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Lujos y miserias del Instituto Canario de la Mujer por Carmen Rodríguez

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La aprobación de leyes estatales importantes como la Ley de Igualdad o la de Violencia de Género, junto con el trabajo que hemos realizado en los últimos años en campañas de concienciación en La Gomera, evidencian que ha habido un cambio importante: la igualdad entre hombres y mujeres ha dejado de ser un problema exclusivo de las mujeres y ahora es un debate de todos, una cuestión que importa a hombres y mujeres. Se ha producido, además, una gran implicación por parte de todas las administraciones públicas y entidades privadas de la isla.

Sin embargo, el panorama no resulta tan esperanzador cuando miramos al contexto regional, pues donde deberíamos encontrar la acción y el respaldo del Gobierno de Canarias y departamentos específicos como el Instituto Canario de la Mujer, no encontramos más que hoteles de cinco estrellas en los que se celebran reuniones que no se traducen en actuaciones propias y efectivas. El lujo de sus encuentros se convierte en miseria cuando a programas e iniciativas concretas nos referimos.

El Cabildo de La Gomera planteó el pasado año a la sociedad insular un pacto por una isla libre de violencia hacia las mujeres y se adhirieron más de 400 entidades públicas y privadas. Este año lo hemos propuesto nuevamente y han sido muchas las entidades que por primera vez lo han ratificado. A todas ellas les traslado el agradecimiento público desde el Cabildo Insular de la Gomera por el compromiso de todas-os.

Igualmente, el pasado viernes, 23 de noviembre, se aprobó en el pleno del Cabildo una moción presentada por el partido socialista y secundada por todos los grupos que conforman el pleno, en la que rechazamos la violencia machista y en el que todos nos comprometimos a decir no a esos asesinatos y a promover acciones, e iniciativas de igualdad. Y el presidente de la institución firmaba estos días el manifiesto propuesto por la Delegación de Gobierno Estatal en Canarias condenando esta lacra social. El documento fue firmado por todos los Cabildos y la mayoría de los Ayuntamientos de Canarias, pero para sorpresa de muchos, el Instituto Canario de la Mujer no lo apoyó. No sólo no ha hecho ninguna propuesta propia y extensiva a otras administraciones, sino que tampoco se realizó el apoyo a otras iniciativas. Y yo me pregunto por qué. ¿Será que no es su ámbito de competencias? ¿Será que no es su obligación promover estas iniciativas y ser ejemplo o referente? Sea como fuere, tristemente debo decir que el avance social en La Gomera no se produce por la participación o por la contribución de Instituto Canario de la Mujer.

Para el Gobierno de Canarias el Instituto Canario de la Mujer, que en la legislatura pasada tuvo tres directoras y dependía orgánicamente de la Consejería de Asuntos Sociales, no es una prioridad, ni siquiera es un asunto de interés. En el nuevo mandato, con su directora general que esperemos dure más que las anteriores, el departamento autonómico sigue siendo el mismo. Su nuevo Look del bienestar social no ha supuesto la incorporación de verdaderas políticas de igualdad propias ni acciones nuevas contra la violencia de género. Y por cruda que parezca, esta es la situación en el Archipiélago, en general, una realidad que en las Islas pequeñas se presenta aún peor. Como muestra valga un botón, pues el martes 27 recibimos en el Cabildo media decena de carteles y 40 panfletos que conforman la única campaña de concienciación del Instituto Canaria de la Mujer ha llevado a cabo en La Gomera, y les aseguro que no exagero un ápice por muy escasa y vergonzoso que esta aportación resulte.

Las políticas de igualdad que nos llegan a La Gomera de parte del Gobierno de Canarias no van más allá de los dos o tres carteles publicitarios o los lazos que se reparten cada 8 de marzo - que aquí, además, llegan en abril, todo hay que decirlo -. Aunque para ser justos, también debemos contar con programas de igualdad del Instituto Canario de la Mujer que se materializan en una infinita solicitud de datos e información para proyectos europeos tales como Equal Ariadna, Equal Sabina, etc. Sin embargo, estos programas, que el Instituto hace propios pero están financiados por fondos europeos, no son acciones que lleguen directamente a la sociedad, no tienen una repercusión inmediata en la población que suponga su cambio de hábitos o de conciencias. Claro que siempre podemos consolarnos con que son estudios científicos de primera calidad que se presentan en hoteles de cinco estrellas en el Puerto de la Cruz o en Santa Cruz, en Lanzarote o en Gran Canaria, para empresarios y políticos.

¿No les resulta tremendamente desalentador observar que el trabajo del Instituto Canario de la Mujer se limita a los programas financiados por Europa y apenas a mantener la cofinanciación, al 50% con los Cabildos, de la red recursos para las mujeres víctimas de violencia?

Sinceramente creo que las políticas realizadas por el Instituto Canario de la Mujer son de tan baja calidad que ni una estrellita de esas que gustan usar les podemos poner. Y por supuesto, nada que ver con los niveles de otras comunidades autónomas, Cataluña, Cantabria o Andalucía. Canarias sigue estando a la cola en Asuntos Sociales, en la aplicación de políticas de igualdad que ayuden a transformar nuestra sociedad, porque ¿cuántos euros invierte el Gobierno de Canarias de fondos propios en este importante problema de la sociedad? ¿Cuándo va a entender el Ejecutivo regional que un Instituto Canario de la Mujer no puede ser un mero gestor de los recursos que le llegan de Europa o del Gobierno Estatal?

Nada que decir con respecto a la aplicación de la Ley de Igualdad, aprobada por el Gobierno socialista del Estado. El Instituto ni se ha enterado o no se quiere enterar. ¿Será porque su socio de gobierno el Partido Popular tiene esa importante Ley recurrida ante el Tribunal Constitucional? Tampoco tiene nada que decir del retraso de la asignatura de ciudadanía, que da una amplia cobertura a principios como la igualdad, la solidaridad y la tolerancia.

En el Cabildo de La Gomera hacemos lo necesario y más, pero no podemos ni debemos suplir al Gobierno, que debe dar respuesta a sus obligaciones con inversiones importantes en este asunto y no en meros cambios de imagen corporativa.

Nosotros continuaremos con la realización de programas de igualdad, como el proyecto LUPITA, en el que participan mujeres de todos los municipios, o acciones positivas como las subvenciones para la obtención del carnet de conducir para mujeres desempleadas de larga duración, además de campañas de concienciación que se llevan a cabo en fechas puntuales como marzo o en noviembre, en las que somos los primeros en dar ejemplo y además implicamos a toda la sociedad y, por supuesto, contribuyendo al mantenimiento de toda la red de recursos (casa de acogida, dema, teleasistencia ...) de atención a mujeres víctimas de violencia.

La Gomera empezará 2008 trabajando en el Plan Insular de Igualdad, pues sabemos que si esperamos por el Instituto Canario de la Mujer podemos volver a la Prehistoria, y ese no es el futuro que queremos para nuestros hijos-as.

* Carmen Rodríguez, consejera de Asuntos Sociales del Cabildo de La Gomera.

Carmen Rodríguez *

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