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Ferraz

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La famosa democracia interna y territorial del partido se estrella permanentemente con las injerencias ferracianas. No es cosa de ahora. Ya en las primeras elecciones democráticas para unas legislativas –y ha llovido desde entonces- las imposiciones madrileñas en materia de números uno para las planchas generaron disgustos y abandonos de militancia. Pero, no escarmientan. Acaso sea el PSC-PSOE tinerfeño quien haya sufrido en los últimos tiempos un mayor desgaste por sus pleitos y disputas internos, sin necesidad siquiera de la intervención de Ferraz. El lector –y el elector- se puede organizar un perfecto lío mental y, en consecuencia, experimentar un desconfiado desapego hacia esa opción política al leer y escuchar en los medios de comunicación hablar de sectores fresquistas, santiaguistas, corralistas y de sus broncas inacabables. Pero, es que, además de lo bien que se las arreglan los propios socialistas isleños para originar una imagen nefasta ante sus posibles simpatizantes y potenciales votantes, vienen de fuera para complicarles más las cosas y acabar de montar un guirigay que no beneficia en nada sus perspectivas. Juan Fernando López Aguilar se equivocó al forzar una lista al cabildo con una cabecera perdedora y un resto de aspirantes descohesionados cuando no claramente enfrentados. Y ahora, los del Comité Federal de Listas de Ferraz han demostrado, una vez más, que o no se enteran de lo que pasa en estos peñascos o que les pirra la derrota y la confrontación entre sus propias huestes. Desde allí se ha obligado a Gloria Rivero, una candidata de prestigio y contrastada seriedad a la alcaldía santacrucera, a introducir en su plancha al polémico ex secretario local, Florentino Guzmán (el que tuvo que dejar el cargo recientemente por defender la operación de Las Teresitas) y a cuatro incondicionales de su equipo. Gloria se queda sola. Y la decisión de la cúspide nacional socialista provocará -ya se ha anunciado- la dimisión y hasta, probablemente, el abandono del partido por parte de uno de los hombres más válidos, consecuentes y carismáticos del PSOE chicharrero, Francisco Tovar, hasta ahora portavoz del grupo en el Ayuntamiento. Paco hará pública hoy mismo su decisión, que será imitada, se teme, por otros destacados miembros de la agrupación local. Todo esto es un disparate y un suicidio electoral difícil de entender. Un suicidio no referido únicamente a los comicios municipales de la capital, sino que afectará, sin duda, a la campaña para la presidencia del propio López Aguilar en la ciudad y en la isla. Si se hubiesen propuesto adrede hacer peor las cosas, probablemente no lo habrían logrado. Pero, Ferraz es Ferraz. Y Pepiño Blanco un lince, ya se sabe. Lo más gracioso del asunto es que Juan Carlos Alemán considera estupenda la decisión. Habrá que recomendarle el mismo oftalmólogo que a don José.

José H. Chela

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