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Los equilibrios

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Dudo, qué voy a decirles, que los nombramientos mejoren las expectativas electorales de CC en Gran Canaria, pero ésa es cuestión en la que no entro ni salgo. Pero sí creo conveniente subrayar que de la intención de Paulino al incorporar a Julios y Bañolas y de las valoraciones del hecho por varios comentaristas se desprende una idea bastante deformada del dichoso equillibrio del que todos hablan pero que nadie explica en qué consiste. El equilibrio es un principio físico objetivo que no cabe en una política tan subjetiva como la canaria, en la que el nombramiento de los cargo dependen más de cual sea la isla de origen de cada cual que de su competencia y conocimiento de la materia encomendada. Si descendemos del escalón de los consejeros y nos perdemos en la pedrea, el reparto por islas alcanza un grado de disparate difícil de creer para quien no lo siga de cerca.

No merece la pena que me extienda en pormenores ni citar casos concretos bien conocidos por quienes han tenido que padecer, en los distintos cargos, individuos incapaces de suplir con buena voluntad, cuando ésta ha existido, sus escasos conocimientos de la materia que les ha tocado. Ir más allá en la crítica supone un esfuerzo inútil porque no hay esperanza de rectificación. CC está atrapada en esas prácticas insulareras y no puede modificarlas sin que se le rebele su organización en la isla que se considere agraviada. Y no me refiero sólo a Gran Canaria y Tenerife sino también a las restantes islas, para nada dispuestas renunciar a los cargos que le toquen en el reparto. "Ya sabemos que es un tronco ignorante, pero es nuestro tronco ignorante", oí en cierta ocasión a un majorero defender a un director general de Cultura remedando a aquel presidente USA, no recuerdo ahora cual, que reconoció que el dictador Trujillo era un hijo de puta "pero es nuestro hijo de puta".

El que de los nombramientos de Julios y Bañolas se haya destacado no su competencia sino el hecho de ser grancanarios, que "equilibran" no se sabe muy bien qué, muestra hasta qué punto siguen vigentes esos criterios. A partir de ahí, surgen casos extremos disparatados como el de El Día. El nombramiento de dos consejeros grancanarios lo tildó de traición a Tenerife; y a Canarias. Y sea ha cebado con Julios, a la que viene calificando de "vampira" desde la creación del Instituto de Hemodonación con sede central en Las Palmas. Presentó el Instituto como un mecanismo urdido por los malvados canariones para "robarle" la sangre a los tinerfeños, sin preocuparse de que semejante campaña podía echar para atrás a muchos donantes. Más o menos lo mismo que dijo de la posible (o sea, imposible) fusión de las cajas en la que no veía sino el intento grancanario de hacerse con el ahorro tinerfeño. Por suerte para la paz en las ínsulas, se descartó la fusión; aunque fuera al precio pagado por último de perderlas a las dos: mantienen su imagen tradicional en apariencia, pero verán que acabarán diluyéndose con el tiempo. Como le ocurriera, por ejemplo, a Mutua Guanarteme, que es hoy Mapfre y punto.

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