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Los Pride: el suculento 'negocio Rosa'

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La celebración de cualquier Orgullo o Pride como manifestación reivindicativa se ha ido transformando en un gran desfile de diversidad y diversión multitudinaria. De hecho, defiendo como tantos otros que gracias al colectivo LGTB, estos eventos se han convertido en un impresionante reclamo turístico internacional para la promoción de los diferentes destinos. Aunque en cierto modo siguen siendo una manera de reivindicar la libertad de opciones sexuales además de mostrar el mundo gay de una manera alegre, fuera de estigmas para el reconocimiento y la visibilidad del colectivo en la sociedad.

En Canarias más concretamente en Maspalomas esta fiesta internacional se ha situado entre los eventos turísticos más importantes de Europa. Y  ha supuesto posicionar al destino como el primero del mundo de Sol y Playa para el turismo LGTBI y gayfriendly superando en su repercusión mediática, a las conocidas y populares fiestas de Carnaval. Sin embargo, muchos desconocen que el inicio de todo fue gracias al impulso protagonizado por el siempre protocolario activista, ya desaparecido, Darío Jaén. Con Darío tuve el lujo de trabajar y contemplar su tenaz labor como embajador de su Maspalomas natal. Un municipio volcado al turismo en el que  siempre han convivido una multitud de nacionalidades. Motivo por el cual impera una actitud tolerante ante la diversidad. Fue Darío quien indudablemente logró vislumbrar y convencer a la clase política de que esta celebración, mal entendida y rechazada por tantos inicialmente, debía incorporarse al calendario de fiestas del Sur, siempre en el mes de mayo. Con el principal propósito de lograr conseguir un incremento en la llegada de turistas en unas fechas de muy baja ocupación. A pesar de haberse conseguido con creces este objetivo inicial que ha supuesto y supone cada año un enorme beneficio para todos los sectores no solo del Sur, sino de toda Gran Canaria. Eso no quita para que en mi opinión se deba denunciar las tendenciosas maneras que se han  venido usado, durante más de una década, por  los promotores de este evento internacional; en las que se han llegado a manejar, grandes cuentas de dinero, con poca o nada transparencia. Más cuando en cada edición reciben una mayor subvención de dinero público, por parte de las entidades púbicas tales como:  ayuntamiento o patronato e incluso del Gobierno de Canarias. Además de la ilegalidad que estos primero promotores sin miramiento realizaban, a través del subarriendo del espacio público como es la Plaza del Yumbo con la justificación de colocación de unos chiringuitos. Los iniciadores de este evento, aunque todos ellos eran  miembros del conocido como colectivo LGTBI, eran  extranjeros, en su mayoría británicos, (salvo Darío y algún que otro hotelero canario). Sin ser profesionales producían este evento de una manera aparentemente democrática, en la forma un comité, formado por hosteleros y restauradores de los  bares y clubs concentrados entorno al centro comercial Yumbo; Uno como tantos otros centros en decadencia en el Sur, y que logró levantar cabeza, ante la atracción del llamado turismo gay. Para más despecho, estos promotores promovían y realizaban todo su programa de actividades y fiestas, en su lengua patria. Con este grupo de extranjeros trabajé directamente durante tres ediciones,  para por primera vez, crear un un gabinete de comunicación al que  finalmente se añadieron acciones de producción e intermediación con los técnicos y gestores del Ayuntamiento de San Bartolomé. Durante estos años mi objetivo no fue otro que intentar  lograr un acercamiento mediante la participación de artistas y miembros del jurado locales, con el fin de que este evento fuera mejor comprendido por la población local y del resto de la Isla. Sin embargo, en cada edición pude  ser testigo de algunas curiosas gestiones, otras sin embargo, fueron  bien reservadas por el comité y compartidas sólo, a algún otro aliado que se hizo cada vez mas necesario como comercial, intérprete e intermediario con las instituciones. Quienes tras la ausencia de Darío, sin ya ningún tipo de control institucional. Unido a que en más de una ocasión mostraban  una actitud despótica, y chovinista, al no tener el menor interés, a pesar de sus años residencia, en aprender a hablar nuestra lengua. Por el contrario se jactaban de asaltar el espacio público, e imponer unas cuotas de patrocinios en alguno de los casos en forma de impuestos revolucionarios, durante todo el año, al resto de empresarios del Centro junto a las grandes marcas comerciales. E incluso llegar  a tratar con gran despotismo a los bailarines y artistas españoles, más si cabe a los canarios, en lo que consideraban su municipio  conquistado.  A pesar de ello, con multitud de errores hasta última hora, el evento resultaba  ser un éxito. Sin olvidar destacar la gran labor entusiasta que realizaban cada año un gran número de voluntarios.

