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El Gobierno se mancha las manos en Hoya Pozuelo

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Esto es lo que es en esencia la demolición ordenada de doce, trece, quince, dieciséis (probablemente les encante a los pirómanos torturar la voluntad de los propietarios de los dúplex, pues ni ellos mismos saben cuántos van a derribar) de la urbanización teldense de Hoya Pozuelo, para una fecha anterior a las elecciones de mayo. Se trata de colgar en la plaza pública al promotor Jaime Cortezo, principal adalid de la candidatura de Ángel Luis Tadeo a la Cámara de Comercio, y de la de Román Rodríguez como revulsivo y bisagra del cambio político. Y no sé cuál de sus dos apuestas les resulta peor a la cuadrilla de abigarrados degolladores. El triunfo de Tadeo significó la pérdida de una plataforma que este grupo consideraba prioritario cara a las próximas elecciones, por lo que suponía de contacto con más de 50.000 empresas, y por el control e influencia hacia una cúpula empresarial hoy más dispersa que nunca. De otra parte, la existencia de Román, existencia palpable en las encuestas y en la publicidad que emerge permanentemente en los medios de comunicación, es noticia luctuosa para estos "justicieros", ya que todo el territorio que gane su partido será a costa de la respiración del "nacionalismo oficial", aquel que pactó con ATI en el 2003 la caída del ex presidente, y de paso, su entreguismo al insularismo chicharrero. A nadie se le escapa que tal como están las cosas lo que se vislumbra después de mayo es el entierro de una de las dos fracciones; o sea que aquel que no logre el objetivo de serle útil al PP o al PSOE en sus respectivos propósitos de alcanzar mayorías de gobiern en el Cabildo y en la capital grancanaria acabará fulminado a causa de su derrota. Sabiendo quienes figuran detrás resulta imposible hacer un acto de fe sobre sus intenciones. Su "defensa" de la legalidad, de una sentencia que en ninguno de sus párrafos nombra la palabra "demolición", es todavía más sospechosa cuando la blanden los que van a aprobar 3.000 viviendas sin licencia en todo el municipio de Telde, los que miran hacia otro lado en la orden judicial de derribo de El Médano, los que pretenden "legalizar" 30.000 viviendas situadas en distintos parques naturales, o los que ya les concedieron vida a otras 30.000 viviendas sin licencia, por no citar otras 1.000 viviendas ilegales en Tenerife que, por supuesto, serán aprobadas sin el menor problema. Por contra, las construcciones de Hoya Pozuelo poseen licencia municipal, y su correspondiente ratificación por parte del Gobierno de Canarias. Sus métodos nos resultan familiares. Algunos de los propietarios de los dúplex han relatado esta semana, con todo lujo de detalles, una reunión con miembros de la Agencia donde éstos les sugirieron que se querellaran contra el promotor. De modo que estamos ante un procedimiento irregular, con varios contenciosos abiertos, y sin el expediente debidamente tramitado. Y con signos bastante evidentes de posible prevaricación, cuando además distintos expertos han ofrecido soluciones en el marco de la ley que impidieran el desatino. Añado que Cortezo llamó al presidente para ser atendido al estilo Santana Cazorla. No recibió respuesta. Aunque Adán Martín "siempre" contesta a las llamadas de los emprededores con problemas, el promotor de Hoya Pozuelo no mereció tal distinción. Eso sí, Martín preside el Gobierno que la pasada semana intentó desmantelar la moratoria para repartir 12.000 camas antes de 2008. Puede que se haya armado una buena entre empresarios del régimen a los que se les concedió 4.700 camas excepcionalmente, y otros con ilusiones de lograr una cota similar tras mostrar su interés por pasar por la caja registradora. Que ante la magnitud del escándalo hayan dado marcha atrás no debe engañarnos: será lo primero que hagan si el paraíso del centro derecha vuelve a ganar las elecciones. Lo de Hoya Pozuelo es un error. Lo sabe Berriel y el Gobierno en peso, a excepción de los iluminados de Ican. Es un problema para Mauricio: si pretende sacar votos suficientes en Gran Canaria para serle útil a alguien después de los comicios de mayo, mal camino es derribar viviendas ubicadas a 88 metros, 95, 120 metros del mar, ya que ni siquiera este dato elemental para cometer el disparate quisieron confirmar los fundamentalistas de la Agencia. Digo que es un problema para Mauricio, pues es su gente la que enreda, y su enredo, tanto si es por su cuenta y riesgo o por mandato de la superioridad, quien lo paga en su cuenta de resultados es la marca. Como le supongo más inteligente que toda esta montaña de vulgaridad surgida desde los cerebros del gamberrismo de unos infradotados para la gestión pública, probablemente llegará el momento en el que el comandante mandará a parar. Aunque no sé yo si la orden será definitiva o provisional. Uno de los deportes favoritos de nuestros políticos locales es asfixiar poco a poco al enemigo hasta que éste, a tientas, toque sus dedos en la ventanilla adecuada.

Francisco J. Chavanel

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