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Jaime O'Shanahan, el ecologista sabio

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Es difícil encontrar alguna zona boscosa en Gran Canaria donde Jaime no haya pasado antes con la mano llena de semillas. Jaime sembró en la tierra, pero también sembró en las cabezas de miles de chiquillos. Quizá fue el primer educador medioambiental de las islas. El proyecto del Jardín Canario siempre tuvo esa doble vertiente: espacio para la investigación y lugar para la divulgación. El estudio de la naturaleza no debía estar reservado para los científicos, sólo se ama lo que se conoce por eso era importante que los niños conocieran toda la riqueza de nuestra flora, nuestra fauna, nuestro ecosistema.

Conocí personalmente a Jaime hace siete años, durante la entrega de unos premios del grupo ecologista El Turcón. Tenía la humildad de los hombres sabios. En aquel encuentro con ecologistas la palabra de Jaime y el ejemplo de Jaime fue un estímulo para continuar la lucha en estos tiempos difíciles. Después volví a verlo varias veces por la calle Triana, me habló de las 34.000 diapositivas y fotografías que había donado a la universidad. Quedamos para una futura entrevista que nunca fue. Jaime no buscaba el protagonismo, sólo quería que se difundiera ese archivo, que los estudiantes conocieran nuestra historia.

La fundación del Jardín Canario, la creación de la Granja Agrícola Experimental del cabildo, la fundación de Ascán, la creación de una cooperativa de cacao por los indígenas de Ayene en el Golfo de Guinea, la lucha contra una mortífera plaga de langostas...Detrás de los grandes actos a favor de la naturaleza siempre estaba Jaime.Agricultor, educador medioambiental, hombre inquieto y curioso. Fue hombre grande, no sólo por su tamaño. Su mirada llegaba antes a las cosas importantes. Quienes lo conocen bien dicen que sabía escuchar a la naturaleza, que entendía el lenguaje de las mariposas, que se comunicaba con las flores con la misma facilidad que le contaba a los niños los misterios de la fotosíntesis.

Hoy me pongo místico. Me imagino a Jaime llegando a un paraíso interreligioso, donde se juntan las almas de todos los colores. Jaime junto a los aymaras y quechuas que se fueron de esta vida participando en los ritos de adoración de la Pachachama. Incluso Saramago se sumaría a esa celebración donde no cabrían los inquisidores del Vaticano, que condenaron al escritor portugués sin darle derecho a la defensa en el juicio final, tampoco podrán estar en ese rito los mandamases del gobierno canario, que aprueban decretos para matar a la naturaleza que tanto defendió Jaime. Esos mandamases ignorantes que no han sabido ni publicar un mísero comunicado de prensa en honor a uno de los grandes hombres que dio esta tierra, que se entregó a esta tierra, que defendió a esta tierra. Jaime O'shanahan, las mariposas, las flores, los árboles, los barrancos?te echarán mucho de menos.

Juan García Luján

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