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Recesión y pobreza en Estados Unidos

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En términos generales, la pobreza aumentó en un millón de personas entre 2004 y 2005, de 36 a 37 millones. Y se disparó la pobreza extrema, al tiempo que cayó el ingreso medio por hogar de las familias trabajadoras durante cinco años consecutivos. La generación de empleo resultó escasa desde 2000. Los salarios, estancados. El consumo apareció esquivo porque las deudas arrastradas por los núcleos familiares también golpearon sobre los ingresos. En estas condiciones, cualquier aumento de la inflación repercutiría con mucha fuerza contra el nivel de vida de los ciudadanos. Posiblemente Greenspan tenga razón al referirse a la caída de la tasa de ganancias durante este año, pero en 2005 los márgenes de beneficios de las grandes compañías eran formidables aunque sin la menor repercusión en una mejoría de las mayorías, a pesar incluso del alza en la productividad. El reparto de salarios y beneficios funcionó amplia y exageradamente a favor de las empresas. El abismo en la distribución de la renta entre ricos y pobres también se profundizó. Imposible pronosticar, al menos para mí, si Estados Unidos va camino de la recesión. Greenspan (el más sabio) dice que sí, mientras el actual jefe de la Reserva Federal asegura lo contrario. Para Ben Bernanke, el crecimiento de la economía estadounidense continuará el despegue iniciado desde 2001. Ya veremos quien acierta. Pero respecto al pasado reciente, los datos hablan por sí solos. Las promesas sobre “primero crecimiento y después reparto equitativo” tampoco funcionaron en Estados Unidos, templo de la ortodoxia neoliberal durante los últimos años de gestión conservadora. El desarrollo de la desigualdad y la pobreza acompañaron al crecimiento económico como si de su sombra se tratara. Concluye así la investigación de la cadena de periódicos McClatchy, autora de esta investigación: “El 43% de los 37 millones de pobres ha sido empujada a la pobreza profunda, la cifra más alta desde 1975. Ha sido un incremento lento pero constante en las últimas tres décadas”. Los expertos establecerán la relación entre los 683.000 millones de dólares en dispendios militares, los recortes en los gastos sociales y el disparate de la extrema pobreza en el país más opulento del mundo. Por lo pronto, en 2004 casi cuatro millones y medio de estadounidenses se sumaron a los batallones de pobres bajo la administración de George Walker Bush, según reveló un estudio de la Universidad de Pennsylvania. Pese a su poderío económico, los recortes de presupuestos para servicios sociales y la pobreza crónica llevaron a Estados Unidos a situarse en el puesto 27 entre 160 países en la clasificación sobre calidad de vida. La pregunta del millón podría formularse de la siguiente manera: si ésta es parte de la cosecha durante la época de vacas gordas, ¿qué pueden esperar los trabajadores en general y los ciudadanos de clase media en particular si Greenspan acierta con su pronóstico? A saber.

Rafael Morales

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