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¿Existe de verdad Canarias? (I) por Jorge Batista

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Si la duda es el motor de la sabiduría, en estos momentos plantear que nuestras Islas pertenecen más a la órbita de la ficción que a la esfera de lo tangible, llevando la acepción del vocablo lejos de lo material hasta las más infinitas estribaciones del cerebro, no es ninguna actitud descabellada. Al contrario, la considero absolutamente pertinente. Y la considero pertinente no desde el ombliguismo y la falta de miras, sino dentro de un mundo plural y compartimentado que los impulsos tecnológicos han convertido, están convirtiendo, en un espacio global que, si bien nos procura importantes avances, también trae consigo retrocesos que debieran ser inadmisibles.

Tomando una adecuada perspectiva, alejada de peroratas viscerales, eufemismos, lugares comunes, chascarrillos parlamentarios y discursos tendenciosamente 'correctos', abordar un análisis o un ensayo sobre las esquinas y oquedades de nuestro existir macaronésico nos llevaría a la elaboración de unos galdosianos 'Episodios Nacionales' que, en el caso que nos ocupa, serían mejor 'Episodios de la Nacionalidad', aunque nadie sepa lo que es eso. No voy a aburrir con tamaña empresa literaria, más que nada por la dureza del trabajo a afrontar y por la total convicción de que, finalmente, el texto, lejos de quedar insertado dentro de las obras que construyen el pasado con seriedad y rigor, habría que colocarlo en las hemerotecas junto a El jueves, el Hermano Lobo o La Codorniz. Obviamente, con las evidentes diferencias imaginativas e intelectuales en favor de estas tres publicaciones mentadas.

Dado que no voy a optar por el best seller de 800 páginas esotéricas y templarias, aunque ectoplasmas variados, vampiros y chupacabras pululan a sus anchas por ahí, intentaré hacer simplemente un moderado recorrido por nuestra realidad o ficción. Un recorrido que viene justificado por la necesidad de poner sobre el papel pequeñas dosis de memoria histórica, por denunciar la diaria manipulación del lenguaje como medio de dominar las conciencias y el pensamiento de la sociedad civil y, en definitiva, por echar una mirada a Canarias utilizando ese léxico claro que el canario ha usado siempre y que ahora parece haber quedado para las actuaciones de Manolo Vieira, los conciertos de Pepe Benavente y las muchísimas páginas del diccionario elaborado por Alfonso O'Shannahan. Éste es el reino del eufemismo más tendencioso. Decir mucho sin decir nada de manera alevosa.

No debiera perder el lector en ninguna condición la certeza de que lenguaje es igual a pensamiento (No me lo invento yo. Acudan a la 'gramática generativa' de Noam Chomsky, a las teorías cognitivas del suizo Jean Piaget o a la 'interrrelación dialéctica' del psicólogo ruso Vigotsky) . Lenguaje y pensamiento son la misma cosa. Es fundamental tenerlo claro para llegar a comprender cómo se montan por ahí vodeviles, castillos de naipes, mesas de trileros, argumentos de perogrullo y diversas carnavaladas, escondiendo significados interesados en erróneos e inadecuados términos. Porque en el hablar proliferan también los lobos con piel de cordero. Si en Palestina tienen sus 'asesinatos selectivos'; en las acciones bélicas norteamericanas, los 'daños colaterales'; en la economía neoliberal, la concertación social (entre Gobiernos pesebristas y sindicatos ideológicamente sujetos y subvencionados); por aquí, aparte de todo eso, tenemos sin prácticamente cambio alguno desde hace decenas de años: la 'tricontinentalidad', el ridículo y constante anuncio de evolución hacia el 'turismo de calidad', el lloro del 'territorio fragmentado o discontinuo', cosa nada difícil tratándose de un archipiélago, las inexistentes aspiraciones soberanistas e independentistas de los ciudadanos, mientras algunos políticos y periodistas cantan sin cesar el fraudulento estribillo; dogmas incontestables a perpetuidad como "la culpa es de Madrid", etc, etc.

