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Las elecciones en la Caja

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Dicho esto, y como cofundador del periódico Canarias7, he leído con enorme pesar una serie de artículos (sic) cuya esencia fundamental ha sido más que ir a favor de Suárez del Toro, ir contra Henriquez Sánchez, en el más puro estilo de los panfletos comunistas de la época cuando contra Franco vivíamos mejor. Escribidores junta letras, amanuenses, mercenarios, han llegado a referirse al "submundo" de Henriquez, y pregunto ingenuamente si esta afirmación se refiere a cuestiones delictivas, lo cual me parece que es de juzgado de guardia. Defensor de la máxima libertad de expresión, del periodismo libre y comprometido con la sociedad en donde vivimos, y la del mundo mundial, he visto con pena estos sueltos incendiarios que han puesto al periodismo canario a los pies de los caballos.

A partir de estos aconteceres que me han cambiado el ritmo y los criterios de valoración y selección de los temas más actuales para mis modestos artículos de opinión, me he pre-ocupado de profundizar un poco sobre el asunto/trasunto de la elección presidencial de la Caja, y he llegado a la conclusión que el líder de Nueva Canarias, Román Rodríguez, ha estado acertado al afirmar que es lícito, legitimo y hasta saludable que haya más de una opción, y por mi parte diría que si fueran tres o cuatro mejor que mejor. Es que, pese a mi posición critica de los sistemas electorales nacional y regional, como Franco no me dejó votar durante muchos años, ahora cualquier proceso electoral me pone en marcha las neuronas y hasta mi submundo intelectual. Pero dicho este elogio a favor de Román Rodríguez, y como ya dije que me he pre-ocupado de informarme un poco del sustentáculo telúrico de las elecciones en la Caja, me chisman que el presidente de Nueva Canarias está inmerso en la operación anti-Henriquez junto con José Manuel Soria, lo que queda de Coalición Canaria y el editor propietario de Canarias7, Juan Francisco García González, y que además el control y "conocimiento" de Carmelo Ramírez de los impositores con derecho a voto en la Asamblea General de la Caja, pudiera ser decisivo a la hora de abrirse las urnas.

Los tres ejes fundamentales de este contubernio judeo masónico son que Román Rodríguez ocupe el sillón que en el Consejo de Administración corresponde al Cabildo Insular, la continuidad de José Manuel García Falcón como director de la Caja, y la presidencia para Juan Manuel Suárez del Toro. En este sentido hay una profunda contradicción de quienes criticaron que Juan Fernando López Aguilar dirija al Partido Socialista a golpe de móvil, y no hacen la menor alusión a que Suárez del Toro, por sus compromisos internacionales con la Cruz Roja, tendría que hacer lo mismo si le coge cualquier asunto gordo de la Caja en Kenia, Afganistán o las islas Fidji. Pero además con respecto a Nueva Canarias, me cuesta creer lo que también me chisman, que estén los nuevos nacionaleros mascullando la posibilidad de una moción de censura en el Cabildo Insular de Gran Canaria, incluso a otros acuerdos inconfesables en Telde y San Bartolomé de Tirajana en alianza con el Partido Popular, y simplemente me cuesta creerlo porque no veo a Román Rodríguez de vicepresidente de Larry Alvarez en el Cabildo, y porque eso sería tirar al barranco los cincuenta y pico mil votos que obtuvo Nueva Canarias en las últimas elecciones.

Estas ínsulas siguen asirocadas.

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