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¡Fuerte Banca, oye!

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Al último episodio, el de Bankia y su posible nacionalización (ellos, tan liberales) han querido quitarle hierro con el rollo de siempre: no corren peligro los depósitos de los clientes. Necesitan tranquilizar a la gente, no tanto, sospecho, por temor a que coja su dinero y eche a correr sino a que las noticias, los comentarios y las especulaciones indignadas hagan trascender lo que afirman expertos políticamente incorrectos: si se aprueba el plan del Gobierno para Bankia (quizá hoy mismo), el valor total del apoyo público al sector bancario por las diferentes vías y modalidades (avales, créditos blandos, el FROB, etcétera) alcanzará una cifra por encima de los 82.000 millones de euros, es decir, fíjense bien, superior al déficit de la administración central y las autonómicas. No entro en más consideraciones porque con eso y a poco se lo piensen ustedes y hagan sus comparaciones odiosas que dicho casi todo. La situación la empeora la tomadura de pelo en que se ha instalado la derechona.

No resulta menos indignante que el PP siga con el recurso de culpar a Zapatero de la situación de la Banca y encubrir a los culpables del grueso del desastre. Para no perderme demasiado habría que recordar la guerra desencadenada por Esperanza Aguirre que quiso desplazar del control de Caja Madrid a otra facción de su propio partido a ver quien gastaba más. Quería Aguirre colocar a su hombre de confianza, Ignacio González, y al final el arreglo fue darle entrada a Rodrigo Rato que buscó la fusión con Caja Madrid de cinco cajas chicas (La Caja grancanaria entre ellas) dejando fuera expresamente a La Caixa, no fuera a primar sobre el guirigay madrileño, patrocinado por Esperanza Aguirre, el supuesto mejor hacer catalán. Más o menos los mismos argumentos de don José Esteban para impedir el acuerdo de las cajas canarias con el resultado de que nos hemos quedado de hecho sin ninguna.

De ese entorno pepero, del que surgió Bankia, es bien conocido el uso de las cajas para financiar los caros caprichos de sus dirigentes, electoreros o "recaudatorios" o la financiación de desastres tipo Terra Mitica y tantas operaciones de inconfundible vitola pepera. No trato, tendré que insistir una vez más, de defender a Zapatero sino de que cada palo aguante su vela y se enteren de una vez de que no somos tontos. Y de que se prohíba al Gobierno hablar de la fortaleza de la Banca porque cada vez que dice algo así saltan enseguida otras noticias a desmentirlo. Debería preocuparse Rajoy no vaya a ser que le dé un día por asegurar que la monarquía está mejor que nunca y nos levantemos al siguiente republicanos perdidos. Para esto también sirve la memoria histórica.

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