Lo veremos todo más adelante con detenimiento.Si nuestro sistema político fuera una democracia real y en constante avance, que no lo es, no sería preciso aclarar nada, puesto que la esencia de la relación en el ámbito de los poderes Ejecutivo, Legislativo y me atrevería también a decir Judicial en múltiples y evidentes casos, sería la independencia, la crítica constructiva y la cooperación. No la retrógrada y fascistoide sentencia: "El que no está conmigo, está contra mi". Es por ello que, conociendo el patio, me veo obligado a advertirles que jamás pertenecí a partido político alguno ni sindicato. Que jamás levanté la mano en ningún lugar en contra de mi conciencia, que nunca fui hombre de nadie y que, aunque durante unos años desempeñé el cargo de Jefe del Gabinete de Comunicación del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria en el mandato de José Manuel Soria, siempre me negué a afiliarme al PP, aunque sí reconozco que mi labor profesional contribuyó de manera importante, con gran cabreo nacionalista (?), a que la mayoría absoluta de dicho mandatario pasara de 14 a 19 concejales. Era mi trabajo y lo hice con honestidad y ética. Mis respetos y disculpas a los damnificados.

Después, como todos conocen, las cosas cambiaron y, ante la imposibilidad de 'vender' a Juan José Cardona a la ciudadanía, Soria dejó al frente del personal a una analfabeta funcional, al menos en materia de gestión política. De tal modo que, por vez primera, una mayoría absoluta puso a otra de patitas en la rue por la vía rápida. Y eso que en las anteriores elecciones hasta el barrio de El Polvorín ? hachis, coca y marginalidad - había votado a la réplica ideológica de Aznar, quién tuvo que encajar después que un destacado político, ministro varias veces, del que había dicho en todos los medios de comunicación que "perdía aceite", se sentara en el sillón donde él también había acomodado sus posaderas. ¡Qué cosas consigue el fluir del tiempo!

La necesaria reflexión de la sociedad civil

No había cogido yo la pluma como ya les dije para entrar en detalles domésticos. Menos aún, ahora que ya no me dedico al reporterismo. Estaba en explicarles cómo no estoy dispuesto a comulgar con ruedas de molino. Vade retro. Hasta con la Iglesia de bruces nos hemos dado. Después de que desgraciadamente se incendiara el edificio del Obispado Nivariense en una ciudad, La Laguna, que es Patrimonio de la Humanidad, siniestro que habla muy bien de cómo se cuidan nuestras cosas, el Obispo, en vez de ayudar a los bomberos, avivó el fuego con unas más que polémicas declaraciones sobre la pederastia, mientras en los EEUU la Iglesia pagaba silencios para salvar la cara ante los miles de sacerdotes que habían abusado de niños. También aquí el poder y el dinero versus los cándidos y devotos ciudadanos. En medio de esta confusión absoluta en todos los ámbitos, es preciso pensarse muy bien abrir la boca para colocar sobre la lengua algo diferente a la tradicional hostia consagrada, caso de profesar la religión católica, o unos camarones de La Punta o La Puntilla, en cualquier otra circunstancia. Al menos en la última cena no había caraduras, aunque Pedro negase a Jesús tres veces y Judas finalmente quisiera sacarse unas perrillas. Guste o no guste al poder, sea del signo que sea, el periodista, el hombre de la Cultura, el escritor, el pensador, debe utilizar, está obligado moralmente a utilizar, el lenguaje para que la sociedad reflexione, sea consciente, analice y luego decida sus alternativas y modos de actuación. En estos momentos, me temo, hay más desinformación que información. Hay auténticas mentiras y disparates que, de tanto repetirse, se han convertido en 'verdades' incuestionables. En tabúes que nadie se atreve a analizar y poner en evidencia. Y es sobre esos tabúes donde se construye la política -no sólo la canaria, cuidado ? por lo que no queda más remedio que comenzar negando la mayor. Mi padre decía que "por la noche, cada mochuelo a su olivo". Así que en este oscurantismo que nos rodea posémonos en nuestras ramas, las Islas, y, al igual que el ave citada, abramos bien los ojos.

