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Nuevas bases militares en Europa

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La pretensión de Washington consiste en establecer una base antimisiles en Polonia y un centro de control por radar en República Checa como parte de su programa de Defensa Nacional de Misiles para 2011. El plan cuenta con el respaldo de los dos gobiernos europeos a cambio de ventajas menores, pero encuentra serias oposiciones en la población que, vía encuestas, se ha pronunciado en contra. Protestó el general Nikolai Solovtsov, comandante en jefe de las fuerzas estratégicas rusas. Lo mismo hizo el presidente Putin. Moscú vino a decir que de concretarse el proyecto estadounidense, Rusia también estaría pronto en condiciones de apuntar sus misiles hacia Polonia y República Checa. El ministro de Defensa Serguei Ivanov insistió en lo mismo durante la reunión de la OTAN celebrada en Sevilla. La secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, quiso quitarle hierro al tema, señalando que sus intenciones respecto a Rusia eran amistosas y que las nuevas bases sólo tenían como fin proteger a su país (¿y a Europa?) de un ataque nuclear de Corea del Norte o Irán. La respuesta salta a la vista. Incluso dejando a un lado las posibilidades reales de Teherán para realizar un ataque semejante, Turquía (aliado de la OTAN) parece un lugar más adecuado. En cuanto a Pyongyang, Ivanov señaló que para prevenir un hipotético ataque de Corea del Norte, las instalaciones de Polonia y República Checa estarán muy mal situadas geográficamente. Después bajó el tono de la polémica. La Unión Europea estaba como ausente, como si en materia militar su política exterior nada tuviera que decir. Incluso sobre una iniciativa de este calibre de dos miembros recientemente incorporados que afecta negativamente a las relaciones de Europa con Rusia. Hasta que anteayer el socialista Schulz condenó la iniciativa durante el debate en la Eurocámara sobre desarme nuclear y no proliferación. Schulz realizó la siguiente reflexión: “¿Antes de que se permita que los europeos nos dividamos de nuevo, antes de que instalemos estos sistemas, no deberíamos pensar en gastar este dinero en desarrollo sostenible que produciría más seguridad que el establecimiento de un dudoso sistema de misiles en Europa?” El Grupo Socialista del Parlamento Europeo solicitó a Estados Unidos y otros países que reconsideren sus planes y busquen alternativas “multilaterales que estén en línea con la política exterior de la Unión Europea”. Vale. Ya sólo faltan algunos detalles. Primero, conocer esa política exterior común. Segundo, una votación de la Eurocámara recomendándole a Varsovia y Praga la suspensión de las negociaciones con Estados Unidos, tal y como proponen los ciudadanos polacos y checos. Tercero, advertirle a Washington que la Unión Europea rechaza la construcción de nuevas bases estadounidenses en su espacio. Cuarto, solicitar a la Comisión Europea (todavía callada) agilidad política para responder a este tipo de iniciativas bélicas que sólo benefician a los planes estratégicos de Estados Unidos. Y a nadie más.

Rafael Morales

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