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Un Gobierno más débil

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En primer lugar, este Gobierno constituye una auténtica "anormalidad democrática", al estar formado exclusivamente por la tercera fuerza política en votos. A ATI-CC solo le han respaldado el 23% de los votantes en las pasadas elecciones autonómicas de mayo de 2007. Situación que no ocurre en ninguna de las otras comunidades autónomas. Se trata, por tanto, de un Gobierno que, al contrario de lo que dice Rivero, no puede garantizar la estabilidad institucional, porque sólo cuenta con 19 de los 60 diputados que conforman el Parlamento de Canarias.

En el caso de Gran Canaria se puede afirmar que este Ejecutivo no la representa en modo alguno. Los datos son rotundos. En esta isla se emitieron 397.267 votos en las últimas autonómicas, de los que sólo el 5,3% (21.273 votos) apoyaron a ATI-CC. Por tanto, el 94,7% de los sufragios de esta isla no respaldan a este Ejecutivo de Paulino Rivero.

Asimismo, de los 15 diputados que tiene Gran Canaria, sólo le apoya una diputada que, además, entró debido a la tramposa ley electoral que dejó fuera a otras fuerzas políticas como Nueva Canarias, que en mayo de 2007 obtuvo más del doble de votos que la candidata de ATI-CC.

Clave electoralista

Por otra parte, y como han señalado numerosos analistas políticos y como ha reconocido sin sonrojarse el propio presidente, la remodelación del Gobierno está hecha en clave exclusivamente electoralista, con la intención de tratar de dar notoriedad a los futuros candidatos de ATI-CC en Gran Canaria y no con el fin de abordar los graves problemas que atraviesa Canarias. Se trata de una enorme irresponsabilidad de Rivero, al poner por delante los estrechos intereses partidistas y situar en segundo plano la gobernabilidad del Archipiélago, más aún en las graves circunstancias que atraviesan las Islas.

Este es un Gobierno que gravita bajo la órbita de ATI, en el que se han incorporado consejeros con muy escaso peso político, y por tanto incapaces de hacer frente al omnímodo poder de ATI, pendientes fundamentalmente de su propia supervivencia e imposibilitados para influir en un Ejecutivo y en un partido absolutamente desequilibrados.

Se trata, además, de un Gobierno aún más débil, menos cualificado que el anterior, que se permite el lujo de colocar al frente de las arcas públicas al consejero que ha logrado situar a Canarias como segunda región con más paro de toda la Unión Europea. O que pone a Paulino Rivero como responsable de Turismo, cuando desde julio de 2007 el presidente tiene las competencias en rehabilitación de la oferta alojativa turística y ha sido un completo fracaso. Ni siquiera ha sido capaz de poner en marcha la Agencia Canaria de Rehabilitación de la Planta Alojativa Turística que anunció crear hace más de tres años.

Frente a los que dicen que con este Gobierno ATI-CC relanza su partido en Gran Canaria es preciso recordar que ya en el anterior Ejecutivo presidido por Adán Martín había tres consejeros de ATI-CC de Gran Canaria, además de dos viceconsejeros. En efecto, en la pasada legislatura, y en un tiempo más prolongado que los escasos siete meses de vida que le quedan a este Ejecutivo, formaban parte del Gobierno canario José Carlos Mauricio, consejero de Economía y Hacienda; María del Mar Julios, vicepresidenta y consejera de Sanidad; e Isaac Godoy, consejero de Educación; además de Froilán Rodríguez, viceconsejero de Asuntos Sociales, y Jorge Rodríguez, viceconsejero de Industria.

Consejeros y resultados

Como vemos, "mucho más poder" que en este nuevo Gobierno. Sin embargo, ATI-CC obtuvo en las pasadas elecciones locales 4.000 votos para el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria (el candidato era el hasta entonces consejero Mauricio) y 21.000 votos para el Parlamento por la isla, siendo la candidata Julios; desapareciendo, además, de la mayoría de los ayuntamientos de la isla. Y eso que aún Nueva Canarias estaba aún iniciando su andadura.

Tampoco resiste la menor comparación los cambios efectuados en el Gobierno canario con los llevados a cabo por Rodríguez Zapatero en el Gobierno central. Por un lado, porque Zapatero ha remodelado su gobierno después de alcanzar un acuerdo político con PNV y ATI-CC que le da estabilidad parlamentaria para el resto de legislatura; Rivero lo hace porque se va el PP del Gobierno y se queda en minoría en el Parlamento canario. Por otro, porque de forma clara Zapatero refuerza su Gobierno con "pesos pesados" del PSOE, como Alfredo Pérez Rubalcaba y Ramón Jáuregui, a años luz de lo que sucede con los nuevos consejeros del Ejecutivo canario.

En definitiva, Paulino Rivero no ha formado un Ejecutivo para gobernar y superar los graves problemas sociales y económicos del Archipiélago, sino para tratar de salvarse del naufragio, para sobrevivir a toda costa los próximos siete meses. Intentando utilizar el Gobierno como bote salvavidas para su provecho electoral y presidiendo en este último tramo de la legislatura el Ejecutivo más débil, con menor peso político, con más bajo respaldo en las urnas y con más escaso apoyo parlamentario de nuestra historia autonómica. Y tan desequilibrado como siempre, como veremos nítidamente en el Presupuesto de Canarias para 2011.

Román Rodríguez

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