La España de las Autonomías

Sería largo, muy largo, remontarse a la denominada 'transición democrática' y a la conformación de España como una Monarquía Constitucional sobrevolando un territorio que la historia hizo socialmente muy diferente e Isabel y Fernando globalizaron a toletazo limpio, creando una nación como siempre se han creado las naciones: a base de xenofobias y exclusiones. En aquel tiempo, árabes, mozárabes, judios, herejes, sefardíes, heterodoxos, gitanos, tuvieron que coger la maleta o integrarse a la fuerza en una nueva cultura, abrazar la cruz y constituirse en guetos, algunos culturalmente muy destacados. Ahí está Toledo.

A finales de 1975, desconectado ya el Caudillo de las decenas de tubos que le permitían estar vivo estando muerto, convertido en astronauta Carrero Blanco, contemplado el rostro plañidero de Arias Navarro en TVE, el panorama estaba muy difícil y el Ejército casi en armas. No obstante, acallado el grito de "¡Se sienten, coño!", España, a partir de entonces llamada "este país", se constituyó en Estado de las Autonomías, repartiendo los padres de la patria el chocolate como Dios les dio a entender. De la Constitución de 1978 sólo diré que, entre otras cosas, dice que "cada español tiene derecho a una vivienda digna". O sea que, de momento, ya ven para qué sirve. Para mí, únicamente una persona, a quien tengo el honor de conocer, Antonio García Trevijano, ha tenido la altura intelectual, la cultura, la memoria y el lenguaje suficientes para explicar todo ese gallinero que entonces se montara en torno a la reforma o la ruptura. Ideologías aparte. Digamos que finalmente se consiguió, sin sangre, con la palanca monárquica cedida por Arquímedes, con la voluntad ciudadana de no liarse a tiros otra vez y con bastante picardía, que España, este país, siguiera siendo "Una grande y libre", ya que la mayoría de las cabezas franquistas continuaron cortando el bacalao después de incorporar al guateque esencialmente al joven Felipe González, quién había rechazado el marxismo, y a Santiago Carrillo, que siguió siendo comunista y ahí tenemos en qué acabó Izquierda Unida. ¿O no ha acabado?. Bueno, el caso es que, a mi entender, el triunfo electoral del PSOE en 1982 ha sido el único momento de nuestra historia reciente en que una impresionante ilusión de los españoles acabó en cierta medida con las dos Españas de Machado. Pero volvieron a helarse los corazones. Lamentablemente, el entusiasmo voló 'veloz y ligero como una primavera en flor' (Serrat). Se fue en pequeñas dosis. Obligado por las servidumbres del gobernar, Felipe se sumo a la OTAN de entrada no, pero de salida, sí, y más tarde nombró a Roldán Director General de la Guardia Civil y a Barrionuevo y Rafael Vera custodios de los 'fondos reservados'. Al electricista Corcuera, positivo y negativo, encargado de dar patadas en las puertas. Todos y algunos elementos más, entre ellos, en claroscuro, el Gobernador del Banco de España, Mariano Rubio (en paz descanse), terminaron de manera contundente con aquellos prometidos '100 años de honradez'. Alfonso Guerra, mente inteligente y verbo ácido, miróles de soslayo, fuese y no hubo nada. Y el viejo Carrillo siguió socarrón y nicotínico, ancianito adorable, y no se le volvió a preguntar nada acerca de Paracuellos del Jarama. Hasta hace muy poco aún seguía dirigiendo alguna autonomía uno de los conversos más relevantes de la dictadura. Uno que se había encargado de asumir el papel de Goebels en nuestra patria durante largo tiempo. Por su parte, Adolfo Suárez, un caballero, lamentablemente ha acabado totalmente demenciado. Hoy seguiría siendo una voz serena a considerar.

