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El Pacto de Madrid alumbró el Pacto de Ajuria Enea (II)

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El primero tenía relación con la resolución aprobada por el Parlamento vasco en 1985. Si se lee con detenimiento era un milagro que AP estatal la firmara. Se había actualizado y había sido aprobada tras el atentado contra el jefe de la Ertzaintza, Díaz Arcocha. No hubo inconveniente en aprobar este punto. El catalán Trías de Bes me comentó que estaba alucinado de que AP apoyara aquello, cuando el único lenguaje de AP en el Parlamento había sido el del ''palo y medidas policiales''. Era la época de Hernández Mancha. El segundo: Derogación de Ley Antiterrorista La redacción de la carpeta verde no nos gustaba. Decía: ''Introducir como consecuencia de la derogación de la Ley Antiterrorista las modificaciones que sea preciso en la legislación ordinaria, mediante el máximo acuerdo posible entre las fuerzas democráticas''. Discusión. Quisimos mayor rotundidad. Se consiguió. Quedó así: ''Mostrar su acuerdo con la derogación de la Ley Antiterrorista y su voluntad de estudiar las modificaciones que sea preciso introducir en la legislación ordinaria pretendiendo alcanzar el máximo acuerdo posible''. Logramos que quedara claro lo de la derogación de la Ley Antiterrorista. Y así quedó. Quedaba lo de la adecuación de algunos artículos en el Código Penal y para ello se nos consultaría. Planteamos nuestra discrepancia con la existencia de la Audiencia Nacional. Nosotros siempre hemos querido que actúe el juez natural. También que la detención no excediera las 72 horas, así como deseábamos la presencia letrada en el momento de la detención. Pero eso se contemplaría cuando se presentara el nuevo proyecto de ley ''que pretende alcanzar el máximo acuerdo posible'', y en caso contrario haríamos las enmiendas oportunas. De forma que quedó bien este segundo apartado. El tercero: Espacio judicial europeo Decía: ''Se trabaje conjuntamente en las instituciones europeas con el objetivo de avanzar en la creación de un espacio judicial europeo en la lucha contra el terrorismo y otras formas de delincuencia organizada''. Lo del espacio judicial lo introdujo Xabier Arzalluz. Habíamos visto funcionar el espacio policial, más que el europeo, el francés, y deseábamos se actuara conforme a Derecho. Ya sabíamos que no existía ese espacio judicial pero así como éramos partidarios del espacio defensivo, del económico, del monetario y del exterior europeo, lo éramos también del judicial. Que el juez de Almendralejo pudiera requerir a la policía alemana para actuar contra un ciudadano que habita en Baden-Baden, por ejemplo. De eso se trataba, porque, en las últimas redadas francesas, habíamos visto que la policía gala había detenido a ciudadanos y sin ninguna requisitoria judicial los había puesto en Madrid, dejándolos libres la policía española a las horas. Y eso no podía ser. ¿Quién podía negarse a ese posible espacio judicial europeo? Nadie. Menos cuando era un llamamiento para actuar con la ley en la mano, y no con la porra y la detención administrativa, sin más. El PCE no lo entendió así, sobre todo por Francia, y puso a este punto su reserva. El cuarto: Mecanismos de información En aquel momento existía una ronda de consultas sobre la derogación de la Ley Antiterrorista, pero podrían surgir otros. Se trataba como decía de ''establecer mecanismos de información entre los partidos y el gobierno así como ámbitos de discusión entre las organizaciones políticas para continuar reflexionando conjuntamente sobre los problemas que dan origen y se derivan del terrorismo y la forma más eficaz para conseguir su definitiva erradicación de nuestra sociedad''. En el texto inicial sólo hablaba de ''los problemas que se derivan del terrorismo''. Les pedí que introdujeran: ''los problemas que dan origen y se derivan del terrorismo''. ETA tiene un origen y unas causas. Lo vasco no es sólo ETA. Lo admitieron, hasta el punto que el domingo, en un programa de Radio Nacional, García Tizón de AP destacó que fue el PNV quien introdujo lo del origen y que ése era el camino, no sólo medidas policiales, sino políticas... Me seguía pellizcando. Con el tiempo Arturo García Tizón fue uno de los redactores del proyecto que ilegalizó Batasuna. El quinto: Voluntad de compartir Se leyó como lo presentaban. Era una castaña. Todo lo anterior estaba bien, pero si ese punto quedaba como nos lo habían entregado, el documento era papel mojado. Para ese viaje no hacían falta alforjas. Su redacción era: ''Mantener un proceso abierto de cooperación