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Salvador Allende en el día 11

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Recuerdo, de pequeño, que oía hablar de Víctor Jara, de Quilapayún, de Inti Illimani, pero no sabía exactamente quiénes eran. Los percibía como extraterrestres ajenos a mi cultura de mundiales y naranjito. Poco a poco fui descifrando el significado de estos nombres. Nunca le pregunté a mi abuelo, socialista antifranquista, quiénes eran. No sé por qué. Recuerdo que el viejo me hablaba mucho de Canarias, de Kruschov, de “los rojos”, pero nunca me habló de Chile, de Allende, de la vía democrática al socialismo. Como siempre, la prensa burguesa destruye lo que el pueblo trabajador arma con esfuerzo, ternura y perseverancia. Un periódico, El Mercurio, se encargaba, a principios de los 70 de mentir acerca del gobierno socialista de Allende. Mentía sobre la situación de la economía, alentaba a la huelga a los camioneros, insultaba a los estudiantes, ridiculizaba a los indios, decía que Chile caía en las redes de Cuba y la Unión Soviética…Algo parecido a lo que pasa actualmente en Venezuela a pesar de respetar escrupulosamente las reglas del juego democrático-electoral y sin proceder a nacionalizaciones a mansalva. Respetando también la libertad de expresión. Ahí tienen si no a El Nacional, El Universal, Tal Cual, Venevisión, etc. emitiendo día tras día. Estoy leyendo estos días la biografía de Pablo Neruda, Confieso que he vivido. Neruda fue embajador de Chile en Francia durante el gobierno allendista. El autor de Canto General o España en el corazón no pudo ver consolidada la obra de Allende porque, además, murió ese mismo año de 1973 de un ataque al corazón. Neruda fue un ferviente defensor de la II República Española, amigo de Lorca y Alberti, un demócrata, un comunista solidario. Una prolongación del corazón de Salvador Allende. Hoy Chile se cree poderosa. Los socialistas chilenos de Lagos y Bachelet dan lecciones de neoliberalismo a la América Latina y no quieren saber de “populistas” ni de comunistas. Hablan de crecimiento económico y de globalización. En cierta ocasión, Michelle Bachelet llegó a defender la inserción de Chile en el ALCA y a la vez profundizar en el funcionamiento de Mercosur. Estos socialistas del capital olvidan que para llegar a ese macrocrecimiento económico, el sanguinario que suicidó a Allende provocó más de 10.000 muertos, desapararecidos, exiliados y torturados. Que ese crecimiento actual no va equiparado a desarrollo, ya que cientos de miles de trabajadores y trabajadoras, pequeños empresarios, indígenas, estudiantes, mayores, están excluidos de la Seguridad Social y con salarios de miseria. La policía chilena sigue dando palos a los trabajadores que se manifiestan por unas condiciones de trabajo dignas. El día 11 de septiembre será para mí durante toda mi vida el día de la dignidad. Con Salvador Allende se fue el ejemplo de humanidad solidaria que hace que esta vida tan ruin sea un poco más llevadera. Sus gafas de profesor atento por cada alumno me siguen mirando desde el Palacio de la Moneda, nos siguen indicando que el camino es el respeto a la palabra, la alegría revolucionaria, la cultura transformadora. Allende nos enseñó que los trabajadores y trabajadoras somos mayoría. La Unidad Popular nos enseñó que la verdadera unidad no es interclasista sino de clase, donde debemos albergar todas las sensibilidades de la izquierda sin pedigrís ni prejuicios pero sin olvidar que con los dueños de la bala no se puede ir a ninguna parte. Ni con los que quieren dividir un país con editoriales xenófobas, insularistas o militaristas. Hoy no hablo de Canarias. Hoy hablo de Chile. Hoy hablo de Allende.

Rubén Alemán

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