Y como Canarias era parte del Estado, pues también se transformó en una autonomía primero y, posteriormente, una vez que nos dimos el abrazo con Europa y solucionamos todo aquel jaleo del Protocolo 2 y demás vainas ? a mí me explicó el asunto José Carlos Mauricio tomando muchos cafés en el Hotel Reina Isabel -, en una región periférica que pasó pronto a ultraperiférica. Alguien tenía que hacerse cargo de las infraestructuras. Ahora vamos haciendo el camino al revés: una vez alcanzado un nivel de renta que algunos caraduras consideran digno, en los suelos el Muro de Berlín lleno de pintadas, escuchando los riffs de David Gilmour y Roger Waters, con el euro unificador para facilitar el movimiento del parné, cedemos el testigo a los que se guarecían tras el Telón de Acero, para que la 'Europa de los Mercaderes' siga funcionando. ¿Recuerdan la 'Europa de los ciudadanos'? A ver cómo nos lo vamos a montar en el futuro cercano con el descenso del turismo, la total liberación de los mercados, la presión caribeña y la despedida absoluta de las subvenciones. Ya veo a Roberto Góiriz con bastón por Las Canteras reclamando derechos tomateros.

El invento del nacionalismo

Ya les decía al principio que para abordar todo este asunto que me traigo entre manos necesitaría escribir los 'Episodios de la Nacionalidad', pero les prometo que seré conciso y saltaré sobre algunos temas para evitarles el sopor. Que vengan luego Ian Gibson, Sir John H. Elliot, Ian Michael o Paul Preston y aclaren mejor el asunto. Bueno, si alguno quiere, que venga Jiménez de Parga. ¡Que venga también el hombre!

Y en cumpliendo lo prometido, voy a dejar de lado a Zerolo y sus lecturas místicas sobre Santa Teresita de la Cruz; a Soria, el desove de los salmones, los fiordos, los jets y la música clásica; a Dimas Martín y los blues de Johnny Cash sobre las cárceles; a Paulino Rivero toreando a la Diputación Permanente del Parlamento, a sus señorías también y, en suma, a toro pasado, dando pases de capote a los ciudadanos con eufemismos y enredos de escasa calidad y credibilidad; a la sobrina del presidente escondida en el burladero con dos banderillas clavadas en las chuletas; al PP, aterrorizado, pidiendo a Zapatero que le cortara la cabeza a J.F. López Aguilar "para evitar la crispación" y a éste como elefante barritando en cacharrería grasienta; a la aristocracia de las dunas montando otro partido 'popular' ¡trágame tierra!; al 'zorro plateado', la docencia con fondos comunitarios y otras mandangas; al ex Delegado del Gobierno, Segura, y las seguras escuchas, a la planta sexta del Ayuntamiento de Las Palmas que, según dicen, han pintado de rosa para seducir a los nacionaleros melómanos; a la bandera más grande y cara del mundo que no llegó ni al período de garantía; a la casi generalizada corrupción en los ayuntamientos ? también en la Península ? y, finalmente, a los casos de corrupción con mayúsculas que habrán seguido en este diario -más tímidamente en otros medios- y de los que, perdónenme, ya no recuerdo la denominación. Como Umbral, no voy a moverme de la mesa para recordarla. Ustedes conocen esos casos mejor que yo porque son muy noveleros. Lo que ocurre es que se mantienen más calladitos. En este punto, quisiera proponer al innovador y arriesgado empresariado que, mientras aprovecha el río revuelto para intentar abaratar los despidos, eliminar derechos adquiridos, bajar los sueldos con argumentos peregrinos, lograr más contratos basura, etcétera (Azero sabe del asunto), dedique un poquito de tiempo a financiar una revista canaria del corazón, mejor 'del trinque', donde tratar todos esos temas tan obscenos y dejar para la prensa cosas mas serias e instructivas que la exposición continuada de toda clase de chacinas: chorizos, cabezas de jabalí, imputados, acusados, relacionados, influenciados, declarantes, declarados, presuntos implicados, cohechadores, prevaricadores, mangantes de guante blanco y uñas sucias y yo qué diablos sé.

