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Refugiados

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Aparte de los palestinos, cuya cifra de refugiados oscila entre los seis y los siete millones, el mayor incremento de este año corresponde a Afganistán (2.1 millones), Irak (1.5), Sudán (686.000), Somalia (460.000), República Democrática del Congo (400.000) y Burundi (400.000). Salta a la vista que la mayoría de los nuevos necesitados de refugio y asilo proceden de países pobres con grandes recursos petrolíferos. Ellos sufren las invasiones de las tribus occidentales o disponen de ese recurso estratégico y las potencias pelean por llegar a dominarlos. Aquí al lado, en los campamentos de Tinduf, sobreviven los refugiados saharauis cada año con menos recursos, más necesitados de solidaridad y, sobre todo, de apoyo político para regresar lo antes posible a su tierra. De América Latina cabe destacar a Colombia, emisor incansable de refugiados hacia otros lugares del continente, pero también el país que soporta la mayor catástrofe humanitaria de Occidente. Hay tres millones de desplazados internos, provocados mayoritariamente por el Plan Colombia y los grupos paramilitares. Estos bandidos se adueñaron entre 1997 y 2003 de millones de hectáreas a base de sembrar el terror entre los campesinos por medio de crímenes atroces y provocando así los desplazamientos masivos de la población. Colombia, según el Informe 2007 de CEAR, volvió a ser el país con mayor número de solicitantes de asilo (2.239) en España, aunque muy pocos lo obtuvieron a pesar de la situación en aquel país. Por continentes, el 46.14% de los solicitantes procedieron de América y el 39.29 de África. Nuestro país otorgó en 2006 el estatuto de refugiado a 168 personas y lo denegó a 3.912. Sin comentarios. La ministra alemana para Ayuda al Desarrollo, Heidemarie Wieczoreck-Zeul, destacó que la abrumadora mayoría busca refugio en otros países pobres y “lo que necesitan es una perspectiva para el regreso a sus lugares de origen. La ayuda a los refugiados es un mandato para toda la humanidad”. Desde luego, pero las cosas discurren de otra manera. O empeoran, pues la tendencia a crecer del número de refugiados sigue estimulada por las guerras de rapiña a la búsqueda de energía y/o materias primas valiosas. Al sufrimiento de la condición del refugiado debe añadirse, como en el caso de los campamentos de Líbano o Gaza, ese espanto según el cual tampoco se respeta el espacio miserable al que ha sido confinado. Violando todas las convenciones internacionales en esta materia, con frecuencia también se ve perseguido dentro de los campamentos o directamente bombardeado. Y vuelta a otros destierros. En el caso palestino, el refugio ha dejado de constituir una situación provisional para transformarse en una calamidad perpetua. Otra vez, sin comentarios.

Rafael Morales

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