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Oligarquía

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Pongamos que hablo de una colonia de una metrópoli europea de segunda fila. Una colonia incapaz de decidir por sí misma su propio modelo económico, subordinada a las leyes ultracapitalistas de la UE. Pongamos que a esa banda de ricachones coloniales va dirigido el grueso de las subvenciones. Y de las contratas públicas.

Pongamos que los políticos al uso deben sus costosas campañas a las donaciones "anónimas" de ese puñado de potentados. Pongamos que cuando legislan y gobiernan lo hacen en beneficio de esa minoría. Pongamos que ese poderoso trust impone en el mercado sus posiciones de dominio y de favoritismo de las instituciones, asfixiando a los pequeños y medianos competidores y doblegándolos a su arbitrio.

Pongamos que las leyes laborales están redactadas para garantizarles la mayor explotación posible de sus trabajadores. Y que esos trabajadores tienen los salarios más bajos y la jornada más larga de la Unión Europea. Pongamos que el aparato mismo del Estado, la administración de justicia y la policía, están concebidos para que sus propiedades y sus riquezas -y las propiedades y riquezas de las corporaciones metropolitanas- sean intocables. Pongamos que ellos y sus amos son los que deciden quién trabaja y quién se va al paro.

Añadamos a esto que unos y otros dominan los medios de comunicación, la orientación de la enseñanza, y hasta la filosofía de resignación de las organizaciones religiosas. Pongamos que, incluso lo que ha sido público, se pone a su servicio, bien privatizándolo, bien entregándoles su gestión para que se enriquezcan más. Pongamos que sus lloriqueos ante los bwanas europeos no van dirigidos a mejorar la vida de la mayoría de los colonizados, sino a satisfacer su ambición sin límites.

Pongamos que hablo de una sociedad en la que el 0,2% de la población posee el 40% de la riqueza, mientras la cuarta parte de la ciudadanía vive bajo el umbral de la pobreza. Que al 80% no le alcance para llegar a final de mes. Y que para evitar que nada se mueva, se imponen leyes electorales cada vez más restrictivas.

Pongamos que hablo de Canarias.

* Militante del Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias (PRCC)

Teodoro Santana*

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