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Está en nuestra mano

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Son tiempos difíciles, pero no por una crisis fruto del azar. Estamos viviendo las consecuencias de decisiones políticas que, lejos de lo que pudiera parecer, han obtenido su objetivo: abrir las puertas a una realidad que permita cosas imposibles hace muy poquitos años.

Políticas económicas y de legislación laboral que nos arrastran a un cambio de concepción de nuestra vida. Pasamos de tener un proyecto vital por el que luchar día a día, a una vida basada exclusivamente en la supervivencia animal que nos impide, muy convenientemente, pensar más allá del "¿Qué comeré hoy?".

Políticas que nos roban los más elementales derechos, como el de decidir a las mujeres sobre su propio cuerpo, el de buscar formas originales de protesta para obligar a que nos escuchen los que toman las decisiones e, incluso, el de difundir en los medios las "caricias" que las fuerzas de seguridad del Estado proporcionan por igual a simples manifestantes y alborotadores profesionales.

Ante el panorama actual, la opción del pesimismo es la más fácil pero, también, la más cara. Si caemos ante la desesperanza, en cuestión de meses, el mundo que conocimos se derrumbará hasta límites que no somos capaces de prever. Además tenemos argumentos objetivos para concluir que la lucha, la participación activa en la vida política, obtiene sus resultados. Recordemos como el 15M logró poner sobre la mesa temas de debate a los que se vieron abocados los grandes partidos de este Estado, a base de mucho esfuerzo y sacrificio por parte de los "indignados".

Estos últimos días tenemos el ejemplo del servicio de limpieza de Madrid. Conflicto que ha denostado definitivamente la falsa premisa de que "lo privado es más eficaz que lo público" y que, sobre todo, con una estrategia de presión y negociación, los trabajadores han logrado sus principales objetivos.

No es necesario irse a Madrid para ver una reivindicación triunfadora. Este lunes por la noche tuve la oportunidad de intercambiar unas palabras con las mujeres en huelga de hambre por los impagos de ayudas a las cooperativas del tomate en Canarias. Con su sacrificio, que ha llevado a situaciones de salud muy graves a algunas de ellas, han logrado que el Gobierno de Canarias se vea obligado a buscar una solución.

El éxito está en nuestra mano. Mientras el poder con su Ley de Seguridad Ciudadana nos quiere callar y con sus políticas laborales nos empobrecen hasta llevarnos a la desesperación de aceptar condiciones humillantes, nosotros seguimos teniendo el éxito en nuestra mano. Solo cabe participar de la vida política, en cualquier organización, en asambleas de cualquier tipo, en donde estimemos más útil, pero hacer valer una consigna, que sigue siendo tan cierta como el primer día, si quieres lograr cambiar las cosas: organízate y lucha.

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