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Regreso al regreso al PSOE por Octavio Hernández

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Decía entonces que era preciso buscar puentes de regreso al PSOE, por ambas partes, pedía un gesto a la dirección del partido y flexibilidad a Por Tenerife para evitar una calamidad después de las Generales, pues la coalición no iba a tener fuelle, por más que aspire y suspire, para atravesar el desierto hasta 2015.

Ahora, en las reflexiones profundas de una profunda derrota, José Miguel Pérez articula algo que parece un reconocimiento de que ir a un Congreso a repetirse a sí mismos mientras una parte no desdeñable de los progresistas canarios se queda fuera, es un pasaje a la parte más tiznada y ceniza de ninguna parte.

En ninguna parte seguramente habrá de encontrarse a Santiago Pérez, que anda metido en un extraño sudoku: impulsa un partido, Socialistas por Tenerife, para que le pida a él que se presente, luego acepta lo que él mismo se ha ofrecido a sí mismo, más tarde se presenta públicamente como independiente y no se afilia al partido que inspiró, por el que se han jugado su carrera política buenos militantes socialistas, y de esta callada manera mantiene sus naves intactas para volver, cuando las de Viciana, Corrales y los demás ya han ardido. Si yo no tuviera la cara redonda, se me pondría a cuadros.

Santiago Pérez nunca se ha ido del PSOE, piensa volver, espera a Juan Fernando López Aguilar, aunque ni uno ni otro sabe muy bien cómo resolver tamaño desaguisado, pues la renovación desde fuera se presenta tan imposible, como inviable es desde dentro mientras en la foto continúen elementos como Julio Cruz, Javier Abreu, Casimiro Curbelo, Spínola, Fraga, Cejas, Macario, Ana Lupe, Cheo, Aurelio, dios mío, la lista es larga, así que les ahorraré una lluvia amarilla.

Si José Miguel Pérez renovara el partido en Tenerife, poca gente quedaría. Es lo que tiene haber hecho tan rematadamente mal las cosas: con el fin de obtener el apoyo de esta panda de apandadores, se cargó a la única militancia con capacidad de relevo para cuando llegara la hora de la verdad, que lideraba Santiago Pérez, y bichó al resto (de pena, Patricia Hernández). La sensación, en plato frío, es que el PSC-PSOE está en un callejón sin salida.

No hay generosidad ni dentro, ni fuera, en unos protagonistas con demasiadas cicatrices, que quizá piensan que por ellos no ha pasado el tiempo. Pero ha pasado. Se ha agotado. El gesto de José Miguel Pérez llega tarde, tan tarde como la declaración de independencia de Santiago Pérez. Tarde, en ambos casos, para convencerme a mi y a muchos que consideran un ejercicio ocioso e inútil todo esto que yo escribo. ¿Saben qué espera esta gente? Esperan que el Partido Popular triture a los apoltronados acaparadores de la cúpula del PSC-PSOE. Con esa esperanza fueron a votar la mayoría, a poner en las urnas eso que llamo Voto Patada en el Culo, donde el voto es de uno, la patada es para los dirigentes socialistas pero el culo lo ponen los ciudadanos. Uno vota e instantáneamente siente por detrás un taponazo. Así es ser progresista en Canarias en noviembre de 2011: patear al otro y recibir, en singular parábola, la patada que le diste, ay, con toda su fuerza.

A la vez que invita a los progresistas, dice José Miguel Pérez que Casimiro Curbelo ganó en La Gomera, qué bien, sí, sí, igualito que en los referéndums de Franco, oye. Yo creía que alguien tan versado en el estudio del caciquismo de la Restauración no nos tomaría por idiotas, pero qué se le va a hacer. Con argumentos de este tenor, la democracia con la desgracia es algo más que rima. No me voy por las ramas ni me meto en jardines: quiero decir que cómo se come esto, con la boca chica y la mano izquierda llamo retóricamente a la izquierda, y con la derecha y la nariz tapada meto la mano en la mierda por los derechistas y presuntos delincuentes del partido. No hay justicia en este país, donde los ejemplares son los sinvergüenzas, no los castigos.

Pensará José Miguel Pérez que le van a reír esa gracia gomera. Se equivoca: Casimiro Curbelo es hoy una foto de en qué se ha convertido el PSOE canario, y José Miguel Pérez está en esa foto, abrazado a él. A él, y a su destino. ¿Y cómo va a renovarse de "eso" sin que le cueste la Secretaría, es decir, la mayoría en el Congreso, que depende de Tenerife? No tiene solución.

Pero Por Tenerife tampoco va a llegar indemne a 2015, aviso a navegantes, no quemen las naves, hagan como Santiago. ¿Una candidatura PSOE-Progresistas liderada de nuevo por Juan Fernando López Aguilar, después de haber limpiado de rémoras el PSOE isleño? Soñar es gratis, pero la caída de José Blanco, la postulación de Juan Fernando para hacerse con una posición de fuerza en Ferraz, ponen la solución del nudo gordiano en Madrid. Demasiado lejos para la izquierda canaria, miope si algo se aleja de su ombligo. Aquí se quedan los gestos, pero no las decisiones. Ser de izquierdas no es recoger la invitación de José Miguel Pérez acríticamente, ni tampoco abanderar cándidamente el desdén de Socialistas por Tenerife hacia su expartido, que esconde señas de volver. Compás de espera entonces. Hagan los congresos. Después hablamos.

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