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Elecciones en Marruecos

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Más de 30 partidos participarán en la farsa. Este número de grupos no puede ocultar al menos cinco evidencias. Una, la mayoría social y política no estará representada en estas elecciones. Quedaron fuera del juego (porque decidieron boicotear los comicios o porque no los dejaron presentarse) el Movimiento Justicia y Caridad (MJC), nada menos que el mayor movimiento político marroquí, aunque no está legalmente autorizado porque desconoce la autoridad del Rey; el partido Vía Democrática, de carácter republicano, que defiende la autodeterminación del pueblo saharaui; el Partido Democrático Amazigh, representante político bereber. Dos, el monarca seguirá designando al jefe del Gobierno y a sus ministros, independientemente de los resultados. A su manera, así lo reconoce el oficialista Le Matin: “El sistema electoral en vigor no permite la mayoría absoluta a ninguna formación, cualquiera sea su fuerza. El 7 de septiembre se producirá una mayoría heterogénea, basada en alianzas y coaliciones de los partidos ganadores” que permitirán a Mohamed VI montar otra vez un Gobierno a su medida. ¿No estamos ante un reconocimiento de la manipulación del voto gracias a un sistema electoral antidemocrático? Tres, resulta un insulto a la inteligencia de los marroquíes vender que “ahora sí” asistiremos a una transición democrática porque esta vez habrá observadores internacionales, en realidad bajo el control del Majzen, la misma burocracia totalitaria y corrupta que sigue gobernando bajo el amparo de una monarquía absoluta desde los tiempos del abuelo de Mohamed VI. Cuatro, la principal característica de estos comicios será la indiferencia popular y el voto comprado por los partidos que vienen gobernando en coaliciones, como el Partido para la Unión Socialista de las Fuerzas Populares (USFP), el Partido Istiqlal, Partido del Movimiento Popular (MP) y otros. Las mismas autoridades han declarado que una participación en torno al 50% representaría todo un éxito. Cinco, la campaña en los territorios ocupados del Sáhara Occidental, una verdadera provocación, está a cargo del Ministerio del Interior y sus pandillas policiales. Intentan obligar a los saharauis a votar en unas elecciones ajenas. Quizás la mejor caracterización de esta convocatoria corresponde a Ahmed Beshemsi, el director de la revista Tel Qel, quien declaró que en un país como Marruecos donde el rey reina y gobierna, las elecciones están de más. Beshemsi será juzgado en noviembre por estas declaraciones. Un ejemplo añadido de lo que el Majzen y Mohamed VI entienden por democracia o transición democrática. ¿O no?

Rafael Morales

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