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Transporte público o caos

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No hay que olvidar que los modos de transporte que más impactan de manera negativa en el medio ambiente son el aéreo y el terrestre por carretera. Así, el 90% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) que sufre el Planeta corresponden al sector energético; de ellos, más del 25% son producidos por el transporte. Y más de tres cuartas partes de las emisiones de CO2 atribuibles al transporte terrestre corresponden de manera exclusiva al que se lleva a cabo por carretera. Además, como señalamos en un anterior artículo, el combustible sobre el que se basan, el petróleo, tiene fecha de caducidad. Asimismo, y aunque parecemos integrarlo con una normalidad que no se corresponde con su enorme gravedad por los dramas humanos que suponen y por sus repercusiones sanitarias, laborales y económicas, está el asunto de los accidentes de tráfico. Como señalan distintas fuentes, éstos causaron en el siglo XX en España más de 200.000 muertos y tres millones de heridos. Unas cifras auténticamente espeluznantes, más propias de la más cruel de las guerras o de una brutal y descontrolada epidemia. Aunque la implantación del carné de conducir por puntos ha contribuido a disminuir los siniestros y sus consecuencias, los datos continúan siendo inaceptables. Reducir los desplazamientos. Canarias ha experimentado una enorme transformación en la última década en lo que respecta a su red de carreteras, sustituyendo una plenamente obsoleta por otra moderna, mejorando de manera sensible la comunicación interna en las diferentes islas. Entre las recientes, la circunvalación de Las Palmas de Gran Canaria, una costosa obra de ingeniería que ha permitido que diariamente miles de vehículos circulen por ella para trasladarse del norte y centro al sur de la isla y viceversa, evitando que lo hagan por el centro de la ciudad. Pero debemos ser conscientes de que no podemos seguir creciendo en carreteras de forma indiscriminada. Las características de nuestro limitado territorio y una visión sostenible del mismo obligan a optar por un modelo de comunicaciones que combine eficacia y sostenibilidad. Y ello supone implementar políticas dirigidas a la mejora del transporte público y, asimismo, a intensificar modelos de urbanismo, en el ámbito local y comarcal, y de transporte autocentrados. Trabajando por la mejora de la calidad, la seguridad y la reducción de los costes ambientales, así como por la adecuada planificación urbanística, acercando los servicios (comerciales, culturales, de ocio, educativos, sanitarios...) a los ciudadanos y disminuyendo consecuentemente, la demanda de desplazamientos. Modos colectivos. En la Ley de Directrices de Ordenación General ya se apunta la necesidad de dar prioridad a los modos colectivos de transporte y establecer un sistema ''que permita reducir el consumo energético total por los diferentes modos de transporte y el consumo de suelo por las infraestructuras de transporte, prestando especial atención a la demanda de los sectores sociales menos favorecidos económicamente y a la de aquellos colectivos que presentan algún tipo de movilidad reducida o demandan un transporte especial''. Asimismo, se insiste en el establecimiento de un sistema intermodal que debe estimular el uso de los transportes colectivos y reducir la necesidad de uso del vehículo privado, así como en las redes de transportes públicos regulares de viajeros, ''vinculados con redes de aparcamientos disuasorios y articulados con las redes del sistema insular''. Lo contrario sería persistir en una política suicida. La de mayor ocupación de territorio, incremento del ya elevado consumo de combustibles, aumento de la contaminación y, por tanto, del daño medioambiental y del perjuicio a la salud. Además de que esa espiral -más carreteras, más coches, más carreteras- no soluciona en modo alguno la movilidad. Por el contrario, el abuso del vehículo privado en detrimento del transporte público lleva a colapsos cotidianos de tráfico, incomodidades y pérdida de calidad de vida. Por eso, desde Nueva Canarias apostamos de forma decidida por incrementar y dar mayor efectividad a los carriles sólo guagua, bici y taxi, promoviendo los transportes alternativos y primando el uso de energías renovables y limpias. Asimismo, defendemos la coordinación entre las redes locales e insulares de transporte público, a través de los transbordos integrados, dotados de aparcamientos, comodidad e información sobre los tiempos de espera y conexiones. Y la implantación de horarios regulares integrados para el transporte público, teniendo en cuenta especialmente las rutas insulares que enlacen a los estudiantes con los distintos centros educativos. Igualmente, planteamos la participación de los empresarios en los costes del traslado de sus empleados, realizados con medios de transporte publico, y las correspondientes reducciones del precio por parte de las empresas de transporte. Facilitando, asimismo, el acceso de las personas discapacitadas, las personas mayores y las personas de movilidad reducida. Medidas que deben ser impulsadas por las instituciones, pero que fracasarán si no existe una plena consciencia y compromiso ciudadano a favor de un uso racional del coche y una apuesta por el transporte colectivo. Un conjunto de medidas para alcanzar relevantes objetivos: movernos con eficiencia y de manera sostenible; evitar una mayor ocupación del territorio, mejorar la vida en nuestras ciudades, haciéndolas más respirables y aptas para el paseo, ganando espacios urbanos para el disfrute por parte de las personas. (*) Román Rodríguez es diputado y presidente de Nueva Canarias.

Román Rodríguez (*)

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