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¡Huy, lo que le ha dicho!

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Durante bastantes años los delegados del Gobierno de Aznar se empeñaron en desmentir que existiesen mafias en el Archipiélago. Todo el mundo sabía que en esos sures isleños y turísticos, sobre todo, los mafiosos campaban por sus respetos y que el tráfico de sexo y de drogas estaba perfectamente organizado. Como se sabía de las constantes llegadas a nuestros aeropuertos -y rápidas salidas-, de asesinos a sueldo que ejecutaban las sangrientas venganzas y los ajustes de cuentas decididos por los capos de estas bandas en un momento dado. No importaba que la situación fuese suficientemente conocida. Los delegados insistían en que todo eso no eran más que leyendas populares y cuentos que se inventaban los periodistas. Hasta que la verdad se reveló tan cruda y aplastante que se hizo preciso reconocerla. Con los barcos nodrizas y la inmigración ha pasado algo parecido. José Segura se empeñó, desde los principios del fenómeno, en negar la existencia de esos buques lanzaderas, transportadores de cayucos y pateras que ponían a un tiro de piedra de las costas isleñas. La simple intuición y el más común de los sentidos –y en esta columna se ha dicho más de una vez- indicaban que el actual delegado andaba ofuscado en torno este asunto y que, aunque no quisiera dar su brazo y su opinión a torcer, parecía muy raro que las odiseas de algunas de las travesías de esas frágiles embarcaciones llegaran a buen fin, si no eran aproximadas por los medios que se sospechaban. Ahora, al menos según las informaciones que el consejero de Presidencia, el señor Ruano, ha brindado al Parlamento regional, el dispositivo Frontex confirma la presencia y el protagonismo de los mentados barcos nodrizas en el Atlántico que rodea esta parte de acá del cercano continente africano. Segura, a la hora de escribir estas líneas al menos, todavía no se ha pronunciado al respecto. Lo importante para el actual delegado del Gobierno, conociéndolo, no es que se vea obligado a rectificar públicamente –que acaso no lo haga-. Lo más importante, supongo, para su elevadísimo ego es el huy lo que le ha dicho Ruano en sus respuestas a las preguntas del PP. Que el Gobierno de Coalición no pedirá la dimisión de Pepe Segura porque no merece la pena, ya que no pinta nada. Eso es muy gordo, oigan. ¿Pinta o no pinta algo el delegado del Gobierno central en una Comunidad como la nuestra?... He ahí la cuestión. Y uno, honradamente, piensa que, en efecto, el papel y el peso de los delegados actuales no se parece ni de lejos, afortunadamente, al que tenían sus predecesores, los antiguos gobernadores civiles, a los que, incluso, se les llamaba poncios, en el régimen anterior. Pero, algunas responsabilidades y competencias siguen conservando, por supuesto. Lo que pasa es que el consejero aprovechó el momento y las circunstancias para pegarle a don José una pública bofetada en el carrillo que más le duele. Lo siento.

José H. Chela

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