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Mitos por Juan Antonio Delgado Santana

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En su aspecto positivo los mitos refuerzan la solidaridad intrínseca y auna a los individuos frente a lo adverso, lo temido o lo desconocido. Pero también esconden en su seno la semilla de la discordia: pueden inducir a la manipulación del conocimiento y al crecimiento de castas privilegiadas que se nutren del abuso al pueblo (aspecto interno); pueden forjar sentimientos de superioridad ficticia, racismo y xenofobia que arrastran hacia la invasión, saqueo, colonización y genocidio de naciones libres (aspecto externo). Porque en definitiva se trata de sistemas frágiles de adquisición de saber que precisan casi siempre de la superstición y la fuerza bruta para proclamarse como verdades inmanentes. Aún así o a causa de ello, los mitos han modelado la historia de la humanidad invalidando el conocimiento intuitivo, sustituyendo al conocimiento científico y persiguiendo, encarcelando, torturando o asesinando a las personas librepensadoras o conscientes de la burda falacia. En el mundo donde vivimos, y desde remotos tiempos, pensar por uno mismo o llevarle la contraria al oscurantismo vigente resulta muy caro de sobrellevar. En la noche de los tiempos se pierde la aparición de la religión como mecanismo de coerción cognitiva y control social. Más cercana en la cronología humana está la religión católica y su interpretación literal de la biblia judaica: la doctrina creacionista y jerarquizada del ser humano (sustrayéndolo al reino animal), el geocentrismo frente al heliocentrismo, la bendición religiosa del poder político de reyes, reyezuelos y tiranos, etc. La caída de un determinado mito supone sociológicamente la aparición de nuevas formas de expresión creativa y libertad comunitaria, así como una mayor cercanía o conexión con el saber. Pero si es sustituido por otra constelación mitológica de parecidas características, puede conllevar mayores niveles de daño y devastación. ¿Cual es la diferencia entre el mito ancestral o medieval y la mentira colectiva de la civilización contemporánea? De entrada el dogma (prejuicio negativo) es sustituido por la manipulación (juicio negativo). La mentira colectiva está globalizada casi por doquier y cuenta con pretensión de expansión universal, está urdida siguiendo pautas reglamentadas y estandarizadas mediante una amplia red de propagandistas a sueldo (políticos profesionales, periodistas, tertulianos, articulistas, profesores de universidad, investigadores corporativos...), coexiste con las antiguas formas de dominio mitológico (iglesias, sectas religiosas, logias masónicas...), cuenta con el apoyo económico de las grandes empresas transnacionales y de los archimillonarios lobbys financieros y con el apoyo político de las dos opciones defensoras del status quo neoliberal: la extrema derecha postfascista y la derecha liberal y socialdemócrata. El mito propagandístico en la actualidad está ligado fundamentalmente a la defensa del sistema neoliberal. Por eso su tarea básica consiste en confundir deliberadamente a la opinión pública y postular que términos como capitalismo y democracia representativa son sinónimos. Se nos hace creer que la defensa de los privilegios de la minoría que nos gobierna constituye la esencia de los derechos públicos. Tamaña impostura precisa de tres factores principales: un aparato mediático presente en todos los medios de comunicación y educación, una nutrida campaña de difusión de ocio embrutecedor, espectáculos deportivos y prensa rosa como amplificación de la alienación colectiva y un sistema de represión judicial y policial que, en último término, dificulte gravemente las vidas de las personas que resisten y continuan reivindicando un mundo justo y solidario. El sistema cuenta con una masa de población altamente alienada que no le hace frente y en muchos casos incluso vota sus opciones formalmente plurales. Son gente desmotivada ante la contienda política entre neoliberalismo y socialismo del siglo XXI, sin visión holística del mundo sociopolítico, fragmentada en diversas posiciones vitales y que carece de interés por un cambio real. Las necesidades y vicisitudes cotidianas de las personas (trabajo o desempleo, familia o soledad, hipotecas o pobreza extrema...) contribuyen de manera categórica a vivenciar un panorama parcializado de la realidad. Las formas modernas de ambición, hedonismo, indiferencia y etnocentrismo (alentadas sutilmente desde el propio sistema) vertebran un escenario egocéntrico e individualista, de tal modo que los héroes que se enfrentan a la injusticia son presentados como villanos y los verdugos que bombardean ciudades, recortan las libertades, promueven el hambre y abogan por los agrocombustibles son considerados ciudadanos ejemplares. El mundo al revés. La mitología moderna, proveniente mayoritariamente del imperio USA, nos propone creencias que se confunden con las ensoñaciones de la ciencia ficción y la industria del cine, arte en el cual los usamericanos son sin duda verdaderos maestros. Superman, Bugs Bunny y Mickey Mouse luchan denodadamente contra los partidarios de la soberanía popular, los defensores de los derechos de los animales y la solidaridad de los pueblos islamistas. Al mismo tiempo nos induce a la reflexión y cuanto menos a la duda. Se trata de cuestiones de las que se escribe poco y de las que se habla mucho, por comedimiento, cautela o temor: ¿Llegó el hombre usamericano a la luna, en plena guerra fría con la URSS o fue un montaje fílmico para consolidar la hegemonía en la carrera espacial?, ¿Es admisible la autoría islamista de los atentados del 11S de Nueva York o fue el autogolpe necesario para legitimar la nueva era de dominio imperial, tras la caída del bloque soviético?, ¿Fue la instauración de la democracia la causa de la invasión de Afganistán e Irak? Al menos esta última hipótesis está ya practicamente desacreditada en todo el orbe, pese al empeño del imperio en afirmarla; e incluso notables valedores del sistema mencionan como causas el control político del mapa mundial y la avaricia de combustibles. ¿Cómo ocurrió la sospechosa desaparición de las grabaciones originales del pretendido alunizaje, en poder del gobierno usamericano, cuando iban a pasar a formato digital?, ¿Ha sido la ingeniería multimedia hollywoodiense la autora de la creación del Bin Laden posterior a septiembre de 2001, cuyas apariciones televisivas subrayan reiteradamente las tesis bushianas? Naturalmente el sistema nunca descansa: la alusión a una esotérica teoría de la conspiración propia de mentes diletantes frena la búsqueda de la investigación racional. Pero ningún mito prevalece eternamente: investigadores independientes, familiares de las personas asesinadas, abogados emprendedores y grupos organizados de todos los continentes están removiendo cielo y tierra, y dedican mucha vitalidad al empeño del esclarecimiento de la verdad. Verdaderamente, tampoco se pudo demostrar en su momento la autoría de Nerón y Hitler en los incendios de Roma y del Reichstag. Cristianos primitivos y comunistas revolucionarios fueron los perseguidos y represaliados entonces. Hoy como ayer precisamos saber y vivir con dignidad y libertad.

Juan Antonio Delgado Santana

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