interparlamentaria que permita estudiar la consecución de futuros acuerdos que se deriven de los mecanismos de información y discusión que se ponen en marcha, o del diálogo en curso entre los partidos políticos en la Comunidad Autónoma Vasca''. Bandrés presentó la redacción alternativa e hizo uso de su habilidad dialéctica haciendo un llamamiento porque los vascos conocíamos mejor los problemas de Euzkadi, así como a que hubiera generosidad por parte de las fuerzas estatales. Por mi parte les dije que era incomprensible que acuerdos tomados por partidos de ámbito vasco y estatal no fueran asumidos en Madrid y se quedaran en una mera declaración de principios. AP se puso intransigente. Seguramente no se fiaban de su representante en Euzkadi. Al parecer les había organizado una buena con motivo de la famosa ''adecuación'' al votar que ''adecuación era repliegue'' de las FOP. Y empezaron las redacciones alternativas Del presentado por los dos grupos vascos se empezaron a colocar las clásicas ''morcillas'' que no gustaban a nadie. Les dije que entonces habría sido mejor que el acuerdo fuera sólo con fuerzas estatales, pero que si estábamos nosotros no podíamos asumir ese parrafito. Allí hubiera sido bueno que hubiera estado EA para dar mayor fuerza a la argumentación de EE y PNV. Pero claro, era mejor quedarse en casa señalando a los demás con el dedo. La cosa se bloqueó y decidimos que trajeran algo para comer. La prensa, fuera, se ponía nerviosa. Lo que era un trámite empezaba a durar demasiado. Habíamos entrado a las diez y media y eran casi las cuatro. Yo hice mis llamadas. El lehendakari estaba en Getaria. El EBB, en Gasteiz. Benegas comía un bocadillo. Fui donde él. ''Si no hay un compromiso de las fuerzas estatales con representación en el Parlamento de Gasteiz, no hay nada que hacer''. Casi me come vivo. El bloqueo Se reanudó la sesión. Pedí la palabra. Dije que no firmábamos aquel párrafo si no se cambiaba y aparecía un compromiso de voluntad de asumir lo que en Gasteiz se decidiera. Benegas se puso impertinente. Nos dijimos cosas fuertes. Jiménez Blanco comentaba. ''De forma que venimos a arreglar un problema y vamos a crear uno mayor y de dimensiones terribles''. Todas las fuerzas estatales pendientes como de un hilo de los dos vascos que además habíamos nacido en Venezuela de padres del PNV exiliados. No firmábamos. Estas eran las consideraciones que nos hacían: ''Pero, ¿no os dais cuenta del esfuerzo de AP?''; ''Pero, ¿no os dais cuenta de que aquí hay fuerzas que no tienen representación en Gasteiz?''; ''Pero, ¿no os dais cuenta del escándalo que se va a formar?''; ''Pero, ¿no os dais cuenta de que todo se puede ir al garete?''; ''Pero, ¿no os dais cuenta de que internacionalmente vamos a hacer el ridículo?''; ''Pero, ¿no os dais cuenta de que en Argelia se van a preocupar?''; ''Pero, ¿no os dais cuenta de que en las casas de HB se van a abrir botellas de champán?''. ''Pues sí, pero no firmamos''. Llamadas. Más llamadas. Amenazas. Fórmulas alternativas. ''Pues no firmamos''. ''Pero dejaros de mirar al ombligo''. ''En estas cosas no tenemos ombligo. No firmamos''. La presión era terrible. Jiménez Blanco, andaluz, volvió a decir con gracia: ''La hemos hecho buena. Hemos venido a arreglar una cosa todos y resulta que está a punto de caer el gobierno vasco''. El trago era duro. Me avisan de que fuera me esperaban. Había tres salas contiguas comunicadas interiormente. Cada una de ellas con teléfono. En una de ellas el diputado Ignacio Echeberria me decía que estaban fuera Josu Bergara y Carmelo Sainz de la Maza llegados a Madrid a presentar aquel viernes las consecuencias de la reflexión del partido. ''Pues mirad chicos —les digo—, esto está color hormiga. Se rompe, y aquí se va a organizar una buena. No sé cuáles serán sus consecuencias, pero la cosa va mal''. Más llamadas. Benegas habla con Arzalluz. Éste le recuerda la reunión mantenida el lunes y el compromiso de asumir lo que se acuerde tras la ronda de conversaciones. Pero claro, el PSOE no estaba solo en la reunión. Estaba AP. Y el PDP que mandaba mensajes diciendo que no se asumiera lo que se decidía en el Parlamento vasco. Me imagino que la alusión a Navarra estaría presionando en alguna dirección. En esto nos pidieron a los partidos vascos y a CiU que saliéramos para que los estatales discutieran. Más consultas Se plantea la redacción que habíamos llevado al principio escrita por Bandrés y pasada a maquina. Los partidos estatales tenían temor de que EE, EA, el PNV, incluso HB, llegáramos a acuerdos que no pudieran refrendar. Nos tenían pavor. No se daban cuenta de que