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El PP está encabronado

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Aquí en Canarias hay nerviosismo en torno a José Manuel Soria en el seno del Partido Popular, y a su vez las diferencias entre CC y PP en el pacto de Gobierno son cada vez más perceptibles y contradictorias. Desde que Fernando Rios, secretario general de la presidencia del Gobierno canario, confirmó el envio del documento sobre la segunda residencia no sólo a Bruselas, sino al Parlamento de Canarias, las cosas entre CC y PP se han vuelto a agriar más de lo que estaban con otros asuntos/trasuntos, como el de la Policía Autónomica, y las inversiones del Gobierno del paulinato en Tenerife. Con respecto a la Policía Autónomica un destacado dirigente del PP en Gran Canaria me decía el otro día que no entendía el cambio de criterio de José Manuel Soria, y me añadía que el presidente de los populares canarios va a tener tensiones en Madrid. Desde que Soria perdió el Cabildo Insular de Gran Canaria y Pepa Luzardo el Ayuntamiento de la capital gran canaria, el ambiente ya no es el mismo en la sede de los populares en la calle Albareda. Dirigentes relevantes como Larry Alvarez, Juan José Cardona, el mismo Miguel Jorge Blanco, se han ido distanciando, unos más, otros de forma más suave, de Soria. El caso de Juan José Cardona es paradigmático, un político de gran valía para la derecha no se presentó siquiera a las elecciones del año pasado.

Juan Andrés Melían, un veterano de la época de Alianza Popular, ha recomendado incluso reflexión y análisis sobre las pérdidas electorales de los últimos comicios, Cristina Tavio en Tenerife ya no esconde sus diferencias estimativas con Soria. Con todo este panorama, al cogollo en general de los populares les preocupa las peleas que advierten en Madrid, y echan de menos aquella unidad monolítica en torno a José María Aznar, que aglutinó a dirigentes como Javier Arenas, Mayor Oreja, Alvarez Cascos, Eduardo Zaplana, Angel Acebes, y tantos otros, de una forma indiscutible en torno al Jefe Aznar. Ahora Mariano Rajoy ya no es el Jefe, y mucho menos el Caudillo, y el nerviosismo de cara al Congreso de finales de junio de los populares crece por instantes. Soria lo tiene rematadamente mal, porque es un político de la línea de Acebes y Zaplana, y no anda en sintonía con Mariano Rajoy. De ahí que la comunicación entre Génova y Albareda no sea ahora muy fluida. Vamos a ver si el Partido Popular no se termina de ucedizar porque esto sería malo para la democracia española, que necesita de una oposición seria y responsable, y que sea alternativa real del Gobierno.

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