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¿Y si enviamos a Wert de Erasmus?

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Mientras en el conjunto del Estado se celebraba una exitosa huelga general en la enseñanza como muestra de rechazo hacia las medidas de la LOMCE, el ministro Wert preparaba su siguiente golpe para enzarzar la personalísima lucha que se traen los dirigentes del Partido Popular contra todo lo que huele a compensación de desigualdades, coeducación y atención a la diversidad.

El mismo 24O el ministro de Educación firmaba la orden que dejaba sin beca Erasmus a más de 7.000 estudiantes del conjunto del Estado a través de una trágica y paradójica medida de recorte en la que, sin demasiados criterios, vinculaba la beca de movilidad Erasmus con la beca general del Ministerio de Educación.

Poco o nada tiene que ver las condiciones que a priori debe cumplir un estudiante que desea acceder a una beca general, con las de un estudiante que presenta una beca Erasmus.

El primero cuenta con unas condiciones socioeconómicas que le dificultan cursar estudios superiores sin apoyo económico del Estado, y el segundo, iniciados ya sus estudios, lo que pretende es desarrollar una experiencia formativa a través de un programa de movilidad universitaria que le permite obtener una experiencia educativa en un idioma y un país diferente al suyo.

Las becas Erasmus constituyen el elemento central de la estrategia de movilidad y ciudadanía europea sobre el que se dieron los primeros pasos del Espacio Único de Educación Superior y el Espacio Europeo de las Cualificaciones Profesionales, que han permitido que la movilidad europea hoy en día sea un éxito incuestionable.

A nadie se le ocurriría pensar que la Unión Europea, con unas instituciones duramente cuestionadas y en el punto de mira de la crisis económica, plantee cargar contra el programa estrella de la movilidad transnacional en Europa, uno de los pilares centrales en la construcción de la tan castigada ciudadanía europea.

Por eso sorprendieron las declaraciones de Wert, que en un primero momento intentó justificar su orden ministerial en una totalmente imprevisible reducción del presupuesto europeo para el programa de movilidad que, curiosamente, no tardó ni media mañana en contrastar con la propuesta de la Comisión Europea de aumentar la partida Erasmus y que hace escasos días fue votada por la Comisión de Cultura y Educación del Parlamento Europeo aumentando la dotación económica e incrementando las acciones de este programa de movilidad.

Luego el ministro tuvo que rectificar y entender que a mitad de curso su medida dejaría en la estacada las previsiones económicas de los estudiantes que se han organizado para cursar su beca Erasmus en el extranjero. Así decidió, bajo las presiones de quién sabe cuánto iluminado por el sentido común, que lo más apropiado sería dejar sin efecto la orden hasta el curso 2014-2015 y permitir que los estudiantes vean satisfechas sus previsiones, aunque tan solo por este año pues en lo sucesivo nadie garantiza que el Ministerio vaya a poner los cuartos para completar la beca de movilidad.

Al final, como les supo a poco este desaguisado para percibir a un gobierno cohesionado por la mayoría absoluta del Partido Popular, resultó que toda la culpa es del ministro Montoro que toma decisiones que afectan a los presupuestos de servicios esenciales como educación, mientras el equipo de Wert está en Belén con los pastores contando los amigos que aún le quedan en el reino.

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