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Jefaturas de servicios médicos elegidas tras votación

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Mis compañeros y colegas traumatólogos del Hospital de La Candelaria han elegido, realizando una votación entre dos candidatos, a su nuevo Jefe de Servicio. El hecho en sí, en principio, llama la atención por su novedad y extrañeza. No se conocía este nuevo método para poner al frente de un Servicio Médico Asistencial de un Hospital Público a un Jefe de Servicio. Conocíamos la colocación a dedo, como cargos de confianza, método practicado desde hace algunos años entre nuestros centros sanitarios y que tan mala fama y eficacia ha traído consigo por la producción de recelos y sospechas. A lo largo de nuestros años de profesión hemos conocido "elecciones" sospechosas y poco edificantes de personas que se dejan querer por los directores al frente de lo público que han sido catapultados a puestos en los que nunca debieron estar. Incluso algunos, con francas incompatibilidades y haciendo caso omiso de la legalidad vigente en el desempeño de un cargo de responsabilidad que dependía directamente del Gerente o Director Médico afín.

Los Jefes de Servicio son decisivos en el funcionamiento de los hospitales como responsables directos de la asistencia, docencia e investigación, del desarrollo profesional de los equipos médicos y del prestigio de los centros. Son los verdaderos líderes de los equipos profesionales y las instituciones deben reconocerles su autoridad. Pero la realidad en nuestro entorno es otra. Están en ocasiones supeditados a los Directores Médicos, enchufados en sus cargos por la cercanía política gobernante, o por el carnet que poseen o, en otros casos, anulados en su cometido por los directores.

Para la elección de los Jefes de Servicio se han dictado directrices impidiendo la nominación digital, esto es, a dedo, y se exige la realización de un concurso público, abierto, transparente y con garantías de la libre concurrencia, para que todo transcurra con limpieza, legalidad, ética y moralmente.

Este extraño caso ocurrido no viene sino a poner de manifiesto que en las instituciones públicas, repito la de todos, siguen manteniéndose vicios adquiridos por aquellos que creen que esos lugares le pertenecen, que piensan son sus fincas particulares donde pueden hacer y deshacer a su antojo. Y están equivocados. Un cargo directivo público debe realizar su misión con total transparencia y equidad, aplicando en la administración que tiene en sus manos una total legalidad y, además, no solo hacerlo sino parecer que lo hace. Lo de la mujer del césar...

Si existe una normativa, habrá que aplicarla y dejarnos de enjuagues y parches. Hay que aplicar y hacer cumplir lo dictado en las leyes y directrices. Si hay que elegir un Jefe de Servicio que se elija con todas las garantías que marca lo publicado en los boletines oficiales. Todo lo demás, es un chanchullo. No me vale que se diga que está votado entre todos porque ese no es el procedimiento. Llama incluso la atención saber que, por ejemplo, en el HUC, un referéndum, autorizado en el Convenio Colectivo a realizar entre los trabajadores para conocer su pensamiento y juzgar la labor directiva, fue impedido por el Gerente del centro enviando a las fuerzas de seguridad, situación que motivó una denuncia ante el Juzgado. Y, ahora, por otro Gerente, sí que se permite una votación para una elección de cargo de jefatura con mando asistencial. No se como mis colegas médicos han podido aceptarlo aunque se que algunos se han abstenido o han votado en blanco. Lo que tenían que haber hecho era negarse a participar en este circo montado por quien sabe y con que intenciones. Exigir el cumplimiento de una elección tras concurso público.

No se entiende, en contraposición, que en el mismo Servicio Canario de Salud, dependiente de la misma Consejería de Sanidad, exista un Jefe de Servicio por Concurso-Oposición, con plaza fija, de los pocos que están vigentes en la actualidad, al que no se le permitió ejercitar su cargo y se dividió su Servicio Asistencial en dos unidades funcionales para dar entrada a otro Jefe de Servicio, sin concurso, puesto a dedo, para satisfacer criterios estrictamente políticos creados en su momento por un responsable con cargo directivo, en este caso del HUC hace ya más de dos décadas; ejemplo que luego se extendió a varios Servicios Médicos y que hoy persiste en una inconcebible dualidad de mandos y duplicidades de servicios. Son las paradojas en este mundo que solo dirigen nuestros políticos y sus allegados y no los verdaderos profesionales de la sanidad.

Si hoy los Servicios Médicos de los centros sanitarios públicos son jerarquizados y sus Jefaturas se logran tras concurso, tras un procedimiento para su provisión, que se ponga en práctica. Todo lo demás entra de lleno en el sistema corrupto que estamos viviendo.

*Carlos García es médico y delegado de Intersindical Canaria

Carlos García*

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