eldiario.es

Menú

Obama, ¡que la fuerza te acompañe!

- PUBLICIDAD -

Han transcurrido casi cincuenta años, y el pasado cuatro de noviembre una aplastante victoria en los comicios aupó a un negro al despacho oval. Desde ese día los espíritus miserables están de luto.

La imagen de un presidente afroamericano sin duda atormentará a una nutrida canalla de neocon, xenófobos y tarados de variopinto pelaje que necesitan ver machacadas cuantas más personas, mejor. Y todo para aliviar sus complejos y la fétida mala baba que los intoxica. Tan sólo por eso, la victoria de Barack Obama resulta una excelente noticia.

Sin embargo, el margen de maniobra del nuevo presidente es muy limitado. En su camino tropezará con unas enormes piedras que deberá pulir. En primer lugar, conseguir que los tiburones financieros roben menos en sus torbellinos de paraísos fiscales, fabulosas mansiones donde no se escucha la palabra "hipoteca", fiestas indignas con bandejas rebosantes de cocaína, prostitutas de lujo, descapotables de gran cilindrada? el derroche más obsceno fruto de una orgía especulativa que hiere de muerte la economía real y se alimenta del sudor de tanta gente humilde.

Otra ciclópea piedra bruta en el camino de Obama representa el sistema sanitario norteamericano. Si el nuevo presidente consiguiera una sanidad para todos, su lugar en la historia sería junto a Abrahán Lincoln, George Washington o Franklin Delano Roosevelt.

Conectado con lo anterior, no menos difícil es poner a los fanáticos religiosos en su sitio. Esta escoria se nutre de la ignorancia, la codicia y el fanatismo. Los tres grandes males de la Humanidad. Pensemos en Sara Palin, ultrarreligiosa, inútil hasta la nausea, cruel con los animales, ignorante hasta el punto de creer que África es un país en vez e un continente. Incluso el mismo McCain se ha referido a esta clase de derecha como los "agentes del mal". Recordemos a George Bush, el texano tóxico capaz de inventarse una guerra para bañar en oro a fabricantes de armas y comisionistas, aunque, a la vez, sumerja en sangre y lágrimas a cientos de miles de inocentes. Sí, el presidente del pucherazo en Florida, el mismo que asegura pactar por las tardes con Jesucristo los países a bombardear?

No, obviamente no lo tiene fácil Barack Obama en una nación lastrada por el fanatismo religioso y el desprecio a los débiles. Pese a todo, si consigue ampliar el sistema sanitario, reverdecer la seca economía productiva y apretar las clavijas a los muy ricos, habrá valido la pena.

Tan sólo resta desear a Obama que la sabiduría presida su legislatura, que la belleza la adorne y que la fuerza lo acompañe.

* Colaborador de elplural.es

Gustavo Vidal Manzanares*

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha