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Nuevas aznaradas

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Pienso que Zarrías se pasó de antiguo al dedicarle palabros de comedia de capa y espada. Yo me limitaría a subrayar que intervenciones como la del otro día, acumuladas a sus pronunciamientos anteriores en igual sentido, denotan la vengativa voluntad aznárica de dañar al país que ha tenido la osadía de mantener unos años al PP fuera del poder. En lugar de calificativos que den la medida de la indignación, es preferible inducir a los electores a imaginarse qué rayos recomendará Aznar, en privado y en su papel de asesor, a potenciales inversores extranjeros (y españoles) que le pidan consejo para decidir qué hacer con su dinero. Supongo que no les dirá lo contrario de lo que mantiene en público. Hasta los chinos echarían a correr de tomarse en serio unas ocurrencias que, puestas en positivo, son la palmaria demostración de que España es una democracia tan perfecta que cualquier pijo puede llegar a presidente.

Habló el oráculo aznárico y arreció, no por casualidad, la campaña de la derecha sin complejos, la que algunos llaman "cavernaria", contra las autonomías. Nunca fueron del gusto de la derechona y ahora se siente, por fin, con fuerzas para empujar hacia atrás. Hay, desde luego, comunidades autónomas que dejan mucho que desear; como la canaria, que, además de despilfarradora, ha sido incapaz de darse una organización territorial acorde con la entidad "Isla", de la que pretende liquidar ahora sus últimos restos con el golpe definitivo a los cabildos. Pero no es menos cierto que las autonomías, con sus carencias, limitaciones, errores y trapicheos, generaron nuevas energías que han mejorado la vida de la gente. No hay más que viajar para comprobarlo.

Entre las gracietas anteriores de Aznar conservo otra perla de hace un par de años. Aseguró que España se estaba disolviendo al debilitarse la idea de nación. Será su idea de una nación gobernada por políticos y funcionarios ensolerados en la meseta (hay auténticas sagas familiares) que han perdido peso sobre el resto del país. Es el viejo centralismo lo que les va.

El otro día, uno de los "debatientes" habituales en los medios audiovisuales comparó las autonomías españolas con Estados Unidos y Alemania. Una de las tantas falacias circulantes es que nuestras comunidades son de las que tienen mayores competencias en el mundo. Ya escribí en otro lugar (en el Club de Lectores, para los más noveleros) que no hay punto de comparación con las competencias judiciales, penales, financieras de los Estados USA, ni con las de los ländern alemanes en administración local, tratados internacionales, etcétera. Lo que me llamó la atención fue que considerara el "debatiente" el Estado de las Autonomías reciente invención de políticos caprichosos al no contar España con los antecedentes de Estados Unidos y Alemania. Sin duda, sigue haciendo estragos la Historia contada por el franquismo para asegurar el grado de ignorancia que tanto necesita la derechona. No sabía mi hombre, a lo que se ve, que la España unida de los Reyes Católicos fue una confederación de reinos peninsulares y que como tal se mantuvo hasta la llegada de los Borbones, que introdujeron a cachetones el Estado centralista que Franco elevó a dictadura sangrienta sin poder borrar las jacillas de los antiguos reinos. De capricho, nada. Cosa distinta son los oportunistas que ofician de nacionalistas de campanario. Y cosa no menos distinta es que las autonomías se decretaran en plan café para todos y sin reparar en particularidades, como en el caso canario.

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