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Pedro J. y sus causas

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Ahora su causa es defender a Esperanza Aguirre, liquidar a Mariano Rajoy o las dos cosas a la vez. El periodismo siempre es un pretexto para sus intereses. Lo ha demostrado hasta la saciedad. Su instrumento invariablemente es la traición: seduce, utiliza y apuñala. Y siguen pasando los años y sus víctimas no aprenden de la suerte que corrió la anterior. De Mariano Rajoy también estuvo enamorado periodísticamente hablando. ¿Quién puede olvidar el editorial del 14 de marzo de 2004 pidiendo el voto para el líder del PP en el mismo día de la votación? Ahora Mariano Rajoy ya no le sirve y sus intereses personales están unidos a la consolidación del liderazgo de la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Nadie tiene asegurada la estabilidad emocional en el entorno político del director de El Mundo porque sus apoyos, sus alianzas y sus enemigos son sólo piezas del puzzle que le ha permitido construir una inmensa fortuna personal sobre el temor de políticos y empresarios mediocres que han pasado por todas las fases de relación con el director de ese periódico.

Ahora la cruzada desesperada es para tratar de desmontar que el espionaje de Madrid es un complot contra la presidenta de la Comunidad . Ahora en vez de investigar, él que siempre ha pretendido ser un modelo de periodismo para descubrir la corrupción, lo que quiere es tapar, desacreditar y encubrir a quien está bajo sospecha nada más y nada menos que de haber utilizado los mecanismos del poder institucional para el espionaje.

El espectáculo va a continuar durante la comisión de investigaciones en la Asamblea de Madrid. La posición dominante del PP va a tratar de condicionar y limitar la investigación, pero en paralelo siguen las pesquisas periodísticas y la causa judicial. Demasiadas evidencias para que el director de un periódico acostumbrado siempre a tomar partido pueda ganar esta batalla. Parece que no se desgasta nunca. Parece que las mentiras del 11-M y todas las operaciones en las que se ha metido no dejan huella. Su prestigio o lo que queda de él lo sostienen sólo quienes todavía le tienen miedo. El día que caiga, el pedazo más grande habrá que recogerlo con aspiradora.

* Periodista, analista político columnista de elplural.com

Carlos Carnicero*

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