el acuerdo de 1985 había sido unánime porque no se impuso el criterio de nadie y se llegó a un importante consenso. Eran casi las 18.30 horas. Nuestra presión era tan fuerte que se dieron cuenta del lío que se iba a montar y bajaron la guardia. No querían dos redacciones. Una para los partidos estatales con representación parlamentaria vasca y otra para los partidos sin representación parlamentaria vasca tales como CiU, PDP, PL y PC. Al borde del infarto, con los periodistas tocando la puerta, quedó como redacción definitiva la nuestra inicial. Decía así: ''Mantener un proceso abierto de cooperación interpartidaria que permita estudiar la consecución de futuros acuerdos que se deriven de los mecanismos de información y de discusión que se establecen. Entender que el acuerdo a alcanzar en la Comunidad Autónoma Vasca por los partidos políticos es elemento fundamental para el logro de la paz en Euzkadi y en el conjunto del Estado. Por ello valoramos positivamente la iniciativa del lehendakari del gobierno vasco, animamos a dichos partidos políticos en su empeño por alcanzar un acuerdo definitivo y unánime frente a la violencia, y en tal supuesto, anunciamos nuestra voluntad de compartir, en su día, dicho acuerdo''. Y le preguntamos a Benegas: ''¿Se interpreta como un compromiso de asunción real el resultado de la ronda de conversaciones del lehendakari Ardanza?'' Contestación: ''Sí''. ''Entonces, firmamos el documento. Con esa redacción, que no tiene nada que ver con la vuestra''. Respiró. Luego en la rueda de prensa, Benegas, ante 70 periodistas, se comprometió en nombre del PSOE-PSE a apoyar el acuerdo. Caso, en nombre del CDS lo ratificó. A AP no le quedaría otro remedio, si se llegaba al acuerdo. En esa reunión todo giró alrededor de las posturas vascas. Y si hubiera estado EA, se habría reforzado todo aún más. A las 19.00 horas terminó. Limpiamos la mesa, entraron los fotógrafos, se llenó la sala de periodistas y bajamos a la sala de prensa. Setenta. Hacía tiempo que no ocurría algo parecido. Me preguntaron mi opinión. La dije: ''Es un documento abierto a la incorporación de otras fuerzas. Es un documento que le da al lehendakari Ardanza un espaldarazo en su ronda negociadora con los partidos. Es un documento que por primera vez y desde Madrid no enfoca únicamente la violencia desde la óptica policial sino sobre todo desde de la política. Es un documento que hace suyo un extraordinario acuerdo del Parlamento vasco de 1985 totalmente desconocido pero que si se hubiera puesto en práctica, otro gallo hubiera cantado. Es un documento que cada partido lo hubiera hecho mejor, pero que si ha tardado tanto la reunión es porque ha logrado un punto de acuerdo. Es un documentó que su lectura serena no gustará a la derecha. Es un grito a los que siguen pensando en las vías armadas de que hay vías y caminos democráticos para la paz. Es un texto que tiene la pedagogía política de que partidos antagónicos lleguen a buenos compromisos democráticos. Es una resolución que reconoce que son los propios vascos quienes deben tratar de solucionar entre ellos el problema ya que el acuerdo nace y termina en el Parlamento vasco, y finalmente es un cierre a la ronda de conversaciones estatales que estaba confundiendo el panorama al solaparse con la vasca''. ¿Que esto le venía bien a González en sus conversaciones con ETA? Si servía para arreglar el problema, bienvenido fuera. ¿Que la foto con Felipe González era un montaje publicitario? Podría ser, pero firmaba algo muy serio y se comprometía a darle todo el protagonismo a las fuerzas vascas. Quizás por eso Benegas quería un acuerdo más descafeinado, al pensar sólo en el foro con Felipe. Pues le salió mal. Iba a firmar algo muy importante. ¿Que aquello no era una varita mágica para solucionar nada? Claro que no. Pero ayudaba a crear un clima de colaboración democrática importante y eso en política tiene un gran valor. ¿Que hubiera sido mejor haberse quedado en casa? Sí, señor. Y yo el primero. Pero para eso estaba HB que ni iba a nada, ni quería hacer política, ni se mojaba con nada, porque le aterraba el compromiso, que por otra parte es consustancial con la Democracia. ¿Que quizá la ronda de conversaciones del lehendakari Ardanza no lograría el acuerdo? Podría ser. Y estaba dentro de lo probable. Pero, ¿si esto no fuera así y si el acuerdo vasco contaba con el apoyo de todas las fuerzas parlamentarias, habidas y por haber? Pues sería un éxito político de los nunca vistos. Y lo fue. De ahí nació el Pacto de Ajuria Enea en enero de 1988.

Iñaki Anasagasti

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