Tras unos fallidos intentos osados de cambios de nombre, por supuestos problemas con la marca, finalmente pasó a nominarse Maspalomas Gay Pride. Sin embargo, el cambio de denominación no afectó de ninguna manera a la atracción  a reconocido evento turístico internacional, que  hoy en día ya necesita más proyección, ya que logra atraer, cada primavera al Sur de la Isla a miles de turistas y público local. Además de lograr  una repercusión mayor repercusión mediática del destino sureño, que logra con creces superar, a la identidad de  Gran Canaria, que pesar de los insistentes esfuerzos y gastos en su promoción sigue siendo incluso para los peninsulares la isla menos conocida de Canarias.

Actualmente, aunque la organización del evento, que  ya se ha convertido en el más internacional y turístico de Canarias, ha pasado afortunadamente a gestionares de manos españolas. Con lo logra una mayor participación canaria tanto en el equipo, como en la participación de grandes marcas. Y que ha logrado  mantener en su escenario a los únicos presentadores canarios por  su prestigiosa labor, como  es el caso de  Roberto Herrera, vecino de Maspalomas, e Isabel Torres junto, a un atractivo cartel de artista locales y nacionales. Sin embargo, este cada vez más lucrativo negocio no ha cambiado en su esencia. Es más, hoy en día, además del los cuantiosos beneficios que repercuten a  todos y cada uno de los empresarios de los sectores del sur y se extiende  a  gran parte de Gran Canaria,  se  vuelve a concentrar y logra enriquecer, a  tan sólo dos o tres promotores. Quienes, sin duda aparecieron en el lugar y momento oportuno, como salvadores de una situación, ya insostenible para el consistorio sureño, que nunca llegó a entender , ni sabía como  controlar adecuadamente.

Finalmente, me gustaría trasladar que una situación similar  sucede, desde hace años, con el Orgullo de Madrid. Donde  de igual manera que en Maspalomas, siguen la tendencia internacional de denominarlo como 'Pride'. A este Pride madrileño, al que suelo acudir, desde hace años, antes como participante y hace tres ediciones, como colaboradora e impulsora  para la emisora líder nacional, Cadena Ser y en la  radio digital LGTB, Onda Orgullo, con  programas especialmente dirigidos a la promoción de los destinos turísticos gayfriendly o friendly y adentrarnos en conocer más de cerca el evento y a sus protagonistas. Motivo  este por el que me permito hablar y conocer , en el caso madrileño a los diferentes agentes implicados. E incluso atreverme  asegurar que estos promotores también gestionan de una manera especulativa, similar al   Pride Canario quienes han logrado este evento reivindicativo, en no más que un negocio poco o nada transparente. Aunque lo que parece más grave aún si cabe sea como estos empresarios han logrado solapar a prestigiosos y veteranos establecimientos gays visibles de la capital. Pongo el ejemplo del popular y activista establecimiento librería 'Berkana'. Regentada por una mujer de bandera conocida como Mily, quien junto a otras compañeras activistas, fueron las primeras que llegaron a cruzar el Atlántico y se atrevieron a ondear la bandera del Arco iris, junto a la española, en el Orgullo de San Francisco. Fueron ellas, aunque la mayoría de la opinión y de los medios de comunicación lo desconoce, junto a muchos vecinos y vecinas las primeras defensoras del barrio más liberal de Madrid. Me refiero obviamente al de Chueca (un barrio que, por cierto, que fue en otras décadas, in vivible, por ser considerado como marginal). Sin embargo, hoy se ha transformado en la 'milla de oro' de la capital. Al igual que está ocurriendo en otras ciudades turísticas, se ha producido una desorbitada subida en alquileres consecuencia de la proliferación de la mayoría ilegales  de las denominadas 'Casas Vacacionales'.

