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'La Hora Fría' llega a las pantallas

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Y, si encima, nos remitimos a la comunidad canaria -lugar más propenso a otros géneros como “la novela negra” o “el realismo mágico” sudamericano- el detalle se convierte en asombro. Sin embargo, la historia la escriben los vencedores y éste muy bien pudiera ser el caso de realizadores como Juan Carlos Fresnadillo y Elio Quiroga. El primero saltó a la palestra con el corto Esposados, nominado al Oscar en su categoría. Después dirigió su primer largo, Intacto, una historia con claros tintes fantásticos donde la suerte, como una entidad que define el futuro de las personas, ejercía de hilo conductor de la trama. Su debut en la gran pantalla le hizo merecedor de un premio Goya en la categoría de mejor director novel. Un año después, Fresnadillo filmaría Psicotaxi, corto con el que formó pareja con el multidisciplinar Alejandro Jodorowsky. En la actualidad el joven director disfruta del éxito tras el estreno mundial de 28 Weeks Later, secuela de 28 Days Later –película que fue dirigida por el británico Danny Boyle-. La historia, también del género fantástico, nos sitúa en un mundo devastado tras los efectos de un mortífero virus y con unos supervivientes que han olvidado su pátina de civilización para tratar de sobrevivir ante tal situación. Fresnadillo, en su doble papel de director y guionista de la cinta, ha logrado salir airoso de un compromiso, en un principio, bastante complicado dado que la película de Doyle está ya considerada como una de las mejores historias fantásticas producidas en Europa en los últimos años. Por ello, tampoco es de extrañar que Steven Spielberg lo haya llamado para que trabaje en un próximo proyecto de la productora Dreamwork. El caso de Elio Quiroga también responde a las premisas antes formuladas, aunque, en el caso del realizador y guionista grancanario, su trabajo abarque otras facetas de la creación. Por ello, no es de extrañar que junto con realizaciones filmadas con personajes reales, Quiroga se atreviera con la animación en su premiado corto Home Delivery, basado en cuento de Stephen King. A su vez, también ha sido responsable de dos cortos documentales, El último Minutero, y Uwe Grumann, Pintor, siendo el primero nominado al Goya al mejor corto. Mi intención es detenerme en la faceta como realizador de películas de género, sobre todo en su última propuesta, La hora fría, ya cual se estrena el próximo viernes día catorce de septiembre en toda España. La película fue presentada en la pasada edición del festival de Sitges, lugar en donde también se presentó su primer largo, Fotos, en 1.997. Dicha cinta, con un marcado carácter onírico, recibió un premio especial del jurado del festival, además del entusiasmado aplauso del realizador Quentin Tarantino. A su vez la película fue nominada a los Méliès de Plata, los cuales reconocen las nuevas producciones del género fantástico realizadas en el viejo continente. No es extraño, por tanto, que Quiroga escogiera dicho escenario para presentar su nueva película, La hora fría. Empezaré diciendo que la narración, también escrita por Quiroga, parte de una premisa muy habitual dentro del género, tal y como él mismo cuenta. “La hora fría es heredera de los cuentos góticos de terror con “una casa encantada” y planteada desde la sugerencia”. Partiendo de dicha base conoceremos a los personajes, todos encerrados en un asfixiante escenario, un viejo caserón que los limita cual animales enjaulados a causa de un conflicto militar que acabó con la vida en el planeta tal y como lo conocemos. La verdad es que dicho razonamiento lo debe sacar el espectador, dado que salvo Judas, el veterano del grupo –magníficamente interpretado por el actor Pepo Oliva- nadie habla de lo que en realidad sucedió. En total conviven siete adultos, aunque Judas vive aislado del grupo, y tres niños, queriendo desarrollar una vida lo más normal posible. El problema es que ni el ambiente ni lo que los rodea ayuda a lograrlo. Por un lado están los Extraños, seres que recuerdan a los zombis clásicos, los cuales acosan la casa, tratando de entrar. Y por otro se encuentran los Invisibles, seres que traen consigo lo que se conoce como La hora fría, momento en el que la temperatura baja muy por debajo de cero. Tampoco nadie sabe de dónde vienen y la razón de su existencia. Sólo el viejo Judas cree que hay una relación entre los seres que amenazan a la comunidad y la última contienda. Con un decorado tan grotesco es normal que los personajes terminen por dejarse llevar por su propio egoísmo y se olviden de defender el precario equilibrio en el que viven sumidos. Al final, sus decisiones les llevarán a enfrentarse con la búsqueda de una verdad que les dejará tan sorprendidos como a todos los espectadores que asistimos a la proyección de la película en el festival de Sitges. “La hora fría es una obra de cámara; un pequeño ejercicio de estilo que mantiene a un grupo de personajes en un espacio cerrado del que no puedes salir a causa de una incierta amenaza exterior. Como director me planteé la película como un profundo trabajo de atmósferas y de diseño, pero también como una historia de fantasmas y de terrores inexplicables, sin olvidar el marcado carácter psicológico que empapa toda la narración”. Quiroga demuestra su capacidad para la dirección de actores sobre todo en el caso particular de los niños, auténticos motores de toda la narración. Los jóvenes actores Omar Muñoz -quien ejerce de particular cronista de la narración, siempre con su cámara de video a cuesta- Nadia de Santiago, y Marco González junto con el mencionado Pepo Oliva se sitúan por delante de nombres muy conocidos, tales como Silke o Carola Manzanares. No quiero decir que el resto del reparto no esté correcto; lo está y eso siempre es de agradecer. Lo que ocurre es que se echa de menos una mayor implicación en el trasfondo fantástico de la historia, algo que los niños y el bueno de Judas sí logran mientras están en pantalla. Mención aparte merecen los efectos especiales que jalonan la narración, sencillos, aunque sólo en apariencia, pero muy resolutivos. El trabajo de sus responsables demuestra que, poco a poco, nos hemos ido poniendo a la misma altura con las necesidades de las producciones del género fantástico en nuestras fronteras, sin necesidad de tener que salir de ellas. No obstante, el acierto de Quiroga es guardarnos la mayor sorpresa para el final, la cual termina por sorprenderte tanto o más que a los supervivientes finales de la aventura –y les prometo que no exagero lo más mínimo-. Ahora, tras un largo peregrinaje, el cual le ha llevado a participar en algunos de los mejores certámenes del género fantástico, tanto europeos como en otras partes del mundo, La Hora Fría llega hasta las pantallas de nuestro país, gracias al tesón de sus responsables y a la apuesta de una distribuidora como Baditri, la cual ha decidido apostar por una película que ya se ha vendido en países como Japón, Alemania, Reino Unido o Rusia. Les aseguro que propuestas como éstas se han ganado un momento de su tiempo para asistir al cine y, si así lo consideran, su reconocimiento una vez vistas. Sólo les queda organizarse para que el próximo fin de semana, fecha de su estreno, puedan acudir al cine a verla y disfrutar con la propuesta de Quiroga.

Eduardo Serradilla Sanchis

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