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El caos se apodera de Pakistán

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De vértigo las últimas horas. Parecía que el aplazamiento era inevitable por las razones arriba expuestas y algunas más. El plan de Washington (Musharraf presidente, Bhutto jefa del Gobierno) saltó por los aires. Recomponerlo requeriría semanas o meses, porque si el Partido del Pueblo de Pakistán (PPP) necesitaba tiempo para nombrar otro líder, tras declarar 40 días de luto por la muerte de Benazir, cualquier convocatoria apresurada carecía de un mínimo de credibilidad. La Liga Musulmana de Pakistán-Q, el partido del dictador, planteó el aplazamiento. Por su parte, Nawaz Sharif, ex primer ministro y jefe de otra Liga Islámica, se pronunció por boicotear las elecciones del 8 de enero en solidaridad con los partidarios de Bhutto, en realidad una manera más bien oportunista de atraer votos ajenos.

Así andaban las cosas, cuando el PPP anunció que la renovación del liderazgo estaba resuelto al aceptar la organización el testamento político de Benazir Bhutto. Su hijo mayor, Bilawal, de 19 años, y su padre Asiz Zardari, compartirán la dirección del PPP. El primero continuará sus estudios en Oxford mientras su progenitor será el candidato en las próximas elecciones. Al confirmar su participación, el PPP deja en manos del Consejo Electoral la fecha definitiva, La impresión primera es que intentan unificar su partido y participar en la convocatoria, aprovechando los lógicos sentimientos hacia Benazir de la mayoría nacional paquistaní.

Sea cual sea la decisión del Consejo Electoral, no imagino cómo piensan recomponer los gringos sus planes. No se trata sólo de la imposibilidad de la fórmula gubernamental Musharraf ?-Bhutto por la muerte de ésta última. Su repuesto carece de la menor autoridad política en Pakistán, entre otras razones por su pasado corrupto (A Zardari lo conocen popularmente como "el señor 10%"). En cuanto al dictador Musharraf, alias "Busharraf", cuenta con la animadversión de la población, a lo que debe añadirse las sospechas sobre su implicación en el asesinato de Benazir. A las piezas políticas básicas previstas no les asiste un mínimo de condiciones para asegurar estabilidad alguna.

Quizá anden pensando en sustituir a Musharraf por el general Asfaq Kayani, actual jefe del ejército. Y/o encargarle al respetado magistrado del Tribunal Supremo, Ifthikar Mohamed Chaudhury, la formación de un Gobierno provisional que organice a medio plazo elecciones con un mínimo de garantías. El caos paquistaní obtendrá salidas, creo, si la mayoría de la población toma la palabra, también electoralmente, y consigue dotarse de una dirección política ahora ausente o representada parcialmente, quizás, en sectores del PPP.

Rafael Morales

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