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Prudente alegría por Victoria Lafora

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Si por algo se caracteriza la siniestra organización de la banda es por su parecido con la hidra del lago de Lerna. Según la leyenda cuando alguien cortaba una de sus siete cabezas esta volvía a crecer de inmediato. Al final la mató Hércules pero tuvo que cortar todas las cabezas a la vez para conseguir vencerla.

Horas después de la detención de "Txeroki", y antes de conocer incluso el nombre de la etarra detenida con él, ya se daba por seguro que Aitzol Iriondo va ser su sucesor al frente de los asesinos de ETA. Iriondo también estaba en el bar de Capbretón cuando entraron los guardias civiles Trapero y Centeno a los que "Txeroki" asesinó dentro del coche. Dicen los expertos que es todavía más sanguinario y bestia que el detenido ayer.

Por eso mucha cautela, porque después del fracaso del proceso de paz, la ciudadanía no está para que se levanten nuevas esperanzas sobre el fin de ETA; para eso se tendrán que cortar todas las cabezas y, aún así, la cantera de la violencia callejera seguirá nutriendo las filas de la banda.

No resulta muy usual que Zapatero salga a valorar las detenciones de terroristas pero su comparecencia en Moncloa, con un Rubalcaba discretamente detrás y en silencio, da cuenta de la importancia que Interior y las Fuerzas de Seguridad dan a esta detención que se llevaba meses fraguando. El Presidente del Gobierno fue un paso más allá y calificó de "operación determinante" lo ocurrido; y lo repitió dos veces.

Los motivos por los cuales Zapatero se mostraba tan satisfecho son muy fáciles de compartir por cualquier demócrata: en primer lugar su detención significa salvar vidas y además coloca en manos de la justicia al cobarde asesino de los dos guardias civiles.

Fue precisamente este cuerpo de seguridad al que el jefe del ejecutivo felicitó más efusivamente por su participación en un servicio extraordinario "a la causa de la seguridad de todos los españoles".

Pero hay que fijarse también en que Zapatero recordó que los etarras no han perdido su capacidad de hacer daño. Precisamente ahora intentarán demostrar que, aún sin cabeza, son capaces de realizar atentados. De momento Guardia Civil y policía están en alerta ante una posible demostración de fuerza.

Así que, al margen de las satisfechas declaraciones de los portavoces de todas las fuerzas políticas, conviene seguir pensando que ETA sigue viva, que puede matar, que puede hacer mucho daño. Lo más positivo es que un asesino confeso, un perturbado sanguinario, que pensaba seguir matando, está donde tiene que estar: en la cárcel.

*Victoria Lafora es periodista y analista político, en elplural.es

Victoria Lafora*

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