El invento del nacionalismo, decía en el ladillo. De entrada, ningún pensador, analista, estudioso, historiador, con dos dedos de frente, se ha atrevido a considerar que en una sociedad existe el nacionalismo tal como lo entendemos si no hay una etnia, un idioma propio o una religión diferente a la de su entorno. Asimismo, es común en los nacionalismos la existencia de un líder destacado con una filosofía rompedora y atrevida, incluso demente diría, capaz de crear escuela, concitar pensamientos comunes y, en definitiva, mover o manipular masas. Hitler fue el no va más. Aquí, los vascos tienen a Sabino Arana, su teoría del maketo, su racismo y su contribución a la genética como coartada ideológica. Los catalanes, mucho más prudentes, llevan a la espalda a Lluis Companys, Francesc Maciá y Tarradellas y, finalmente, los gallegos, las 'Irmandades de fala', una complicada sucesión de partidos, y algunos líderes menos belicosos como Antón Vilar Ponte, Vicente Risco o Ramón Cabanillas. En cuanto a Canarias, lamento decir que no he encontrado una persona con el caché suficiente para considerarla ideólogo de nuestro supuesto nacionalismo. No obstante, hablen con D. Juan Manuel García Ramos o lean su libro 'Intrahistoria del Nacionalismo Canario' y, a lo mejor, tienen más suerte que yo. O lean los editoriales del periódico El Día para que se den cuenta como la más triste senilidad, unida al odio, la mentira y la desfachatez quieren convertir en líder de nuestra recientemente inventada lucha por la independencia a Antonio Cubillo, creador del MPAIAC e instigador desde una emisora en Argel de algunas caricaturas terroristas y supuestas investigaciones sobre la lengua y el genocidio guanche. Ahora, una vez descubierto que por aquí llegaron antes los fenicios, el editor del citado periódico tendrá que replantearse la estrategia y echarle a alguien el muerto de la desaparición de aquellos comerciantes y navegantes. ¡Otro genocidio, leche! Se echa en falta a Ruiz Mateos.

Dije antes que una lengua propia y una ideología fuertemente peculiar y específica eran condiciones sine qua non para hablar de la existencia de un nacionalismo real. Y digo real, porque el nacionalismo debe tener un importante substrato social, no sólo ser invento partidista y a menudo caciquil en que la población civil no juega papel alguno y unos cuantos se forran. Por eso, en Cataluña hay nacionalismo, en Galicia hay nacionalismo (menos) y en el País Vasco el nacionalismo llega hasta sus estribaciones más salvajes: el terrorismo indiscriminado. Porque allí hay todavía un sector de la población que apoya claramente el asesinato para conseguir la independencia.

Así las cosas, lo diré claramente: en Canarias hay partidos que se autodenominan nacionalistas, cada vez con menos apoyo, pero ni existió ni existe en la población ningún sentimiento mínimamente relevante de carácter independentista, por mucho que lo digan algunos, otros se hagan los suecos para no desmembrar más el grupúsculo que los acoge y el Parlamento Regional haga el ridículo censurando en un estado de libertades a un medio de comunicación al que muchas de sus señorías rinden devoción porque, entre otras cosas, las elecciones salen bastante caras y hay que salir guapos en las fotos. Ni siquiera nuestra geografía aislada ha generado emociones segregacionistas. Al contrario, somos famosos por la hospitalidad y la bonhomía.

Tengo que señalar que, dado el nivel cultural de muchos de los que manejan miles de millones de dinero público en las instituciones, han confundido nacionalismo con idiosincracia. Visiten el diccionario y se darán cuenta de que no es lo mismo. Somos diferentes, como lo son otros, y debemos defender nuestras peculiaridades, mejorar el nivel de renta de nuestra población, la docencia, la sanidad, las infraestructuras, el transporte, la situación en las islas menores, cantar isas y folías, responder a los retos que nos llegan del exterior y no buscar precisamente un enemigo en ese exterior para declararle la guerra e intentar captar de nuevo a ciudadanos que, tremendamente decepcionados, ya no dejan la papeleta en la urna. Ese truco ya lo conocemos.

