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Ocurrencias

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Desde hace semanas Paulino Rivero y José Manuel Soria se lanzan mensajitos en forma de dardos a través de los medios de comunicación. No sé de qué hablan cuando están a solas o cuando se reúnen en los consejos de gobierno.

El vicepresidente no soporta que CC haya apoyado a Zapatero en Madrid en sus momentos más agónicos y por eso se ha lanzado a filtrar a la prensa informaciones que perjudican a los nacionalistas.

Para rematar él mismo se ha dedicado en los últimos días a hacer declaraciones que comprometen al Gobierno canario, por lo que su presidente ha tenido que salir a la palestra para contradecirle y tranquilizar a la sociedad en general y a sus correligionarios en particular.

Soria propuso públicamente recortar las consejerías del Ejecutivo sin contar con la opinión de Rivero, por lo que éste se vio obligado a desmentirlo públicamente y a tildar sus propuestas de meras ocurrencias más propias de una cabeza de chorlito que de un vicepresidente económico.

Resulta harto evidente que Rivero y Soria no se soportan. Ambos conformaron en 2007 un gobierno de conveniencia para salvaguardar sus respectivos intereses partidistas, muy alejados de los generales de Canarias.

El presidente eligió el acto institucional del Día de Canarias para tirar de las orejas a su segundo en el gabinete. El vicepresidente aplaudió su discurso tras escucharlo, aunque luego lo criticó al leerlo en la prensa.

Debe ser que a Soria lo que dice Rivero le importa un bledo. O lo que es lo mismo: lo que le entra por una oreja le sale por la otra. Este Gobierno está acabado. Se admiten apuestas para barruntar el día de su defunción.

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