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¿Resucitan los fantasmas de Tindaya?

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El 1 de enero de 2011, 18 días antes, cerraba Chillida-Leku. Chillida-Leku fue la consecución de un sueño durante años anhelado por el autor, un espacio a la medida de su obra donde esta pudiera ser permanentemente expuesta. El centro consta de 3 áreas definidas: El jardín de 12 hectáreas dominado por hayas y robles, con unas 40 esculturas del autor; la zona de servicios, dotada de un auditorio donde poder ver imágenes del artista en su trabajo, zona de descanso y tienda; y, por último, pieza central del museo, el caserío Zabalaga que alberga las obras de menor formato realizadas en acero corten, alabastro, granito, terracota, yeso, madera o papel? No juguemos con otro sueño ya póstumo de Chillida, convirtiéndolo en una sinrazón política? ¿Por qué no se les pregunta en referéndum a los majoreros que opinan del proyecto? ¿Qué diría del mismo Unamuno si hoy viviera? ¿Por qué no se tiene en cuenta el acervo histórico, arqueológico patrimonial aborigen de una montaña referencial para el pueblo majo, preservando su esencia, su forma y su paisaje? Pero hagamos un poco de historia?

En marzo de 2008 el Gobierno de Canarias reconocía por primera vez en 13 años que llevaba gastados 25,7 millones de euros en el proyecto de Tindaya, sin que por el momento se haya movido una piedra. El caso Tindaya, nacido en 1994, resurgió al descubrirse irregularidades al final de la década de los 90 en la empresa que debía gestionar el proyecto del artista vasco Eduardo Chillida, proyecto consistente en vaciar parcialmente una montaña de Fuerteventura para crear un espacio escultórico, con un presupuesto de casi 8.000 millones de las antiguas pesetas (casi 50 millones de euros). La investigación parlamentaria descubrió que 1.960 millones de pesetas (casi 12 millones de euros) que el Gobierno de Canarias abonó a la unión temporal de empresas encargada de ejecutar el proyecto se abonaron sin que se moviera ni una sola piedra para la materialización del proyecto. Carmen37 o Chantal23 serán así nombres femeninos de informes asociados a la historia judicial de Canarias desde 1982 hasta al presente. Un presente enrarecido a más no poder a partir de 1997.

Tras un informe de valoración de la explotación minera realizado por la Consejería de Economía y Hacienda del Gobierno canario, Javier González Ortiz, Director General de Patrimonio y Contratación por entonces, ahora Viceconsejero gubernamental y Presidente de Coalición Canaria en Tenerife, debía declarar el 31 de mayo de 2000 en la comisión parlamentaria de investigación creada a los efectos en el Parlamento de Canarias. Porque frente a las referidas valoraciones, informes externos indicaban unas expectativas de beneficios de 40 mil millones de pesetas en 30 años de explotación. Por tres veces se dio el 5 de julio de 2000 un empate a 30 votos (24 de CC, 2 de AHI y 4 del PP, por 19 del PSOE y 11 del PP) en la votación del dictamen de la comisión parlamentaria. Coalición Canaria se veía libre de responsabilidades políticas y el Partido Popular quedaba tocado y dividido. Una sentencia en 2008 condenaba al Gobierno de Canarias como responsable civil en la causa. Un auto del Tribunal Superior de Justicia de Canarias fijaba en 2008 la indemnización judicial por la responsabilidad civil del Gobierno de Canarias en algo más de 92 millones de euros. En concreto, en 92 millones 295 mil 312 euros. El 13 de marzo de 2008, Domingo Berriel, Consejero de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias, afirmaba que pese a sentencias judiciales Tindaya seguiría adelante. Y así parece ser, salvo que los hados del destino una vez más lo impidan?

El caso Tebeto, por su parte, data de 1982. La sentencia 352/2008 de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia del once de julio de 2008 condenaba al Gobierno de Canarias a pagar como responsable civil -con el dinero de todos los canarios y en época de crisis- más de 101 millones de euros.

José Carlos Mauricio, exconsejero de Economía y Hacienda del Gobierno canario, presumía de tener una carpeta llena de irregularidades económicas del Gobierno de Manuel Hermoso, también de Coalición Canaria. ¿Se olvidaba de que él formaba parte del mismo? Corrupción y crisis... Mala combinación de factores...

Siempre en lo público, pero más en época de crisis como en la que estamos sumidos, el cuidado y la eficacia en la gestión deberían ser máximas supremas. Hay veces en las que parece que éstas no lo son?

José Carlos Gil Marín

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