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¿A quién le importa una alfombra? (y II)

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De entre todas las películas proyectadas, las que mejor resumen dicho concepto son Crows:Episode 0, dirigida por Takashi Miike, y la franco-canadiense Mesrine.

Crows:Episode 0 está basado en el manga del mismo nombre, historia gráfica que se desarrolla en el instituto masculino Suzuran. Esta película le brinda la oportunidad a Miike para colocar a la anarquía de protagonista absoluta. Las continuas luchas por el poder que se suceden a lo largo de toda la narración ?sangrientas, violentas y extremas- justifican la afirmación anteriormente dicha. Aún así, Miike tiene tiempo para que los protagonistas tengan algún ramalazo de debilidad y olviden su ego en pos del bien del contrario. Excesiva y nihilista, Crows:Episode 0 demuestra la tremenda capacidad de Takashi Miike para hacer cine.

Mesrine, protagonizada de manera absoluta por el actor Vincent Cassel, está dividida en las dos partes siguientes: Killer Instinct y Public Enemy #1, que expresan de una manera muy clara cuál es el contenido de la narración. Tal y como suele ser habitual en los thrillers franceses, hay tanto tiempo para la acción como para la denuncia política y social, sobre todo porque el protagonista comienza su carrera criminal al regresar de la guerra de Argelia, contienda que supuso un antes y un después dentro de la sociedad francesa. Una vez vista la película, se podría decir que a la hora de juzgar al protagonista uno no sabe muy bien si culparlo o eximirlo de muchos de sus excesos, dado la sociedad en la que le tocó vivir.

Vincent Cassel, rodeado de grandes actores tales como Gérard Depardieu y la española Elena Anaya, realiza un trabajo sobresaliente que demuestra lo fácil que es pasar del amor a la anarquía en una misma secuencia.

Otro ejemplo de anarquía, y no solo porque se desarrolle en la guerra de Irak, es The Hurt Locker, de la directora Kathryn Bigelow. El protagonista de la película, un soldado especialista en desactivar bombas en una zona tan conflictiva como Irak, trata de salvar vidas a pesar de que todo está en su contra. Poco importa que cada día logre sobrevivir a una nueva prueba, pues esa misma noche un nuevo artefacto explosivo será colocado en cualquier calle de Baghdad o explotará, segando la vida de decenas de personas. Lo peor de todo es que cuando regresa a la vida civil, ni siquiera su hijo logra evitar que vuelva otra vez a un infierno como el que se ha convertido dicha guerra.

Outrage, documental dirigido por Kirby Dick, supone otra visión de la anarquía e insensatez protagonizada, en este caso, por políticos que, a pesar de las muchas pruebas que hay en su contra, siguen clamando al mundo no solo que no son gays, sino que están totalmente en contra de dicho colectivo. Su comportamiento ?en algunos casos, rozando lo delictivo- no solo es un insulto sino una muestra más de que las ideologías están, a veces, por encima de las necesidades de las personas.

Dicho comportamiento, lejos de ser sensato, es irresponsable y anárquico, pero como muy bien comenta uno de los responsables del Movimiento Gay norteamericano "incluso hubo presidentes, tales como Ronald Reagan, que, durante más de un lustro, se negaron en público a nombrar la palabra SIDA mientras a lo largo de los Estados Unidos de América morían infinidad de personas, tanto homosexuales como heterosexuales".

El último ejemplo de lo que se podría considerar la anarquía que viene después de un régimen totalitario y destructivo lo resume 9, del director Shane Acker, con producción de Tim Burton. En 9, los protagonistas son unos pequeños seres mecánicos, los cuales tienen vida gracias a que su creador, un científico, les ha dado una parte de su esencia vital. La motivación final del científico fue tratar de preservar cierta cordura en un mundo sumido en la destrucción y la anarquía, por culpa de una máquina que él inventara. Dicha máquina, que recuerda mucho a Skynet, se convertirá en el enemigo a derrotar por estos pequeños seres. La película, a pesar de ser oscura y, a ratos, teñida de desesperanza logra transmitir un mensaje positivo, aunque no edulcorado, tan del gusto de Tim Burton.

Al final, la sensación que te queda cuando asistes a este festival es que es posible encontrar amor y anarquía en cualquier parte del mundo, aunque lo hagas sentado desde una butaca de un cine de la ciudad de Helsinki.

Agradezco a los responsables del departamento de prensa y al resto de las personas que trabajan en el festival Rakkautta & Anarkiaa las facilidades prestadas para poder hacer mi labor.

Eduardo Serradilla Sanchis

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