eldiario.es

Menú

La maldad soriana

- PUBLICIDAD -

En primer lugar, recordaré que este periódico (no yo, sino su Redacción) desveló la trama eólica un año antes de que la Justicia entrara en harina. Algo indicará eso, supongo; al menos, la existencia de una cultura empresarial democrática, inconcebible en la mentalidad de la derechona, que deja a los periodistas la libertad de atinar o de equivocarse solos. Podrán creerlo o no, pero aquí es así hasta el momento, incluso para los lectores opinantes. Por supuesto que reflexioné si debía guardar silencio. Desde luego, tuve claro que, al mencionarse a Caco en las escuchas, el juez tenía que llamarlo. Como imputado para su mejor defensa, pues de hacerlo en calidad de testigo podrían derivársele perjuicios; cosas de abogados que sólo ellos entienden; si bien advertí la malvada malicia con que Soria procuraba confundir “imputación” e “implicación” para transmitir la idea de “inculpación”, o sea, de acusación formal; como hiciera en las comparecencias parlamentarias de la comisión eólica donde dio un recital. Asimismo, valoré que el juez no adoptara con Henríquez las medidas que sí aplicó a otros. No hubo detención, ni libertad bajo fianza, ni registro de oficinas y domicilio, ni obligación de presentarse cada semana en el juzgado; nada que indicara la condición de “principal implicado” difundida calumniosamente por Soria. Hubiera guardado silencio de no hacerlo imposible el macho. Por si eran chicas sus insidias cuasi patológicas, se estaba valiendo de sus cargos políticos, de poder, para ensañarse con un ciudadano que se mueve en la esfera privada. Pretendía vengarse en él de las críticas de CANARIASAHORA, tras fracasar los intentos de destruir el periódico. Pude callarme, pero estaba obligado a no hacerlo: no se puede tolerar que el poder atropelle derechos elementales del ciudadano. Quienes conocimos bien el franquismo somos muy sensibles a los manejos fachas. Le había tocado a Caco; mañana a cualquier otro, de no pararle las patas. Debía contribuir a desenmascarar la calaña de este sujeto. El descalabro de la desimputación de Henríquez se le junta a Soria, en pocos días, con la sentencia que lo echó de la presidencia del Polígono de Arinaga y los rotundos desmentidos a su afirmación de maltrato policial a los detenidos de Mogán. La lista de despropósitos y atrocidades es interminable y no sé adonde llegará el suma y sigue. Quizá al Gobierno del bracillo de Paulino. Dime con quién andas y te diré con quien vas.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha