eldiario.es

Menú

Educación para la democracia

- PUBLICIDAD -

El Gobierno de España ha decidido que en los colegios públicos y privados se imparta la asignatura Educación para la Democracia, conforme a lo que ya se viene haciendo en la mayoría de los países del espacio europeo. Se trata de educar para ser ciudadanos. Posiblemente esa educación no creará el hombre perfecto, libre de neurosis y de contradicciones interiores, pero puede promocionar un hombre internamente más independiente y libre capaz de actuar como ciudadano. Desde algunos sectores de la Iglesia Católica y de la derecha se han alzado ruidosas voces en contra del proyecto educativo del Gobierno. Significativamente órdenes religiosas como los marianistas y los salesianos, dedicadas desde hace más de un siglo a la enseñanza de los españoles, se han puesto del lado gubernamental, lo que indica que la asignatura no tiene el tinte anticatólico (ellos dicen que incluso masónico) que la derecha religiosa airea. Los detractores de la asignatura dicen, por un lado, que la asignatura es pura doctrina socialista y, por otro, que está impregnada de liberalismo, cuando en realidad ambas concepciones no son “agua y fuego”, sino magnitudes perfectamente conciliables a partir de sus esfuerzos originales en torno al hombre. Cualquiera que haya repasado el contenido de la asignatura entenderá a simple vista que no es otra cosa que promover entre los ciudadanos, desde sus años escolares, los principios y valores que han hecho posible la construcción de la sociedad libre desde la Revolución Francesa. Una sociedad que, si bien no es perfecta, ha sido capaz de mantener una relación equilibrada entre la libertad, la igualdad y el crecimiento, las tres líneas maestras, que en una sociedad óptima, deberán formar un triángulo lo más equilátero posible.

Vicente A. López Pascual

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha