eldiario.es

Menú

Zerolo y el lado oscuro

- PUBLICIDAD -

El 15 de mayo, en rueda de prensa, Zerolo se quejó de ser víctima un “despliegue policial” como nunca se había visto en Canarias, de la vulneración de sus derechos fundamentales, de la utilización de Juan Fernando López Aguilar del aparato del Estado en unión del “sector estalinista” del PSOE que encabeza, en su opinión, Santiago Pérez. Seguro que Zerolo no ha visto en plena actuación a la Unipol, esos seguidores de Robocop montados en sus 4x4 de cristales tintados, en barrios como Ofra, donde primero descargan su adrenalina y después preguntan a los jóvenes. Pero Zerolo está muy lejos de parecerse al fugitivo…salvo en la huida hacia delante, a donde quiere llevar ahora a todo el pleno municipal. El alcalde debe sentirse muy amenazado, también físicamente, pues de otro modo no se entiende que una plantilla de seis guardaespaldas se turnen a diario para seguirle a todas partes, menos al baño. El alcalde se parece bastante más a un Robin Hood pasado; pasado al lado oscuro de la fuerza. El arquero de Sherwood robaba a los ricos para repartir las ganancias entre los pobres, mientras que Zerolo…Digamos que el alcalde se escuda en informes de funcionarios para justificar lo injustificable: no reclamar a dos multimillonarios los 8.750 millones de pesetas que han pagado todos los ciudadanos de Santa Cruz por algo que, de entrada, no se sabe lo que es, puesto que no existe deslinde del dominio público marítimo-terrestre. Sí se sabe, en todo caso, que se pagaron miles de millones de las antiguas pesetas por un acantilado de más de 70.000 metros cuadrados, según la querella de la Fiscalía Anticorrupción, y por ello no estaría mal que se aprovechara la sentencia del Supremo, reforzada por esa providencia del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, para llenar las arcas municipales, agujereadas por una deuda que ronda los 100 millones de euros, según ha denunciado la oposición. En lugar de ejecutar la sentencia, el alcalde parece empeñado en prolongar el culebrón hasta que uno de los protagonistas tenga que abandonarlo por necesidad mayor, como tener que cumplir alguna condena, ser inhabilitado para cargo público o mudarse de paraíso fiscal. No es comprensible el interés del alcalde por defender los intereses de dos multimillonarios, por no solicitarles de una vez que devuelvan lo cobrado, y menos se entiende el desinterés por restituir a todos los chicharreros lo que es suyo y que han pagado con sus impuestos y tasas municipales. No tiene sentido que Zerolo lleve al pleno un decreto para que los concejales ratifiquen este mal guión que pareciera escrito entre orfidales y etiquetas azules o por la ingestión de alguna seta en mal estado. Al margen de los razonamientos jurídicos, es la insensatez lo que llama la atención, el ejemplo que se da a todos los canarios de no cumplir las sentencias firmes del Supremo. ¿Qué haría el alcalde en el caso contrario? ¿Recurriría que no se pagaran 8.750 millones de pesetas a dos multimillonarios? Zerolo no es ni mucho menos Robin Hood; tampoco se podrá esconder entre las palmeras de Las Teresitas ni en el Palmetum ubicado sobre el antiguo lazareto ni se podrá ocultar entre el césped del campo de golf de Guamasa, cerca de su chalet, donde abundan los gusanos que se metamorfosean en capullos durante mucho tiempo para aletear como mariposas durante quince días. Todo un ciclo de vida. Como el que lleva Zerolo y una larga ristra de personajes dirigiendo la política en Tenerife. Sea cual sea el resultado de sus penurias judiciales por la vía penal, ha dejado claro donde está su interés, en general, y dónde se desenvuelve con destreza, celeridad, y decisión: en el lado oscuro.

Ramón Pérez Almodóvar

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha