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Prevenir y mitigar el cambio climático

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Aunque sus consecuencias y sus orígenes, al igual que sus soluciones, hay que abordarlas necesariamente a nivel global, con compromisos internacionales que no admiten más dilaciones en su cumplimiento, el cambio climático es un problema ambiental que también nos compete a los canarios como ciudadanos del planeta. Las investigaciones científicas apuntan a una estrecha relación entre las crecientes concentraciones atmosféricas de los gases de efecto invernadero (principalmente el dióxido de carbono, CO2) y los cambios observados recientemente en el clima terrestre. A ellos han contribuido la deforestación masiva y el elevado uso de combustibles fósiles -petróleo, carbón y gas natural-, tanto para la producción energética como para el desarrollo industrial. La gravedad de sus efectos sobre los sistemas naturales y humanos fue abordada en la Cumbre de Río, investigada por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático y regulada a través del Protocolo de Kyoto. Por otro lado, recientemente fue publicado bajo los auspicios del gobierno británico el informe Stern, que prevé una crisis económica de gran magnitud. En él se concluye que si decidimos enfrentarnos desde ahora al problema del calentamiento global, los costes rondarán un 1% del PIB mundial. No hacer nada al respecto implicará una pérdida anual de un 5% en el mejor de los escenarios analizados, aunque podrían alcanzar hasta un 20%. Luego los beneficios de la adopción de medidas prontas y firmes sobre el cambio climático superará con creces los costes. Este informe anuncia consecuencias muy graves, que afectarían sobre todo a los países pobres: inundaciones, aumento del nivel del mar, falta de agua potable y desaparición de tierras de cultivo, entre otras. Como respuesta, Stern propone la reducción de las actuales emisiones, mejorando la eficiencia en el uso de la energía y la generación, asimismo, de una mayor conciencia de la necesidad de consumir productos de baja emisión de dióxido de carbono, y la adopción de tecnologías más limpias en la energía, calefacción y transporte. Por su parte, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático define como tal "un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables". El reto al que nos enfrentamos es lograr estabilizar las emisiones de CO2 en una horquilla de 450-550 partículas por millón, lo que los expertos consideran aceptable para el medio ambiente y asumible desde el punto de vista económico. Lo que logremos hacer en las dos próximas décadas determinará a medio y largo plazo la evolución del calentamiento global y la propia situación económica. Desde Nueva Canarias estamos comprometidos activamente con este reto global y apoyamos políticas decididas de lucha contra el cambio climático que aborden problemas socioambientales directamente relacionados: movilidad, territorio, energía, contaminación atmosférica o residuos. Lo que contrasta con la falta de compromisos para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero por parte del Gobierno canario en esta legislatura. Muy al contrario, el primer consejero de Industria y Energía, Luis Soria, llegó a reclamar una moratoria al gobierno central. Recordemos que estas emisiones aumentaron en Canarias más de un 70% durante la última década. Es evidente que necesitamos cambiar el actual modelo desarrollista por otro más sostenible. Resolviendo nuestros problemas de movilidad, así como nuestras políticas urbanísticas y territoriales. Defendiendo una transición energética hacia un modelo basado en la eficiencia, el ahorro y las energías renovables. Impulsando, en definitiva, una economía capaz de hacer emerger y madurar nuevos modelos de generación de riqueza, asumiendo que los recursos son limitados y que hace falta preservar nuestro patrimonio natural. Ello pasa por impulsar la Estrategia Canaria de Lucha contra el Cambio Climático, que debe incluir la realización de estudios para la evaluación, modelización y análisis de las causas y los efectos del cambio climático en Canarias. Así como políticas de mitigación, mediante acciones que disminuyan nuestras emisiones de gases con efecto invernadero, aumentando la eficiencia y ahorro energéticos, sustituyendo los combustibles fósiles o racionalizando el uso del transporte. Y otras de adaptación, destinadas a disminuir los efectos del cambio climático que ya estamos padeciendo: pérdidas de ecosistemas, desertización del territorio o fenómenos meteorológicos extremos. Igualmente, es imprescindible impulsar las Directrices de Ordenación del Territorio, ejes del desarrollo sostenible de Canarias, así como las Agenda 21. Y fomentar el compromiso empresarial, de las administraciones y del conjunto de la sociedad con el medio ambiente. Para que esa verdad incómoda, la de un Planeta en claro peligro como consecuencia de las actividades humanas, se convierta en una activa respuesta a favor de la sostenibilidad. Conociendo los límites y las amenazas de la situación actual, pero también afrontando consecuentemente los retos y oportunidades de este nuevo siglo. (*) Román Rodríguez es diputado y presidente de Nueva Canarias.

Román Rodríguez (*)

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