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Un libro para un destino turístico

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Senante aprovechó que algunas de las actuaciones de sostenibilidad y recuperación medio ambiental pasan por los barrancos Tafuriaste y Martiánez para anticipar el eje de la sostenibilidad y el tratamiento holístico del territorio que Ledesma ofrece en su interesante obra. Otro eje sería la proyección cultural que sustentaría el objetivo de hacer un destino turístico diferenciado.

El gerente del Consorcio, ya familiarizado con la geografía local y con los rasgos identitarios de los portuenses, expuso varias consideraciones sobre el Plan de Competitividad con el que trabajan en un intento de superar el pesimismo y el escepticismo. Es consciente de que le van a pedir resultados y que los agentes sociales precisan de pruebas tangibles para contrastar que el Consorcio no es un mecanismo interadministrativo más sino la organización adecuada para aprovechar recursos y canalizar las actuaciones que impulsen un Puerto de la Cruz necesitado de estímulos para superar ciertos esquemas y ciertos males.

De ellos se habla en el libro de Oswaldo Ledesma. Aporta datos que reflejan la obsolescencia. O las desigualdades en afluencia, parque alojativo, período y gasto medio de estancia. Pero no son más que una base cuantitativa para saber de qué se habla. O lo que fuimos en el esplendoroso pasado. Y traza la curva que refleja gráficamente el nacimiento, el desarrollo, la consolidación y la decadencia de un destino turístico. El caso del Puerto de la Cruz es paradigmático. Hace su diagnosis, no muy distinta de las que hemos realizado y conocemos, pero pone en valor su propia capacidad propositiva, consciente de que hay que rejuvenecer, pero no entendido el verbo como una tabla rasa o como un derribo de la propia experiencia turística, un activo indiscutible -y nada tóxico- para fabricar un destino diferenciado que huya de la estandarización. Más que recuperar las camas perdidas, se trata de conservar las actuales y ganar aquéllas que cualifiquen la oferta.

Sostenibilidad y cultura. Tienen que ser dos catalizadores, en opinión del autor, para mejorar la competitividad sin la cual es imposible captar nuevos segmentos de mercado o fidelizar a los que aún, a pesar de los pesares, siguen prefiriendo el Puerto como residencia vacacional, un destino urbano, bañado por el Atlántico con atracciones naturales de primer nivel y dotaciones turísticas muy estimables.

El volumen es una de las primeras aportaciones bibliográficas que tratan con rigor científico el modelo, es decir, qué es lo que se desea para el Puerto de la Cruz, algo que tanto cuesta aceptar por la mayoría para de inmediato ponerse a trabajar en sus directrices, ya sin bizantinismos. El libro traza el presente y el futuro, como se indica en el título, y aborda cuestiones puntuales en las que el autor no duda en mojarse, desde el uso hotelero para el inmueble emblemático del Taoro a la estabilidad institucional, desde la gobernanza eficiente a la proyección de la marca con aplicación de nuevas tecnologías y redes 2.0.

En definitiva, un libro interesante que se convertirá en una referencia para saber cómo superar la decadencia y avanzar hacia el porvenir con pasos firmes y seguros. Una obra para profesionales, emprendedores, estudiosos y trabajadores del sector. Que aún quedan, por cierto.

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