder y el pueblo debe permanecer callado, inmóvil”. La participación democrática, directa e insustituible de la población en la resolución de los grandes problemas constituirá una característica del futuro ecuatoriano. O el socialismo del siglo XXI no será.

Rafael Morales

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