Pondré unos ejemplos de alarmantes paradojas: aunque la democracia lo permita por mor de los pactos poselectorales, ¿cómo se entiende un gobierno de coalición entre un partido que, con la boca chica a veces y con la boca un poco más grande otras, pide soberanía, autodeterminación e independencia y otro que se opone absolutamente a la desmembración de España (su genealogía comienza en el fascismo, aunque todo el mundo tiene derecho a cambiar)? Sólo puede comprenderse ese despropósito atendiendo a intereses personales muy muy lejos de la búsqueda del bienestar social. Es un reparto de la tarta tan descarado, que vemos todos los días como aquí se lanzan soflamas nacionalistas y mentiras y luego se va a Madrid a poner la mano a la espera de ayudas y limosnas. Sin ambages, podemos afirmar que hoy por hoy, y no me queda más remedio que acudir a los nombres propios, Soria no es nadie sin Rivero y Rivero no es nadie sin Soria. De ahí esa entente antinatura. ¿No se han parado a pensar como el presidente del PP canario, después de liquidar a Ignacio González y a Guigou dio el salto a la isla del Teide para sentarse en la vicepresidencia del Ejecutivo Regional y no hubo pleito insular de ningún tipo? Y luego van por ahí diciendo que la soberanía popular está en el Parlamento. Menudo timo.

Quiero compartir con ustedes una nueva reflexión: si el nacionalismo, cuando no existe, supuestamente se construye - aquí se inventa -, para luchar por el bienestar de los habitantes de una geografía muy concreta; si Canarias en las estadísticas aparece como una de las regiones más seguras de España; si, por contra, nuestros parados superan la cuarta parte de la potencial clase trabajadora; si encabezamos los índices más nefastos; si los actos culturales financiados con dinero público han desaparecido casi totalmente; si nos estamos gastando una millonada en juicios a 'servidores públicos' presuntamente corruptos, si Docencia y Sanidad van a perder 140 millones de euros, ¿cómo es posible, cómo es posible que un Gobierno que se denomina nacionalista vaya a pagar -con nuestro dinero- una Policía Autonómica que, para empezar con más de 150 millones de euros, se convertirá - al tiempo- en una auténtica sangría ?¿Necesita Canarias una Policía Autonómica?¿La necesitan los hombres y mujeres de estas Islas o quieren a toda costa una policía canaria los que van a construir las sedes, los que pondrán el amueblamiento, los que instalarán los sistemas informáticos, los que venderán uniformes, vehículos especiales, radios, porras, botas, gorras, esposas, pitos, botiquines, preservativos, geles lubricantes... y también los correspondientes intermediarios a través de los habituales regalitos y comisiones? ¿No es de locos hacernos pagar en estos momentos una cantidad salvaje de euros cuando es el Estado el responsable de la seguridad? Si eso es nacionalismo...

Me duele Canarias

Obviamente parafraseo a Miguel de Unamuno quien, al fin y al cabo, fue un tiempo majorero aún a su pesar. Me duele Canarias. Porque sí. Porque Canarias existe, porque Canarias tiene una realidad dura y difícil. Porque tiene un futuro por construir. Y porque las mentiras y la verdad son como las burbujas. Aún en el fondo del océano, acaban saliendo a flote. Desgraciadamente, y ahora no cito nombres concretos, los periódicos nos ofrecen cada día muchas páginas de 'contactos', y el lamentable espectáculo de una clase dirigente absolutamente incapacitada para afrontar los nuevos tiempos que se avecinan. Aquí y en gran parte del planeta. El sistema se está agotando. Racionero habla del Progreso Decadente y Punset de los impresionantes cambios en el mundo de la ciencia. Gore Vidal advierte de que ya la mitad de la población norteamericana no lee periódicos. Y, además, son los más preparados. Y Truman Capote ya señaló que no había nada peor que el patriotismo radical. Las guerras se han hecho por la tierra y la religión. Lean a Ghandi, a Confucio, a Séneca, a Hawkins; también a Carter, a Clinton, a Al Gore, que han estado en la cima de la nación más poderosa del planeta. Lean. Hablen con organizaciones serias y de prestigio como Cáritas o Médicos del Mundo, echen una ojeada a los últimos avances científicos, preferentemente en la genética y la ecología... No sucumban a la alienación. El sistema se está agotando. Como desapareció el Imperio Romano, la Grecia que nos construyó, Carlomagno, Gengis Khan, nuestro imperio donde no se ponía el sol y Alatriste daba sablazos por doquier, el socialismo real, el marxismo, la economía planificada, nuestras especulaciones con el cemento y tantos otros a priori inexpugnables castillos. Hacen falta ideas, pensamiento, reflexión y acción. ¿Será cierto que a finales de julio en el Archipiélago sólo se había gastado el 30% del Presupuesto General?¿Qué en una tierra como ésta se devuelve dinero porque no se ha invertido? Las sociedades siempre han ido por delante de sus gobernantes pero jamás lo había visto tan claro y patente como ahora en Canarias.

