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Sin dudarlo, Contigo Podemos

En Podemos, la discrepancia, el contraste de ideas y hasta las contraposicione deberían ser la fuente de su fortaleza

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Podemos ha sido fuente, durante todo un año, de continuas especulaciones y de vaivenes informativos en relación a su modelo de construcción y al papel que en la práctica podría empezar a jugar en la política de nuestro estado.   

La expectación generada por nuestra joven organización desde las pasadas elecciones europeas, lejos de decaer, ha ido en aumento y no siempre ha resultado fácil explicar con sencillez el proceso que hemos vivido y estamos viviendo, a velocidad de vértigo. Una de los elementos que están caracterizando la edificación de este proyecto es la demostración pública y abierta de múltiples niveles de confrontación, tanto dialéctica como metodológica, que a menudo han querido ser interpretadas como señal de fragmentación. Es natural que aquellos que se sienten amenazados por el potencial de una organización con vocación de tsunami transformador, no sólo deseen su descomposición prematura e inmediata, sino que apuesten por ello y hasta jueguen con todas sus fuerzas a potenciarla.

Es comprensible que la opinión pública se muestre confusa y hasta desencantada con lo que está acostumbrada a leer como espectáculo chirriante, como simple lucha de poder en el seno de los partidos tradicionales; fundamentalmente porque, hasta el momento, cuando esos partidos han sacado sus “trapos sucios” a relucir, las batallas internas a bayoneta viva ya habían llegado a su máximo apogeo, dejando un caudal de sangre -entiéndase la metáfora- vertido por los despachos en los que instalan sus sedes. En el caso de Podemos, hay que señalar que la discrepancia, el contraste de ideas, las divergencias ideológicas y hasta las contraposiciones más o menos evidentes son, o deberían serlo, la fuente de su fortaleza.

Podemos, por su propia formulación como espacio de encuentro de múltiples sensibilidades e inquietudes, por su propia voluntad de convertirse en expresión viva de las demandas de la ciudadanía, apostó por mostrarse como una casa de cristal, haciendo de la transparencia una de sus principales virtudes.

El empeño por dinamizar la mayor cantidad posible de espacios de participación, tanto presenciales como virtuales, hacen que el contraste resulte consustancial al propio desarrollo del proyecto. Por tanto, no hay problema alguno en el debate ni en la progresiva visualización de diferentes corrientes de opinión en su interior. No somos, ni queremos ser, un bloque monolítico ni mono-color porque somos, en esencia, la concreción de la voluntad unicista de millones de ciudadanos y de múltiples sensibilidades, juntados con la argamasa de la transversalidad y del deseo de dar la vuelta a una realidad tan impuesta como asfixiante. Podemos es por tanto la síntesis de un momento histórico y toma cuerpo como herramienta de transformación social, política y económica al servicio de la mayoría y no de si misma ni de su estructura.

Pero tampoco hay porque ocultar que en el transcurso del tiempo dos maneras diferentes de entender esta organización han ido tomando cuerpo. En la Asamblea Constituyente apostamos de forma mayoritaria por un modelo que priorizaba la construcción orgánica para afrontar, con una estructura sólida, los inminentes procesos electorales que nos pueden permitir asaltar las instituciones, marcando como objetivo fundamental un acceso contundente al parlamento estatal y, a la postre, la posibilidad de optar a constituir gobierno. Pero en el camino y de manera particular en algunos territorios, como Canarias, ese modelo ha ido dejado de lado el cuidado y desarrollo del tejido social necesario para que Podemos sea el fenómeno de masas que nunca renunció a ser.

De otra parte, una corriente en continuo crecimiento en diferentes lugares del estado, aún compartiendo el objetivo de la necesaria fortificación orgánica, nos vamos encontrando en la convicción de que sería un tremendo error estratégico a la par que una incoherencia ética, que esa edificación se termine realizando dejando de lado la baza más importante de este proyecto: la propia gente, que lo identificó como suyo y que espera encontrar adecuados espacios de participación real – que no es sólo telmática- en la que debe ser la casa de todas y todos.

En esa segunda manera de entender esta organización nos encontramos las mujeres y hombres que en en Canarias nos identificamos con la corriente de opinión Contigo Podemos. Creemos en Podemos como el que más, pero no ponemos el acento en los personalismos, sino en las personas.

No pretendemos aleccionar a nadie, no creemos que haya que decirle a la gente lo que tienen que hacer y mucho menos lo que vamos a hacer por ella, sino que la animamos a que se hagan partícipes activos del discurso incluyendo propuestas de todos los ámbitos y bagajes.                                                                                                                

No buscamos nombres sino perfiles. No consideramos tan significativo lo que puede “representar” una persona por su nombre y apellidos, sino lo que desarrolla y puede hacer potencialmente en un campo de actuación fundamental para la población, al servicio de la ciudadanía. No creemos en las batallas internas por hacer preponderar posiciones, sino en la búsqueda del consenso, aderezado con las necesarias dosis de habilidades sociales y comunicativas que hagan posible resultados inclusivos.

Y es que en definitiva, creemos en la gente y en su capacidad para decidir su futuro. Por eso creemos, además, que en Canarias Podemos la configuran las personas que viven en nuestro Archipiélago y que somos los canarios los que debemos promover el paradigma que deseamos construir para nuestro presente y como inversión para las generaciones venideras.

Desde Contigo Podemos afirmamos que este es el momento de la ciudadanía, es el momento de colocar los pilares para construir una sociedad basada en la cooperación, la participación, la democracia real, la igualdad de género, la justicia social…

Es el momento de edificar una Canarias donde todas y todos podamos “bien vivir”. Es el momento de la cohesión social y el empleo, de los derechos laborales y sociales.

Es el momento, de reivindicar el trabajo decente como fundamento del crecimiento económico sostenible y arrebatar a los mercados la potestad de decidir quiénes, cómo y en que medida tenemos derecho a nuestra alimentación, nuestra salud, nuestra educación, nuestra cultura, nuestra vivienda, …

Es el momento de convertirnos en sujetos activos de nuestro presente y nuestro futuro: abriendo puertas y ventanas de nuestras administraciones para airearlas; garantizando una participación real de la ciudadanía, tanto en su funcionamiento como en el control de la gestión de nuestro patrimonio colectivo; poniendo las instituciones al servicio de la gente y no de intereses especulativos ni de redes clientelares.

Es el momento de apostar por un modelo de desarrollo centrado en la sostenibilidad y el bienestar de todos y todas los habitantes en armonía con la naturaleza, en el presente y para las futuras generaciones. Un modelo que permita proteger el territorio al tiempo que definir formulas de crecimiento que respeten nuestra cultura, la sustentabilidad ecológica, el reparto equitativo de la riqueza, el desarrollo de nuestras soberanías alimentaria y energética.

Es el momento de recuperar Canarias y tenemos la oportunidad histórica de hacerlo, pero sólo será posible con la participación de una gran base social que se sienta participe y sujeto activo de ese cambio.

En ello estamos ilusionados y dispuestos a trabajar y en ese objetivo esperamos tu participación y apoyo.

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