Son pues, estas valientes activistas las que tienen sobrado derecho, a manifestar su indignación tras comprobar y sufrir en lo que se viene transformando este evento que surgió como apoyo a la conmemoración del 29 de junio. Fecha reconocida internacionalmente.

Caso similar al de Maspalomas, el orgullo de Madrid logra concentrar a número masivo de público,  también en época de baja temporada. Debido a las altas temperaturas que alcanzan en el mes de junio los  termómetros de la capital. Y este año, sus cifras han  logrado desbordarse. Unido a que por primera vez ha tenido un importante repercusión mediática, junto a una excelente  coordinación y protección unánime, por parte de las diferentes  instituciones, ante un acontecimiento como World Pride  que logró superar  con creces, a cualquier celebración de olimpiada deportiva . Y del que hasta la fecha, sólo se ha dado publico, la cuantiosa cifra de resultados consecuencia del gasto cada visitante, que han supuesto, contabilizar  una media de gasto, alrededor de 120€ por persona diariamente. Por lo que  resulta más que evidente que se está fiesta se coloca como la  más atractiva de la capital e incluso el evento más turístico del país. Pero esto no quita, para que de nuevo en sean los activistas del colectivo, los que más claramente se atrevan a denunciar por verse afectados ante los estragos de una entidad cuyo principal objetivo sea como ellos califican   un mero 'hacer caja a costa del colectivo LGTBI.

Este 'lobby rosa' cási perfecto, en el caso madrileño está liderado por: empresarios de la noche y hoteleros Gayfriendly y editores de medios. A ellos, se han unido empresas formada por dudosos asesores, que se vanaglorian de ser aliados a entidades internacionales que de manera similar, se reparten  este suculento 'pastel rosa'. A esto cabe añadir, que en este acotado lobby, por cierto casi al cien por cien masculino, la mayoría de sus miembros, se enorgullecen al formar parte de las listas que la prensa de manera similar, a la revista Forbes, pública como los gays más cotizados del país. Finalmente a  este circulo empresarial se han sumado, algunos políticos y/o gestores de la promoción del destino. Llámese Madrid, Canarias, Gran Canaria o Maspalomas. Con la excepción de  la isla de Fuerteventura,  cuyo grente Mosies Naranjo llevan dando firmes pasos por la visiblización y promoción de su isla, sino quién  además, através  no duda en mostralo a la opinión publica gracias redes sociales, su extraordinaria labor de promoción  hasta  los destinos más recónditos de  ya reconocida como `La Playa de Canarias’. Eso sí, todos ellos, coinciden en confesar que realizan una intensa  labor. Motivo  por lo que no dudan en acudir cada año a todas y cada una de las ferias y mercados, en el los que   se ofrece un espacio específico para este particular nicho. En algunos de casos, como el de Berlín, denominado 'Pink Corner' o rincón rosa. Así, cada primavera o verano, tras la celebración de los Prides  en los que logran recaudar unos escándalos beneficios de este gran negocio, que les permite vivir de manera holgada  el resto del año.

Finalmente, como indicaba en las primeras líneas, en este enjambre empresarial de orgullos, no dudo en subrayar  como indudable aspecto positivo el haberse  convertido en una gran pantalla, para la promoción turística con un impacto directo en el público. Pero que  lamentablemente su forma de gestión  ha logrado solapar  los inumerables  logros  en prendidos por los activistas y colectivos en pro de los derechos de este que sigue siendo un marginado colectivo. Hecho que se hoy se traduce  e que el único fin aparente  sea el enriquecerse, a costa de lo que se ha convertido en la gallina de los huevos de oro'.

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