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El holocausto palestino

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Lo que está sucediendo era previsible porque fue programado, si no al detalle sí a grandes líneas, desde que Hamas ganó las elecciones por mayoría absoluta en marzo de 2006. Para sobrevivir y recibir la ayuda internacional, el presidente Abu Mazen debía desconocer la voluntad democrática de los ciudadanos. En caso contrario, Israel seguiría con su política de asedio, siempre respaldado por Estados Unidos y el consentimiento de la Unión Europea. Sabían que más acoso sólo conduciría a la desesperación de la población y a la lucha fratricida por los bienes y el poder escaso. Siempre ha sido así y siempre será así. ¿Por qué iba a constituir el pueblo palestino una excepción? “Si pones a dos hermanos en una jaula y les niegas las cosas básicas para la vida, se van a pelear”, dijo el ministro de Exteriores palestino, Ziad Abu Amr. A la comunidad internacional corresponde la responsabilidad del crecimiento de la crisis en Oriente Medio. Pero también le cabe la dudosa gloria del aumento del islamismo como fuerza política, puesto que la democracia ha sido burlada por sus mentores extranjeros. Mientras los líderes occidentales ayudan a Abu Mazen en Cisjordania, ¿qué ocurrirá en Gaza, donde más de un millón de personas están bajo el control de Hamas y el asedio de Israel por tierra, mar y aire? Ya antes del bloqueo económico, cuando Hamas aún no había ganado las elecciones, el 70% de los habitantes de Gaza vivían de la ayuda alimentaria. ¿Y ahora, cómo accederán a la comida escasa? Veamos sólo una de las consecuencias de este asedio. Lo que sucede con uno de los sectores más castigados de este territorio: los niños. Según un estudio del psiquiatra Jalid Dahlan, al 99% de los más jóvenes objeto de su estudio le bombardearon su casa, el 97% estuvo expuesto a los gases lacrimógenos, el 96% contempló cruce de disparos, el 95% asistió a bombardeos y funerales, uno de cada cinco vivió la muerte o heridas de algún familiar. Nadie, salvo algún imbécil sin remedio, podía suponer que más leña al fuego sobre éstas y otras mil miserias sociales agudizadas en Gaza con el bloqueo económico, se saldaría sin consecuencias políticas. Estados Unidos e Israel aplauden el resultado de su criminal siembra. Ahora no tienen por qué disimular su apoyo al presidente palestino Abu Mazen (debilitado por ellos mismos) y darán ayuda que le negaron hasta hace unos días. Pero sólo para Cisjordania que controla a duras penas. Así lo ha reconocido en Jerusalén el cónsul general gringo Jacob Walles. El territorio ya está partido en dos. El plan israelí camina. Triunfó el golpe de Estado contra la recién nacida democracia palestina. Olmert y Bush se reunirán dentro de unos días en Washington para aislar aún más a los palestinos de Gaza. Parecía imposible que triunfara las tesis del ultra reaccionario israelí Liberman. Pero de esa apuesta van a discutir Olmert y Bush. A saber, aislar definitivamente a Gaza y que se pudran sus habitantes, mientras ellos negocian con Abu Mazen para así dar a entender su voluntad de construir un Estado palestino al mismo tiempo que lo destruyen. Este nuevo crimen contra la humanidad se ha iniciado sin esperar a la reunión entre dos criminales de guerra, el gringo y el sionista. Acabo de leer que Israel suspende el suministro de combustible (¿y el de agua?) a la franja de Gaza. ¿Lo permitirá la comunidad internacional? Sólo queda recordar las palabras de Saramago: “Continuaremos escribiendo mientras haya un palestino vivo y mientras el holocausto continúe”. Dicho queda.

Rafael Morales

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