Nunca he sido pesimista. Creo en la vida y en el futuro. Defiendo la recuperación de nuestra conciencia de especie. Quisiera acabar con el hambre y el sida. En Canarias, en África, en todas partes. Me gustaría no tener que volver a leer jamás un caso de agresión a mujeres, ni saber de la existencia de una extensa red mundial de pederastas. Firmaría ahora mismo nuestra constitución en verdaderos seres humanos, el ineludible respeto al dinero público, la desaparición de los dantescos espectáculos en los ayuntamientos (El caso Ángel Llanos-Maribel Oñate en el de Santa Cruz supera cualquier obra bufa de nuestro Siglo de Oro). Quisiera que el hombre llegara a la felicidad, al menos en la medida en que se puede ser feliz tras nacer. Quisiera seguir la utopía, consciente de que nunca voy a alcanzarla.

Creo firmemente que mucha gente que en estos momentos toma las decisiones no podrá estar en el camino de las ideas, la acción y la imaginación, que son los únicos senderos hacia delante. Por ello amasan ahora la pella sin pudor alguno. Muchos, de diversos signos políticos, han cambiado la dignidad y la ética por la corrupción y el enriquecimiento ilícito. Aquí no se gobierna. Aquí se pacta y 'reparte' para intentar no despegar el culo de la silla. ¿No se han parado a pensar estos señores que en el ataúd no caben los chalés, ni las grandes berlinas, ni los yates, ni esos relojes que alegremente se regalan y pagamos nosotros?

Esa es la Canarias de ficción, la desconectada del ciudadano, la que está en Belén con los pastores, la que ni siquiera es Canarias sino un grupo relativamente reducido de amiguetes. Señores: el CES dice que no controlan la crisis, no hay tricontinentalidad por ninguna parte salvo quizá el tráfico de contenedores, jamás nos convertiremos en Silicon Valley, no vendrá por aquí un turista norteamericano ni aunque pierda el GPS, el Sáhara (todos los políticos lo saben) nunca se convertirá en un Estado Saharaui amante de nuestra soberanía, que una cosa es la ayuda a un pueblo deprimido y otra la geoestrategia; con el Sur de Gran Canaria y el Puerto de la Cruz como están, por poner un ejemplo, elevar la calidad del turismo es una entelequia que supera a las de Don Quijote. No son gigantes, son molinos. Señores: llevan ustedes, los mismos, dando palos de ciego durante muchísimo tiempo. La mayoría, dedicados a perpetuarse en el poder, léase en el control de los doblones auríferos, en vez de trabajar por quienes les eligieron. ¿Servidores públicos? ¿Recuerdan que hace más o menos un año y medio íbamos directos al pleno empleo, que no subiría la inflación, que lo de las pateras era cuestión de unas mafias de por allí, que se acabarían las listas de espera en los hospitales, que se controlaría el fracaso escolar, que no habría crisis de ningún tipo... ? No he visto, y si la vi no me acuerdo, una acción del Ejecutivo Regional al menos ante las dos Cajas canarias para ayudar a los más débiles a pasar esta coyuntura de mal trago económico. Y si la hubo y falla mi memoria, no fructificó en nada relevante. Tampoco escuché declaración alguna del presidente del Ejecutivo Nacional-Centralista cuando se supo que el 13,65% de las familias canarias tienen todos sus miembros en paro. Él no podía pararse. Estaba haciendo footing en Lanzarote.

