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El gordo y el flaco

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No me extraña este criterio informativo de La Nuestra porque su línea de actuación es ésa desde hace mucho tiempo. Antepone lo mórbido a la información seria.

Desde un tiempo a esta parte los informativos de La-Nuestra-de-Ellos se han convertido en un boletín morboso de los sucesos más indignos de esta patria chica. Juicios por violaciones, prostitución callejera, pederastas sin escrúpulos, chaperos desesperados, violencia de género y degenerada.

Todos estos sucesos cotidianos parecen hacernos olvidar los verdaderos sucesos de la política canaria: los viajes del salmón, las corrupciones urbanísticas, los alcaldes y concejales detenidos e imputados, los tejemanejes de la radiotelevisión canaria.

Estos sucesos les importa un bledo a los directivos de La-Nuestra-de-Ellos. Su información política es institucional y teledirigida. Cuando hablan de política sólo hablan de las cosas que hace el Gobierno y, por supuesto, abren sus informativos cuando los protagonistas de los congresos son Coalición Canaria y el Partido Popular.

El PSC-PSOE, aunque es el partido más votado en Canarias, está en la oposición y por eso el informativo se abre con un gordo mórbido en vez de con un Zapatero flaco en un día en el que el presidente tenía mucho que decir, no sólo de la política canaria, sino de la española e internacional. Ese mismo domingo habían matado a dos soldados españoles en Afganistán con una furgoneta bomba. Además, la víspera se había sabido que España contaría con una silla cedida por Sarkozy en la reunión del G-20 en Washington.

¿Pero qué es eso para los jefes de información de la Televisión Canaria? Nada. Donde esté un gordo mórbido que se quite un presidente de gobierno escuálido y escuchimizado. La gente quiere carnaza, se habrá dicho Willy el indocumentado de la universidad de la vida. Pues toma dos tazas de puchero.

Tristemente estamos viendo cómo en los últimos meses la televisión autonómica se está convirtiendo en El Caso audiovisual, donde casi todos los minutos se llenan de rojo sangre y de amarillo sensacionalista.

Quieren hacernos creer que Canarias es lo contrario a un jardín de belleza sin par, y lo gracioso es que tienen razón. Pero no por los pederastas, los violadores, los ladrones y los atracadores de baja estofa, sino por delincuentes de cuello blanco emboscados entre empresarios indecentes y políticos sin escrúpulos.

El Gobierno está empeñado en hacer un discurso oficial catastrofista para hacernos ver que la policía autonómica es imprescindible. Y quizá tenga también razón. Quizá lo sea, pero no para acabar con los chorizos del tres al cuarto que nos hacen desfilar cada día en La-Nuestra-de-Ellos, sino para acabar con una forma inmoral de hacer política que cada día da más asco.

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