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'Tramaguagua'

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Podemos ha puesto en marcha en Madrid el Tramabús, para denunciar la corrupción que hace años atenaza a España, y los periodistas de extrema derecha han puesto el grito en el cielo. También están gritando escandalosamente los periodistas de la máquina del fango de El País, los que comen de la mano del presidente de PRISA, Juan Luis Cebrián, y del director del periódico, Antonio Caño, y entre todos han formado una jauría que persiguen enloquecidos al Tramabús de Podemos que recorre las calles de Madrid, y que al parecer va a seguir por toda la geografía española denunciando los atropellos, robos, atracos, que se han producido en el país desde hace años. Lo del país no va con segundas intenciones, podía haber escrito “en esta nación de naciones”, pero quizá pegue más en este caso “el país”. Se lo vengo diciendo a todos, que ya El País no es lo que fue, y que cada vez está más escorado a la derecha.

Pero acercándome a mi tierra, me da la impresión que aquí en Canarias está haciendo falta una Tramaguagua que recorra todas las islas, pero que se detenga especialmente ahora en Lanzarote. No voy a relatarles de nuevo lo que han hecho mis compañeros de este querido periódico con todo lujo de detalles desde hace tiempo sobre el caso Unión, el caso Stratvs, y tantos otros interpretados por políticos y empresarios conejeros, pero ahora de nuevo ha saltado a la palestra el caso Unión gracias al juez Salvador Alba, que ha anulado la prueba matriz del asunto/trasunto, la grabación que le hizo Carlos Espino a Fernando Becerra en la cafetería Unión de Arrecife que dio inicio al entramado delictivo.

No entiendo muy bien como un magistrado que está siendo investigado por presuntos delitos de cohecho, prevaricación, falsedad, coacciones, revelación de secretos y negociaciones prohibidas a funcionarios públicos, pueda seguir impartiendo injusticia, perdón, justicia.

La Tramaguagua tendría que estar recorriendo ahora mismo Lanzarote, y se me antoja que el espíritu de César Manrique se subiría a la tal guagua denunciadora de corruptelas y mamandurrias. Tampoco voy a volver a relatar los casos Eolo, Faycan, Brisan, Salmón, Góndola, ni siquiera voy a pasar por el Canódromo ni por La Favorita, que cada vez que la nombro me acuerdo del asesino genocida Eufemiano Fuentes Díaz, tampoco voy a enrollarme con los casos más sonados de Tenerife, como Las Teresitas, Forum, Arona, y largo etcétera, pero estoy convencido que una Tramaguagua haría mucha falta en Canarias, incluso para encerrar en la misma a los políticos y no dejarlos salir hasta que no redacten un nuevo Estatuto de Autonomía y un sistema electoral justo y democrático.

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