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El cuatrilema de Soria

¿Y si no ganamos las elecciones generales?, se pregunta compungido y lo comenta a sus íntimos por los cenáculos de Madrid

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Me cuentan desde los madriles que José Manuel Soria está muy preocupado por su futuro político, y qué como previsiblemente no se presentará en las elecciones autonómicas y seguirá de ministro de Industria y de Repsol, el hombre hace sus cuitas y se pregunta ¿y si no ganamos las elecciones generales?, se pregunta compungido y lo comenta a sus íntimos por los cenáculos de Madrid, y el peligro definitivo es que el Partido Popular no tocara poder tampoco en Canarias, porque si fuera o fuese así, por lo menos al posible vicepresidente que podría ser de la circunscripción de Gran Canaria en caso de que Fernando Clavijo fuera el presidente, pues lo podría mangonear al modo, y teledirigirlo desde la calle Sagasta. Pero en este dibujo de un posible panorama político con el PP perdedor del Gobierno de la nación, no veo a Soria tranquilo en la sede del Partido Popular de la calle Sagasta, y líbreme Dios, Alá y Jehová que lo tenga tan cerca de mis dominios de la playa de Las Canteras que me la podría echar a perder.

Lo peor para Soria es que con el asunto/trasunto de las eléctricas, y especialmente por el disparado recibo de la luz, está algo distanciado de Rajoy que le ha apretado las clavijas a cuenta de las protestas por los dislates que el muy ministro ha recibido de las grandes empresas eléctricas, que le han creado más de un problema al presidente del Gobierno y más de una reivindicación, hasta al punto que a Rajoy casi se le caen los plomos en una reunión con dirigentes eléctricos. Si a esto unimos la privatización de AENA, el panorama especialmente en Canarias no le sería nada grato a Soria en caso de perder cuotas de poder. Por eso recientemente en “El Día” de Tenerife se ha declarado furibundo partidario de un pacto con el PSOE para frenar a la izquierda pero ha aclarado que en este caso el PSOE sería el bastoncito, la muleta en donde se apoyaría el PP, y venga Dios que lo vea. Entre el petróleo, las eléctricas, los aeropuertos, la minería, la crisis que tiene en Paradores Nacionales incluso con retrasos en el pago de las nóminas, Soria anda tan nervioso que sigue pensando que el meridiano de Greenwich pasa por Telde y no por Londres, y dos piedras.

La vecina del quinto se sobresalta cuando le cuento más o menos todo este posible panorama de Soria en la calle Sagasta entretenido jugando al dómino. “Déjese de jugar con fuego cristiano, ni se le ocurra esa posibilidad, que este hombre como no sea ministro ni presidente de Canarias, o como mínimo vicepresidente, es capaz de idear algo para fastidiarnos, por ejemplo tratar de sacar petróleo en la barra de Las Canteras, o incluso en El Charcón, y ya le veo a usted sin salir de su casa para no ver tamaño asesinato ecológico. Pero mire, si Pablo Iglesias fuese presidente yo le pediría un favor, que mande a Soria de embajador de España en Atenas y tenga que presentarle las cartas credenciales a Alexis Tsipras”. ¡Coño con la señora!, creía que lo de Soria actualmente era un trilema: o ministro, o presidente de Canarias, o presidente del PP canario, pero es un cuatrilema con la posible embajada en Atenas.

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