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Hasta las narices, oye

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Sería el caso, por ejemplo, del petróleo que era malo para Soria cuando los psocialistas estaban por las prospecciones petrolíferas. Batalló entonces el hombre contra ellas hasta que la varita mágica de Repsol lo convenció de que sería maravilloso para España (y las islas, si queda algo) que hubiera petróleo y un disparate no aprovecharlo; eso sí, con medidas de seguridad, una garantía en la que tanto insisten que debo deducir y deduzco que no las había en los lugares donde se han producido vertidos.

Pero a lo que iba: Soria, trocado neoconverso petrolero, ha embestido contra CC-PSC por oponerse a las prospecciones de las que antes, dice, eran partidarios; como si él no hubiera cambiado también. Su desvergüenza es tan habitual que sobran los comentarios. No discuto, por supuesto, el cálculo político de Paulino para ponerse del lado de los anti y asegurarse su permanencia al frente de CC. Tampoco ignoro las columpiadas del PSC, expuesto a darse el gran partigazo. Pero convendrán que Soria desborda juntos y del bolichazo, a su antiguo socio y a los psocialistas que quiere de nuevos compinches.

En ese mismo ámbito de pactos y repartos, recuerden cómo justificó Soria formar Gobierno con CC para mandar a la oposición a Juan Fernando López Aguilar, ganador de aquellas elecciones; lo que no le impidió arremeter contra el actual conchabo de CC y los psocialistas por darle un cucharón de su propia medicina. Todo con su desprecio de siempre a la inteligencia y la memoria de los canarios; al menos de los que saben que la larga permanencia de los nacionalistas al frente del Gobierno canario la hicieron posible él y su partido.

Por si fuera poco, en este Kamasutra de una postura a otra no cesa Soria de conspirar para seducir a los psocialistas con arrumacos de palomo cojo, a ver si los convence de que hay que desalojar a Paulino; con lo que ha trabajado este hombre, que no lo despegan de la poltrona ni con agua hirviendo.

Intenta, Soria, traerse al pie al PSC poniendo cara (dura, por supuesto) de grave hombre de Estado noblemente decidido a procurar la regeneración política de las islas, nada menos; como si no fuera él responsable importante del deterioro. Nunca me gustó, lo dije en su día, el apaño CC-PSC, que, a mi entender, arruinó a los psocialistas como alternativa. Pero creo irresponsabilidad del muy ministro que, tal y como andan las cosas, buscar la satisfacción de su ego añadiendo factores de mayor inestabilidad; con la ayuda, eso sí, de los psocialistas tentados ante la posibilidad de calzar, de paso, por José Miguel Pérez, que esa es otra.

Sabiendo que Soria no vacila en crear problemas para su satisfacción personal, no sorprenden las medidas anticanarias del Gobierno central (tasas aéreas, puntillazo a las energías renovables, reducción de subvenciones a las desalinizadoras y el REF en el congelador) para debilitar a Paulino; ni que Rajoy no lo reciba en su calidad de presidente autonómico. No creo que ese encuentro sirva de algo pero encaja en la mezquina mentalidad soriana sabotearlo y en su hábito de leña al mono hasta que hable inglés; y más leña todavía si suelta tacos de protesta por el maltrato. Poco importa si Paulino consigue foto mendicante en La Moncloa. Sobran los formalismos protocolarios al precio que están los billetes de avión y suena bien el pacto canario contra el tijeretazo; como enunciado, que ya veremos luego.

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