En Canarias sí existió un nacionalismo. Y existe ahora. Pero fue y es cultural, espiritual, metafísico. Un nacionalismo que venía y viene de la lejanía, la asfixia de la isla, del cruel cerco del Atlántico y de la pobreza humana de quienes nos gobiernan. Un nacionalismo que pueden localizar en el alma de César Manrique, de Pedro García Cabrera, de Pepe Dámaso, de Arturo Maccanti, de Manuel Padorno, de Cristino de Vera, de Isaac de Vega y de tantos y tantos desconocidos. El otro, el nacionalismo político, el que va a comulgar de la mano del que aborrece y apuñala por la espalda, el que, sin norte, pide soberanía e independencia bananeras, el que odia a España y luego exige dinero y protección a Madrid, el que es africano de boquilla pero reivindica su ultraperificidad europea a la hora de exigir el óbolo, el que ha elegido como voz unas hojas de papel que están haciendo un daño terrible a nuestra sociedad desde la locura, el disparate y la intolerancia más repelente; el que no gasea en Auschwitz a seres humanos pero sí a las ideas diferentes; ése, ese nacionalismo es sólo un arroyuelo en vías de secano que nace de un hilito de agua en una fuente escondida llamada ATI. Mi respeto por los vocablos 'canario' o 'Canarias' me hace lamentar profundamente que hoy día vayan unidos a las siglas que menos hacen por nuestra sociedad. Eso sí, han logrado la cuadratura del círculo: gobernar sin votos con mamporreros de ocasión.

Me voy con la poesía

Alguna vez he dicho que heredé de mi padre dos problemas: la miopía y el pensar por mí mismo. Vivimos un mundo tan convulso que, aparte nuestras vergüenzas, que son múltiples y variadas, las dos Españas de Machado han vuelto a estar más que nunca plenamente vigentes. Por eso acabo con poesía: con una frase del que ya no está conmigo y que, a su modo, también era poeta: "Hay muchos a los que se les va la fuerza por la boca". Y con estas hermosas y sabias palabras que asimismo les dejo a continuación:

Las islas siempre están sobre el camino,

duermen a la intemperie y trabajan soñando,

vivaquean a solas,

aunque salgan sus montes a recibir la lluvia

y sienten a su mesa todas las lejanías.

Pedro García Cabrera

He andado muchos caminos, he abierto muchas veredas; he navegado en cien mares,

y atracado en cien riberas. //En todas partes he visto caravanas de tristeza, soberbios y melancólicos borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño que miran, callan, y piensan; que saben, porque no beben

el vino de las tabernas. // Mala gente que camina

y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto gentes que danzan o juegan, cuando pueden, y laboran

sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio, preguntan a dónde llegan. Cuando caminan, cabalgan

a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa ni aun en los días de fiesta. Donde hay vino, beben vino;

donde no hay vino, agua fresca.

Son buenas gentes que viven, laboran, pasan y sueñan, y en un día como tantos,

descansan bajo la tierra.

Antonio Machado

Pdta. De la Televisión Canaria no hablo, porque soy un caballero. Asimismo, he decidido no mantener ningún tipo de polémica sobre lo escrito. No contestaré alusiones positivas o negativas, comentarios ni a favor ni en contra, ni elogios ni insultos. Los textos deben explicarse por sí solos si es que tienen algún valor. Y tampoco me extenderé sobre la genética arborícola de Llanos. Yo, por vergüenza ajena, lo hubiera cesado hace mucho tiempo: el día que escribió un artículo en Diario de Avisos -el mismísimo responsable de la Hacienda municipal- publicitando de la manera más pueril y sintácticamente más desastrosa una actuación de Bisbal. Artículo que acabó genialmente recomendando a todos los ciudadanos salir a la calle entonando 'Bulería'. Ahora lo han echado por peteneras, que también es un palo del cante jondo. Estaba cantado.

*Jorge Batista Prats. Escritor y periodista

Jorge Batista*

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